Dos metafísicos contemporáneos

Max Gómez Canle y Lux Lindner . Max Gómez Canle, Lux Lindner en Casa de las Culturas (Tigre) desde el lunes 9 de octubre de 2017 hasta el domingo 17 de diciembre de 2017.
La Casa de las Culturas de Tigre expone dos instancias de inventario, acerca de un paso “por el Tigre”. Las dos instancias, las dos propuestas, absolutamente narrativas, tienen en común lo que también abisma a ambos artistas.

Está todo explicado. Ya hay una reseña que explica una exposición como la del Fulminante de Max Gómez Canle y El regreso del astrólgo de Lux Lindner. Acaso la crítica hace un esfuerzo por ver lo no mostrado, lo no dicho. La Casa de las Culturas de Tigre expone dos instancias de inventario, acerca de un paso “por el Tigre”. Las dos instancias, las dos propuestas, absolutamente narrativas, tienen en común lo que también abisma a ambos artistas. No sé muy bien qué carajo hay en común, pero algo me dice que estuvieron por lo mismo, como si tomaran uno desde el fenómeno y el otro desde el lenguaje, uno de la mirada y el otro de la imaginada. Cae en ustedes imaginar cuál es cuál. Lo que uno afirma el otro niega. Yendo al grano. Al comienzo te recibe Lux Lindner, como lo describen en la reseña bla bla, la batalla del astrólogo, la literatura, todo eso, ta. El video en el techo. Eso es algo. No sé cómo pero ahí está al lado de Canle como un pensar. El círculo del techo, el video, Xul Solar, el astrólogo. Lindner es un delirante irónico, acomoda las formas, pero le va bien cuando las formas se acomodan al lenguaje, cuando no sale de él, quiero decir cuando desborda lo que quiere decir. Porque la pintura se le escapa, más que pintura es un artefacto Lindnérico, artefactos. Podría escaparse de la forma tradicional pintura, ¿por qué un bastidor Lux? Tu linea delirante pide otro soporte. Tiene que haber una emancipación del cuadro, del cuadro colgado. Ojo. Es estar a un paso o en la cornisa de la catástrofe. Plus Deleuze.
Gómez Canle aborda otra materia. Es mirante. Pero como si mirara el paisaje con binoculares. Su mirada está atravesada por un juego. Hay pintura, no lo niego. Hay montaje en la pintura, montaje en el sentido cineasta. Es la jugada de “lo contemporáneo”.
La cosa del fulminante me pareció pintoresca. Pero son caminos distintos. Aunque no puede desglosarlos por el carácter narrativo que implica. Como si la pintura para Canle debiera estar supeditada al tema. En esos juegos afronta el goce. Canle es un miniaturista. Y aborda el espacio de una manera explosiva, como la del fulminante, para ocupar el discurso. Lo pictórico está dado, tiene el talento y la condena de ser pintor. Aunque la forma en que acometemos una cosa, pocas veces es crítica, en crisis. Me fui a la mierda.
Lux Max Gómez Canle Lindner podría ser el personaje, un metafísico contemporáneo (¡esto tienen en común!), que estuvo por los pagos del Tigre, visitado o imaginado, escrutando las minuciosas historias que van desde la partida de Faustino Sarmiento desde el Canal de San Fernando a la explosión de un tal Fulminante en el Río Luján que acogía a un tal astrólogo desaparecido. Dos instancias que se retroalimentan dialécticamente como si pensaran los dispositivos del afuera y el adentro, uno desde el ojo avizor, el otro desde la imaginación delirante de las formas. Lo común se me escapa pero los dos artistas se encuentran en alguna parte tenebrosa del sentido.

Ramón H. Oliva. Octubre, 2017.

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