Latentes 1976-2016. Hacer vibrar la cuerda corporal del recuerdo

"Nietzsche dice: se trata de dar al hombre una MEMORIA; y el hombre, que se ha constituido por una facultad activa de olvido (...) debe hacerse otra memoria, que sea colectiva, una memoria de las palabras y no de las cosas, una memoria de los signos y no de los efectos (…) sistema de la crueldad, terrible alfabeto, esta organización que traza signos en el mismo cuerpo"
(“El Anti Edipo. Capitalismo y esquizofrenia”. Gilles Deleuze & Felix Guattari)



El proyecto “Latentes” que, en esta oportunidad presenta el Centro Cultural "Paco Urondo", surge a partir de las cartas que las madres detenidas y desaparecidas escribían a sus hijos por nacer o recién nacidos durante la última dictadura cívico-militar que sufrió nuestro país en el año 1976. En ese contexto, la incertidumbre era todo, negadas de todos sus derechos, ejercían uno de los actos más íntimos, vitales y políticos del ser humano: la escritura; deseando, seguramente, que la situación comunicativa ideal para aquellas palabras arrojadas en un simple papel, sean sus hijos leyéndolas en algún otro tiempo y espacio posible, un tiempo-espacio donde la luz le ganara a la oscuridad.

Esas líneas, múltiples e íntimas palabras de mujer, también nos hablan de una historia que se dirige a nuestro presente, que nos interpela más que nunca, cuando la des.memoria y sus operaciones nos hacen creer que “lo que es pasado, en el pasado queda” y que con esa supuesta tranquilidad podemos ponernos de cara al futuro. Al contrario, los escritos de esas madres revelan una historia menor que, como señalan Gilles Deleuze y Félix Guattari, posee un fuerte coeficiente de desterritorialización, es corporalmente política, contiene un valor colectivo y “late” como huella-herida en toda nuestra contemporaneidad.

De esas trincheras que, como enuncia el curador de la muestra Federico de la Puente, son vectores de fuerza del futuro, son testimonios de una lucha por la memoria, la verdad y la justicia, se hacen eco los artistas del GRUPO TENDER (Alicia Benitez - Marion Jüül - Walter Coelho - Sandra Ciccioli - Jimena Geri - Adriana Giacchetti - Adriana Gutierrez - Andrea Trotta - Carlos di Leone - José Arfuch - Florencia Belotti - Lucía Artigas) para trabajarlas como soporte de contención –material y simbólico- que hace perdurable y presente el recuerdo para que, cuarenta y un años después, volvamos a ejercer la ardua, pero siempre urgente y vital, tarea de la memoria.



El compromiso que implica a estos artistas con el material, nos vincula, primeramente, con nuestra experiencia, y luego con ese dispositivo poético y de enunciación colectiva que crean. Dos líneas de fuga, ensayando un poco de rigurosidad científica-técnica, construyen esta obra: la idea del poema visual y una potencial teoría del no-objeto que lo domina.

Con respecto al entendemiento de “Latentes” en tanto poema visual, se trata de una forma experimental en la que la imagen como elemento plástico, en todas sus facetas, técnicas y soportes, predomina sobre el resto de los elementos. Esta forma de poesía no verbal, constituye un género propio, y en el campo de la experimentación, nos permite movernos en la frontera entre los géneros y las artes, dando lugar a una fuerte polisemia y transversalidad de sentidos.

Por otro lado, a esa línea le incorporamos el concepto de “no objeto” que, retomando la fuente historiográfica dejada por Ferreira Gullar, reafirma al poema como un ser temporal. En el tiempo y en el espacio, la palabra desdobla su cuerpo en su compleja naturaleza significativa. La página se convierte en espacialización del tiempo verbal: es pausa, silencio, duración. No se trata, evidentemente, de volver al concepto de tiempo de la poesía normalizada y/o discursiva, porque mientras en ésta el lenguaje fluye en forma sucesiva, en la poesía que compone un no-objeto como la presente instalación, el lenguaje se abre en subsistencia. Así, al contrario del alcance de la palabra como objeto y como mero signo óptico, su poesía nos devuelve a la condición de “verbo-cuerpo”; esto es, al modo humano de la presentación de lo real, haciendo que el lenguaje no se escurra sino que dure y sobreviva.



De este modo, la obra que este grupo de artistas produce como proceso de desterritorialización, político y colectivo, nos señala las venas comunicantes entre esa memoria viva y los sucesivos intentos de recomposición, reelaboración, resignificación, nunca cerrados, con los que esa memoria deviene. Hacer y practicar la memoria, “memoriar”, como señala la teórica chilena Nelly Richard, significa “hacer vibrar la cuerda simbólica del recuerdo en toda su potencialidad crítica de reconstrucción y desconstrucción”, en un pacto transfigurador de significados cruzados y en permanente pugna. Y es ese complejo lugar-tiempo que, en tanto poema visual, no objetual, “Latentes” se enuncia como un proyecto que materializa esa “huella” de la memoria, adquiere su formato ensayístico para alcanzar una nueva modulación y es relacionado con una estética del recuerdo, en una faceta fuertemente personal e íntima con la Historia. El ensayo deviene así “lugar y tiempo de memoria”, como lugar desde donde se habla, sitio de enunciación colectiva y política, donde se piensa y se crea desde las ruinas, el residuo y la huella, sin armonizarlas o maquillarlas.

Parece que los artistas hacen “latir” esas palabras íntimas para reconfigurarlas en un dispositivo que nos interpela, disloca, con el fin último de expresar una experiencia subjetiva, donde lo íntimo se convierte en enunciación de un cuerpo social y político compartido, donde sólo podemos ser-en-común. Se emplaza como zona autónoma donde podemos discutir la Historia oficial y sus íntimos relatos, explotando márgenes, propiciando el debate y la reflexión, resguardándonos de los feroces aparatos tecnológicos de la des.memoria que se hacen de la fragilidad de la herida y los restos del trauma y el naufragio de los sentidos.

