Nuevas esculturas de Mariana De Matteis en Diego Obligado Galería (Rosario)

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Como si fuesen los fragmentos de una Victoria de Samotracia estallada o la materialización objetual de los paños voladores de una pintura barroca, las esculturas de Mariana De Matteis flotan en el espacio como si una ráfaga de viento las estuviera sosteniendo.
Antes de notar que están constituidas por una materia blanda, descubrir el sistema de bases y soportes que las sujetan y de encontrar en ellas cierta figuración escurridiza, por un instante las piezas son rígidas y pesadas. Remiten a los mármoles ruinosos que se intentan reconstruir como rompecabezas mediante sistemas museográficos en salas de exhibición de arte antiguo.

Al igual que en obras anteriores, las Nuevas esculturas de Mariana tienen algo que está entre el ensueño y una visión. En este caso la galería se convierte en una instalación insuflada de surrealismo donde la artista emplea materiales de utilería vinculados al mundo de las exposiciones - alfombras, exhibidores de acrílico y planchas de goma - y convierte el espacio en algo trastocado, cercano a un paisaje interior.

En sus piezas queda un sutil registro de las obras que oficiaron como modelo: esculturas en bronce de la década del '40 de artistas como Nicolás Antonio de San Luis, Rogelio Yrurtia y Lucio Fontana que hoy se encuentran en las reservas del Museo Castagnino.
Todos ellos hombres que produjeron figuras en bronce en un momento en el que el academicismo era la norma y la regla vectora que marcaba la materialidad, los valores y la orientación del arte en dirección a lo eterno e idealizado. Mariana utiliza estas referencias al patrimonio del museo como un eco para producir lo opuesto: una instalación que puebla el aire de la galería con presencias fantasmales de materialidades poco nobles. Al mismo tiempo, la disposición espacial de la muestra recuerda al orden abigarrado de las reservas de almacenamiento de un museo, donde el patrimonio hiberna en un limbo vigilado por conservadores que conviven con las obras y se convierten en espectadores cotidianos de su incómoda situación.

Como la imagen de un castillo de arena a punto de ceder ante el embate de una ola, el trabajo de Mariana apunta a la condición del arte como una forma en transición. Dirige la mirada a la energía
y los recursos institucionales dedicados a preservar los acervos, y a preguntarse qué activa una obra de arte y a dónde radica el nervio de su vida útil.

Laura Hakel
Curadora Del


Inauguración Viernes 6 de abril de 2018 a las 20 hs. en Diego Obligado Galería (BV. Oroño 29 - Rosario)


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