Teresa Pereda en Van Riel

Aluvial. Teresa Pereda en Van Riel desde el miércoles 21 de marzo de 2018 hasta el viernes 27 de abril de 2018.

¿Cómo hablar con aquello que no tiene lengua? ¿Cómo dar voz a lo que no es humano?.
La ciencia ha desarrollado un complejo código racional basado en lo visual y lo matemático para dar palabra e interrogar a la naturaleza. Hay una matriz de diálogo que subyace a toda comunicación humana, y, más allá de lo epocal, ésta emerge tanto a través de la utilización de técnicas moleculares de laboratorio como corridas electroforéticas, tamizajes por carga y peso, obtención de “bandas y manchas” en geles de poliacrilamida, o bien en aguadas, drippings y técnicas de calco, decantación, sustracción y moldeado provenientes del campo artístico experimental. En definitiva, son los métodos del diálogo con la materia los que capturan momentos y brindan contraste para ver donde no vemos. Las metodologías son análogas, aunque sus objetivos, interpretaciones y usos puedan diferir. Y es en esta dislocación donde lo humano adquiere la humildad y la perspectiva necesarias del mutuo apoyo en diferentes lógicas de pensamiento, que le permiten intuir, así, un universo singularmente no humano.




¿Cómo hablar con lo no humano?
Es posible pensar el arte como una forma sofisticada de diálogo sensorial. Dice John Berger que una imagen comunica más que mil palabras, y que el lenguaje visual es una de las primeras formas de comunicación de los seres vivos. Será por esta razón que gran parte de la indagación sobre lo humano y su entorno se da en clave retiniana, que, utilizando estrategias tanto del arte como de la ciencia, conforma una pinza cultural con la cual asir lo que tan solo llegamos a intuir.




Teresa y la marca del viento
El primer diálogo con lo no humano suele darse a partir de un hallazgo físico significativo, que, en el caso de Teresa, toma la forma del encuentro con la tierra. Este encuentro es kinestésico, chamánico, lo cual fue leído en clave mágica por muchos, y en clave antropológica por otros. Pero solo ella y el viento patagónico preservarán el misterio, dando forma al interrogante vital del arte, para que la acción se resguarde, se abra y no se cierre sobre círculo vicioso alguno.




Teresa y el libro de las cuatro tierras
El segundo diálogo, como suele suceder, es intencional, literatura, cargado de un sentido sesgado por las propias preguntas esenciales del autor. Es así como estos diálogos nos hablarán más de Teresa que del otro por conocer. Dicen que uno se conoce en comunidad, porque ella pone en relieve nuestras singularidades, imposibles de emerger en la monotonía de la soledad. También se suelen emprender viajes para conocer lo otro diferente. El viajar abre los ojos y expande la conciencia por el simple poder de referenciarnos a nosotros mismos sobre un marco de lo diferente. El viaje al exterior, si es fructífero, deviene y capitaliza en viaje interior. Teresa viaja a las cuatro tierras y conforma un libro infinito. Su viaje es al encuentro del interior; las imágenes, su trofeo, la memoria de la tierra.

Teresa y la superficie del agua
El tercer diálogo que entabla Teresa ya está en el territorio del otro, y éste asoma con la voz tartamuda de lo incognoscible. Hay incomprensiones y curvas, diálogo gutural donde entendemos sin comprender, lo que hace pertinente la comunicación. Teresa contacta con algo singular, delimita el contorno, llega hasta su primera piel, como en los albores de la biología de las superficies de los siglos XVI y XVII. Ella bautizó estos diálogos como Water Drawings, que bien podrían ser una cualidad de voz que la tierra supo dar al agua.




Teresa y lo otro
Cuando el escuchar sin la pretensión de comprender madura, surgen las primeras palabras intercambiadas a discreción, voluntad e intención, y un cuarto tipo de diálogo penetrante e inteligible se hace posible. Su gramática híbrida es el territorio donde el humano habla con lo no humano. Teresa posibilita esto gracias a una práctica sofisticada e intuitiva, casi precientífica, que construye anacrónica al desarrollo de una instrumentación biológica que dio cuantificadora voz a la naturaleza. Ella ya habla, entonces, en clave de estratos, napas y escurridos, evidenciando fisiologías de profundidad, como
una ciencia del siglo XIX, una ciencia de la interioridad y del funcionamiento, pero enmarcada en el gran cuadro de la naturaleza humboldtiano.

Aluvial
El cuadro de la naturaleza que nos presenta Teresa hoy en Aluvial, podríamos entroncarlo en este último tipo de diálogo. Es franco y claro en su matriz visual paisajística, pero barroco, huidizo y geológico en su inmersión microscópica. Dos tonos, dos distancias que se retroalimentan virtuosamente la una en la mirada de la otra. Son, en definitiva, diálogos visuales por decantación, que toman voz en la matriz mineral de un cuadro activado por la mano de una artista que el viento supo acariciar, y que, con su corazón, intenta una bella retribución en clave de tierra, agua y carbón.

Pablo La Padula

La muestra se puede visitar hasta el 20 de abril de 2018 en Van Riel (Juncal 790 PB - CABA)

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