Clariores e Tenebris de Yuyyu Puleston en NN (La Plata)

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A veces el destello del alba nos enceguece.
El secreto develado que no se puede ver.
La oscuridad respira al galope.
Y el recuerdo màs descarnado se entrega al placer.


Yuyyu Puleston es dual. Esa cualidad se fusiona con total holgura en el sistema de pensamiento
que plasma en su obra, para (des) cubrir secretos, experiencias y sentimientos. La versatilidad de
generar simplicidad en lo extremadamente complejo y viceversa es parte de su idiosincrasia.

En su búsqueda por comprender por qué la bandera se impone por sobre otros soportes para su obra, comienza, sin advertirlo, por desandar el camino. Vuelve a armar el ovillo del tejido familiar que se ramificó durante 2 siglos, llega al origen de un rastro casi perdido que, intuitivamente, la encamina a la fuente, a su fuente, el escudo de los Puleston, que se revela como una especie de serendipia.

Cada recuerdo evoca irremediablemente el pasado; ella decide atesorarlos, los iza como una hoja de un diario íntimo y nos franquea el ingreso a su universo sin que podamos decodificarlo del todo.

¿Por qué un escorpión milenario y poco grácil habla de bronca contenida? ¿Por qué una rata nos muestra el dialogo de una amistad? ¿Cómo una langosta genera displicencia?

Las banderas se encargan de envolvernos en esa nebulosa íntima e intimidante, sabiéndonos partícipes de un momento de revelación.

En sus telas, sus pensamientos aparecen despojados de toda veladura para que nos aborden con imágenes claras, evitando toda información que distraiga esa necesidad intempestiva de poder mostrar lo que para ella es indecible, pero que, al mismo tiempo, esconde códigos consustanciales de relaciones y experiencias personales que nos son ajenos y tan propios al mismo tiempo. Eleva sus banderas dando un mensaje conciso para que puedan verse desde un espacio tan gigante como silencioso.

Las banderas son francas, Yuyyu también.

La vorágine y la lentitud del tiempo se conjugan en un inconmensurable fluir donde el pasado y el presente se convierten en una hendija por donde espiar, tal vez pasar, quizás volver. Nada es demasiado grande para esta tarea desmesurada en la que la construcción se convierte en una misión personal e íntima.

Su obra atraviesa la introspección como una captura de un instante, en el que el destello de un recuerdo se transforma en algo vívido pero fugaz; ella lo atrapa y lo transforma en animales y elementos para construir su mundo, confiriendo significado a esas experiencias, en las que los sentidos distorsionados funcionan a la perfección.

La inmediatez del amor, el letargo del dolor, el ardor de la soledad, la premura de un beso, el placer de un secreto, lo irremediable del deseo, el instinto de oler, la inquietud de mirar, todo se vuelve palpable en un pestañeo que se disipa al abrir los ojos.

El recuerdo en ella, aún el más desgarrador, siempre es romántico.

Irene Ripa Alsina


Inauguración Viernes 1 de Diciembre de 2017 a las 20 hs en NN (Calle 49 #719 - La Plata)

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