Topografías intermitentes

Topografías Intermitentes - colectiva . Santiago Porter, entre otros, Renata Padovan, Mariana Sissia, Samuel Lasso, Sol Pochat en Hilo Galería desde el martes 28 de febrero de 2017 hasta el domingo 16 de abril de 2017.

Si el vocablo topografía indica el arte de describir y/o delinear detalladamente la superficie de un terreno, la muestra “Topografías intermitentes”, curada por la brasileña Thais Gouveia, busca justamente cuestionar, reflexionar y desmembrar la representación del topos de las sociedades contemporáneas a partir de su práctica de violación, apropiación y manipulación de la naturaleza y del medio ambiente de acuerdo a intereses políticos y económicos supranacionales.



Gouveia, al convocar artistas de Argentina y Brasil –un total de nueve participantes para dicha muestra en la galería porteña Hilo–, ya de entrada pone en escena a través de un minucioso y cuidadoso montaje el cuestionamiento clave de la exhibición: la voluntaria y tendenciosa intervención humana sobre el medio ambiente. Por otro lado y de forma metafórica se puede observar en Topografías intermitentes una “contra-acción” cultural, o más exctamente, un desplazamiento de la herencia del reparto de la topografía continental del Tratado de Tordesillas, que todavía suele estar presente en los escasos intercambios culturales entre los países hispanohablantes y Brasil.



Con el objetivo de estudiar el paisaje geográfico de nuestro mundo contemporáneo desde un pensamiento ecológico, filosófico y político, la muestra trata los aspectos universales de esta temática a partir de una comprensión poética acerca de las transformaciones e intervenciones ambientales a través de los distintos lenguajes artísticos de los que los artistas convocados hicieron uso (fotografía, instalación, escultura, dibujo, pintura, grabado). Sin embargo, el aspecto político también se hace evidente a través de la dominación tecnológica de la naturaleza, del progreso salvaje e ilimitado, del individualismo, del consumo desenfrenado, de la demarcación territorial conflictiva.



Una vez que concretada la intervención y manipulación del espacio territorial y medio ambiente en virtud de intereses políticos y económicos para el beneficio de pocos (sea unos pocos Estados o corporaciones supranacionales), se origina una gran crisis desde el macrocosmos en una escala global hacia el microcosmos que atañe a cada individuo de manera particular. Y si el cambio climático, las pandemias, los mercados comerciales indómitos ya mal pueden ser controlados, la actual crisis de refugiados expone claramente las heridas del fracaso del proyecto civilizatorio occidental que las “potencias industriales del primer mundo” buscavan hasta el momento minimizar por ser justamente ellas las que necesitan, fomentan y lucran tanto con la explotación ambiental como con los conflictos geopolíticos. El reparto del mundo en Estados Nacionales a través de fronteras geográficas, que delinean territorios autárquicos y topograficamente delimitados, está evidentemente desbordado y sobresaturado en el siglo XXI –lo que una vez más comprueba la disfunción tanto del aparato socio-económico de la política del Occidente como de la intervención humana de forma predatoria y explotadora de su espacio geográfico y medio ambiente en beneficio de pocos. En ese sentido, la artista brasileña Renata Padovan (Brasil) trae con la escultura Dangerous Borders (2016) la representación de las fronteras geopolíticas más peligrosas del mundo con delicadas esculturas de acero que parecen estar volando sobre la pared. La fragilidad y dinamicidad de esas lineas de metal tornan evidente la atmósfera de tensión y hostilidad, en constante estado en suspenso, que tenemos hoy entre India/Pakistán, China/Corea del Norte, Corea del Sur/Norte, Israel/Siria, Estados Unidos/México, Afganistán/Pakistán. Esa selección de países fue definida en base al elevado número de disputas terrioriales, tráfico de personas, de drogas y de armas en esas regiones. A su vez Samuel Lasso (Colombia, residente en Buenos Aires) trae al visitante de la instalación Circunvalar (2017) un pequeño muestrario de tierras de diferentes regiones de su país al recorrer la carretera Circunvalar, siguiendo los pasos de Simón Bolívar en la lucha por la liberación de su país. La memoria de la tierra, de su ancestralidad, de la lucha por el derecho a su territorio en un regimen colonial, es delimitado y trazado además por un dibujo del artista. Con el mismo objetivo de guardar la memoria de un territorio autóctono, Marcelo Moscheta (Brasil) presenta Timelapse (2013): una caja con arena y piedras recogidas en el desierto de Atacama y que hace también una referencia al tablero clavado por los primeros astronautas norte-americanos cuando aterrizaron en la Luna – en una especie de apropriación de un nuevo territorio siguiendo intereses político-económicos brindados a pocos.



La relación de explotación hombre-naturaleza es tratada en la fotografía Monteros (2014) de Santiago Porter (Argentina), quien viajó por su país para registrar paisajes cuyas fisionomías fueran cambiadas por decisions políticas y económicas. En la ciudad tucumana de Monteros, Porter fotografió un campo quemado de cañaverales –una práctica que abarata costos, pero que genera enormes daños ambientales. La instalación Big bang bang bang bang-bang de Renata de Bonis (Brasil) trae la interveción de diversas conchas marinas llenas con plomo y cemento. Distribuidas por el piso de la galería, esas piezas, una vez intervenidas por manos humanas al punto de perder sus atributos naturales originales, ocupan a proposito en el espacio de circulación del visitante de la muestra. El cubo blanco del espacio expositivo que, en una primera instancia cuestiona la apropiación de territorios y del medio ambiente por el hombre, permite que la naturaleza tenga su derecho de respuesta al intervenir de forma intencional el espacio del visitante a través de instalaciones como de Bonis, de Sol Pochat (Argentina – Lo contenido, 2016) y de Carolina Zancolli (Argentina – Legado ancestral, 2016). Al permitir que dichas obras ocupen el espacio en la sala de exposición que normalmente es reservado al tránsito visitante, Gouveia cierra de forma hermética, poética y coherente su propuesta conceptual y estética de delinear territorios intermitentes.



La muestra se puede visitar hasta el sábado 8 de abril de 2017




HILO Galería
Av. Raul Scalabrini Ortiz 1396
CABA

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