La materia como metáfora viva

Autor de la reseñaLaura Reginato, 17 de Agosto de 2017
MuestraBrea y madera
EspacioCC Paco Urondo (Facultad de Filosofía y Letras de la U.B.A)
Artista(s)Martín Guerrero | Pablo Martín
Técnica(s)Otras
Inauguración04-08-2017 19:00
Cierre25-08-2017 19:00

"Metaphorá" circula por la ciudad, nos transporta como a sus habitantes, en todo tipo de trayectos, con encrucijadas, semáforos en rojo, direcciones prohibidas, intersecciones o cruces, limitaciones y prescripciones de velocidad. En cierta manera —metafórica, desde luego, y como un modo de habitar—, somos el contenido y la materia de ese vehículo: pasajeros comprendidos y trasladados mediante la metáfora (Jacques Derrida)

La instalación que presentan Pablo MARTÍN y Martín GUERRERO en el Centro Cultural Paco Urondo, explora el material poético y sus potencialidades para generar sentidos en una nueva imagen del mundo que, en cuanto metáfora que ocurre al nivel del enunciado y el lenguaje, nos abre a la promesa con los Otros.

Partiendo del entendimiento de la metáfora como una figura retórica de pensamiento por medio de la cual una realidad o concepto se expresan a través de una realidad o concepto diferentes con los que lo representado guarda cierta relación de similitud, la expanden al nivel material de la obra. Los elementos elegidos, la brea y la madera, forman el organismo de una metáfora viva que, ya no se clausura en sí misma, sino que se deconstruye para inaugurar una apertura hacia el otro.

Ese cuerpo-materia hace de la densidad un componente ineludible para poner a interactuar diferentes formas de experiencia sensorial. Parece que lo importante ya no son sólo los objetos físicos que componen la instalación, sino la acción que queda en el material, sus proyectos, sentidos y devenires. Quizás están allí como ejemplos, como muestras de algo que nos ve pero no miramos, para provocar una interacción directa y potencialmente peligrosa con el espectador. Como señala Jimena Pautasso –curadora de la exposición junto a Graciela Dragosky-, “se proyectan hacia diferentes tiempos históricos (…) son referencias necesarias a culturas ancestrales cuya iconografía se expone como patrimonio visual de una cultura colectiva, un arte popular que se construye como posibilidad de transformación de las realidades individuales y colectivas”.

Despliegue de la metáfora del material donde el tema se transforma en cuerpo, se relaciona con la vida y vuelve a ser imagen de una experiencia poética-vital que hace memoria del lugar, de otra voz no sólo entendida como multiplicidad de personas sino como urgencia de otra voz, como ofrenda donde el material se sacrifica para conservarse, para vincularse consigo mismo, para convertirse en un para-sí. Una suerte de contra-monumento que nos advierte y recuerda que las políticas de subjetivación con el otro no se dan como mero intercambio y/o relación, sino en el vínculo que nos abre al don, a la puesta en juego de nuestros cuerpos y de su historia para acontecer en la construcción de nuevos territorios.

De este modo, exponiendo límites y márgenes de la materia, la obra como zona-específica nos desplaza a otros modos de concebir o entender el mundo, donde lo material se reconstruye en tanto pivote de un agenciamiento colectivo que alberga todo lo que queda vivo en el cuerpo social y desde donde todo puede volver a partir para construir otro mundo posible. Desde el ojo de la materia, manifiesta otro estado de la percepción, otra materia-memoria que integra nuestra vida pasada con el presente en usos-otros que hacen regresar, al ámbito público y en-común, aquello que ha sido ocultado, desviándonos hacia una dimensión afectiva donde, como establece Jacques Derrida, la metáfora es un modo diverso de habitar.

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