Sebastián Camacho (Colombia) en Gachi Prieto

Autor de la reseñaramona , 5 de Julio de 2017
MuestraIncidencias I-IX
EspacioGachi Prieto
Artista(s)Sebastián Camacho
Técnica(s)Instalación
Inauguración22-06-2017 19:00
Cierre22-07-2017 19:00

Ha sido siempre un artista evasivo- es otra manera de decir un artista de los desvíos excepcionales, de las correlaciones infrecuentes. Un artista dedicado a la exploración de una realidad serpenteante, suplementada en la exactitud obsesiva con que traduce las cosas que subsisten poco más que unos instantes. Sebastián Camacho y su obra proponen una manera de acercarse a la inestabilidad de la imagen y a su necesidad, la de la imagen, de crear intimidad, en todo caso a través de la apariencia inocente de las cosas que trata. Una parte determinante para la lectura privada de las correlaciones vacilantes que en apariencia estructuran concertadamente la realidad se debe a sus horas como observador; ser observador se ha constituido en la guía que le permite una traducción de aquello que en apariencia resulta evidente a algo que se torna íntimo-extraño.

Bajo el título de Incidencias se exhibe, entonces, la obra más reciente del artista de origen colombiano Sebastián Camacho. La muestra, consagrada a lo inestable, ha sido sometida al rigor de una mirada realista, en donde el aspecto natural de las cosas que presenta mediante la exactitud plástica, es abordado según la necesidad o el deseo íntimo de descubrir sucesos, breves fragmentos o rodeos de caminos, que aluden al misterio de la vigilancia expectante, que a su vez enturbia el acto mismo de observar. La intención del artista es la de invitar al visitante a ser parte de la construcción de sentido, así el observador-espectador se convierte en cómplice del destino de la obra, su mirada deja de ser inocente y los límites correspondientes se desvanecen.



La predilección por el realismo en la obra de Camacho, se fundamenta en la imperiosa necesidad por desafiar la correcta valoración humana por las cosas. Su preocupación central no se circunscribe a la apremiante tarea por decir la verdad, cualquiera que sea, sino por ser-verdad: dedica sus horas a la sosegada tarea de evidenciar la inestabilidad inherente de las cosas sin recurrir a la artificiosidad de una narrativa contingente de orden metafórico.

En la necesidad realista de hacer-verdad, el artista desiste de toda intencionalidad pretenciosa por simbolizar el mundo e insiste en la presentación de las relaciones no causativas de los eventos mediante la puesta en juego de posibles relaciones antinómicas, luz/sombra, dentro/fuera, lleno/vacío, fugado/contenido, aún a sabiendas que el juego antitético puede convertirse en paradoja. Esta paradoja se presenta en la enunciación lingüístico-plástica del fenómeno puesto en juego -ciudad, pluma, hoja, ruina- y que a pesar de la referencialidad realista de la cosa en sí misma su enunciado se niega a decir verdad, ya que no se remite a una locución narrativa que enuncia algún evento concreto. Su voz, su polifonía, se encarga de evocar matices donde confluye y se dispersa, el ruido que evocan las imágenes al tocarse. Tal ruido, aunque incide en el acontecimiento de las cosas, decididamente, no hace parte esencial de ellas. Las piezas se entrecruzan conformando una totalidad en la que es necesario reconocer, tanto la articulación de su coexistencia como la individuación autónoma de cada pieza de la muestra.

La fuerza del proyecto Incidencias se establece no en la comprobación de la apariencia artificiosa de la imagen dada por su correspondencia con lo real referido, así como tampoco en las derivas de sentido atraídas por eventos factuales o discursivos, sino a través del impulso por presentar su lado negativo, es decir, la verdad de la imagen exhibida se revela más bien como enunciación evasiva y ambigua, ocultándose en la actuación de un rol en el que su sentido se disuelve en múltiples máscaras, revelando, sugiriendo indirectamente su sentido a partir del movimiento, del salto que va de una obra a otra, su constatación se establece sólo en la relación íntima entre ellas y su intérprete.

A la obra solo se puede tener acceso si el espectador decide renunciar a la disposición mimética y a la significación alusiva en ella, dimensiones que son presentadas como trampas emotivas en las que el ojo y la razón son retenidos. Sacrificar el gozo inmediato es la clave para tener una aproximación al destino de la muestra, a su correlato evocado, pero no sugerido, con el que el visitante-espectador entra en relación




La muestra inauguró el 22 de Junio de 2017 y se puede visitar hasta el 22 de Julio




Gachi Prieto Gallery
Aguirre 1017 - CABA
@gachiprietogale


Sebastián Camacho. 1982, Bogotá, Colombia. Es artista plástico de la Universidad de los Andes de Bogotá, con una especialización en medios y tecnologías para la producción pictórica del IUNA en Buenos Aires. Esta última experiencia le permitió conocer las bondades y dificultades de la educación artística en Buenos Aires, despertando así un particular interés en espacios de formación e intercambio alternativos (clínicas, seminarios y programas para artistas). Sus más recientes muestras individuales fueron “La Caída” (M-I-A-M-I Prácticas Artísticas. Bogotá, 2012) y “Los Embajadores” (A.M.A, Arte Mercado Arte. Buenos Aires, 2013). Actualmente presenta “capas” una muestra individual en la Galería el Museo. Asimismo, ha participado en diversas muestras colectivas nacionales e internacionales. Conjuntamente a su labor artística se ha desempeñado como docente universitario y ha integrado distintos departamentos de educación en museos e instituciones de arte. Actualmente es representado por la “Galería el Museo de Bogotá y Gachi Prieto en Argentina. Vive y trabaja desde Buenos Aires.


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