La doble vía de lo monstruoso

En el principio . Diane Arbus en Malba desde el viernes 14 de julio de 2017 hasta el lunes 9 de octubre de 2017.
El jueves 13 de julio inauguró la primer muestra de Diane Arbus en Argentina. Fue curada por Jeff L. Rosenheim y exhibe más de 100 fotografías que Arbus tomó en Nueva York entre 1956 y 1962.

La filósofa alemana Hanna Arendt, indicó en 1963 que, como en otro tiempo fue la muerte, en ese entonces era el mal lo que se estaba transformando en el problema fundamental de la vida de posguerra en occidente. Utilizó el término "banalidad del mal" para referirse a los efectos que los sistemas totalitarios causaban en la sociedad, al terminar justificando conductas "monstruosas" por parte de los individuos, como si éstos no fuesen responsables de sus actos sino sólo obedientes a un sistema socio-político, que los automatizaba y "obligaba" a actuar despiadadamente a la hora de relacionarse los unos con los otros. Tal percepción no fue aislada, y con expresiones similares el clima que llevó a Arendt a describir aquella visión de mundo se generalizó, tanto en Europa como en América, y se vio proyectado en varios aspectos de la cultura de la segunda mitad del siglo XX, sin escapar a la producción artística.



Podría decirse que desde aquella banalidad del mal, tan presente de una u otra manera no sólo el espíritu sino en la iconografía del arte de posguerra, es interesante leer y no leer la muestra En el principio, de la fotógrafa Diane Arbus. Porque Arbus tuvo un fuerte interés –incluso ahí cuando su obra amanecía- por visibilizar “monstruosidad" a través de cierta doble vía: una que reflejase la realidad cruel y dramática en que la banalidad, igual que creía Arendt, hizo que lo monstruoso se vuelva cotidiano (¿o que lo cotidiano se vuelva monstruoso?); y otra que lleva las cargas negativas y trágicas a convivir con el encanto y la ternura. Sí, Arbus logra que hasta los rostros más tétricos en algún punto se funden con lo cómico o con lo frágil.

La dualidad también aparece realizando el recorriendo foto por foto (que no tienen ningún orden conceptual más allá de lo cronológico), ya que las escenas registradas generan un constante juego con el adentro y el afuera, con la esfera de lo privado y la esfera de lo público. Gracias al enorme talento de Arbus aquello no implica que se pierda el hilo conductor, es decir el drama y la gracia fundidos en un único espacio-tiempo.

Las más de 100 fotos de En el principio, hacen pensar, entre otras cosas, que 60 años después todos y cada uno de los monstruos de Arbus siguen habitando el mundo, aunque tal vez ahora como resistencia a una naturalización impuesta y artificial; y que la banalidad del mal ha sido tan devastadora como motor de cambio y transformación.









MALBA (Av. Figueroa Alcorta 3415 - CABA)
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