La rutina de la cuatro paredes de Antonella Agesta y Mayra Vom Broke en CC Matienzo

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Primera muestra del ciclo "Lo hago por necesidad", con curaduría de Sasha Minovich

¿Cómo construir recuerdos?/ Resistir al olvido



"Si alguien no dispone de un territorio propio, esperar que aporte una contribución a la vida colectiva
equivale a esperar que una persona que se está ahogando salve a otra"

Cuando tenía seis años nos mudamos de casa, esta fue la primer mudanza que vivimos con mis hermanas. El cambio era favorable porque el nuevo hogar era más grande y cómodo. Mis padres venían desde hacía muchos años construyendo el lugar. Por todas estas razones, “la casa nueva” era una buena noticia y una alegría. Recuerdo que ya no compartía más cuarto, toda la habitación era para mí. En medio de tanta euforia, ya que por fin nos habíamos mudado, mi hermana comenzaba a sentir una sensación extraña que no podía explicar. Ella no pudo despedirse del hogar donde nació, son cosas que no nos enseñan. Durante mucho tiempo soñó que volvía a ese espacio.

Hace pocos años mis papas decidieron vender esa casa para mudarse a una más pequeña que se adaptara a sus necesidades actuales. El día que terminamos de desalojarla, vi que mi hermana comenzaba a caminar por las habitaciones vacías. En cada cuarto se detenía, miraba el espacio. En esa mirada, estaba presente la profundidad de sus recuerdos: todas las acciones y sensaciones vividas en esas cuatro paredes. Vivió allí desde niña hasta convertirse en adulta. Como en un ritual se estaba despidiendo porque sabía que no iba a poder volver. Me tomé un momento e imité su acción.

El techo propio es un deseo que muchos tenemos, tener un lugar al cual poder volver pase lo que pase proporciona una tranquilidad y la posibilidad de construir una historia.

Nos resulta habitual ver como amigos, familiares y personas allegadas cambian de casa en intervalos cada vez más cortos. Esto se debe, principalmente, a la imposibilidad de acceso a un techo propio donde poder vivir y desarrollar un espacio. El lugar en el que habitamos construye nuestra identidad. Con tantas mudanzas, los espacios que habitamos y los objetos que nos rodean se vuelven impersonales y descartables.

Los espacios y los objetos nos acompañan, empiezan a hablar de nosotros abren canales entre el pasado y el futuro. ¿Cuántos recuerdos se nos vienen a la mente cuando abrimos un cajón olvidado?

A pesar de que utilizamos, en nuestra cotidianidad, todo tipo de artefactos para sobrevivir; el ritmo vertiginoso por el cual los obtenemos y desechamos no nos permite que posean nuestra identidad. Nos relacionamos de un modo fugaz con el entorno, estamos condenados a que las cosas convivan con nosotros un tiempo determinado.

Silvina Yesari
Abril de 2018


Inauguración: Viernes 6 de abril de 2018 a las 20 hs en CC Matienzo Pringles 1249 - CABA @cc_matienzo


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