En tanto dispositivo poético, esta obra-proyecto-ensayo nos da la posibilidad, siempre tan deseada, de poder reconstruirnos en un cuerpo social común, como señalan Deleuze y Guattari citando a Nietzsche, reinventándonos OTRA MEMORIA, que sea COLECTIVA, una memoria de las palabras y no de las cosas, una memoria de los signos y no de los efectos.

Por ello, y otras múltiples razones más que atañen a lo tratado de esbozar en forma conceptual anteriormente, presentamos a continuación un par de enunciaciones compartidas por los artistas a partir de algunas preguntas que, junto al curador de la muestra, abrimos para seguir re-construyéndo-nos los unos con los otros en una memoria menor, colectiva, fragmentaria que nos permita seguir practicando y expandiendo la tarea que nos cabe en el presente de revolver en el pasado los futuros soterrados, como dicta Suely Rolnik retomando a Walter Benjamin.

---

Charla con los artistas: pensarse mientras se hace y hacerse mientras se piensa

¿Por qué trabajar en un dispositivo colectivo como “Latentes”?
¿Cómo entiende la relación y/o vínculos entre la práctica artística y la construcción de memoria?

Adriana Giacchetti
Latentes es un sitio específico que hemos realizado el Grupo Tender, con el cual invitamos al espectador a sensibilizarse, reflexionar, replantearse y por qué no, hasta descubrir acontecimientos ocurridos, lamentablemente, en nuestra última dictadura cívico- militar del'76.

Acontecimientos que justamente aún siguen " Latentes" en nuestra sociedad, en nuestras instituciones, en los desaparecidos, en cada nieto recuperado, en nuestros abuelos, padres… y nuestros hijos. En este caso, vincularse con esta temática tiene como objeto la evocación de la memoria, que es un ejercicio colectivo y que, en parte la labor del artista es hacerlo público.

El trabajo artístico colectivo potencia esa labor, la enriquece y la convierte en testimonio para las generaciones futuras.

Walter Coelho
Trabajar en forma colectiva es motivador desde el inicio, enriquece. Las distintas voces, miradas, expresiones, pensamientos; dialogan generando un intercambio.

El proceso de trabajo impulsa a la acción directa y provoca la reflexión personal y grupal.
Latentes es el resultado de todo esto. Un mecanismo de trabajo que nos lleva a la búsqueda de una sola obra hecha por los doce artistas que conformamos TENDER.

Entiendo que es una relación cercana. La práctica artística te enseña a leerte y leer la vida. El proceso que conlleva el trabajo artístico es un camino que se alimenta de memorias de otros y propias. El papel del arte es fundamental en esa construcción.

En un dispositivo colectivo como Latentes, la memoria se multiplica.

Carlos Di Leone
¿Y por qué no...?
Desde lo artístico es la posibilidad de desarrollar un trabajo. Además el trabajar en grupo aporta una interacción muy enriquecedora. Tener que "negociar" las propias ideas con las de los otros integrantes. Ver como esa interacción provoca avances y retrocesos en el proceso creativo.
Además en el caso de LATENTES hay una cuestión emotiva y visceral que nos remonta a épocas muy lamentables de nuestra historia. Este proyecto nos ayuda a que la memoria no se vaya diluyendo, que permanezca en el presente. Que el saber de esos hechos nos siga indignando.

La relación y /o vínculos entre la práctica artística y la construcción de la memoria no es omnipresente. Para que exista es necesario apelar a las intenciones de cada artista.

Hay quienes solo representan paisajes o retratos sin otra intención que reflejar imágenes lo mas "fotográficas" posibles. Por supuesto que tienen derecho a hacerlo. Otros intentan modificar las condiciones que se presentan, interpelando al receptor, sacudiéndolo. Estos receptores van a reaccionar de diferente forma. Algunos se sacudirán y hasta se motivarán a profundizar en el tema. Otros no registrarán. Y algunos se molestarán (esto también es una sacudida). Esto ayuda a la construcción de la memoria. Por supuesto que para ese cometido no es suficiente. Hace falta la construcción desde sectores más cercanos y específicos, pero todo ayuda.

Florencia Belotti
Los colectivos de artistas proponen un trabajo superador porque dan lugar al debate, al intercambio y la interdisciplina . Permiten alcanzar una instancia de aprendizaje que es muy difícil lograrla desde lo individual, permitiéndonos ir más allá de lo que creemos saber. No hay una única verdad, y como grupo, nos interesa profundizar en ello, en las diferencias.

Creemos que trabajar por la memoria no debe ser un compromiso ligado al color político, sino una responsabilidad de todos, por esto mismo surgió latentes.

El artista es un productor cultural y tiene la obligación de trabajar en la grieta, en aquello de lo que no nos gusta hablar, temas que nos preocupan como sociedad y la construcción de la memoria es uno de ellos.

Adriana Gutierrez
Hay temas que por dolorosos y trascendentes requieren de la manera coral para elaborar y reforzar el mensaje. Eso es "Latentes", el resultado de la suma de diferencias de enfoques, de formación y experiencias de vida puestas al servicio de una obra colectiva que pone el acento en el tema desaparecidos esperando motivar una acción.

Creo que los artistas somos la memoria visual de la historia, poética... quizás.

En este caso deseamos aquel mensaje que escribió, pensó, lloró, susurró esa mamá que parió en cautiverio llegue a su legítimo destinatario. Para que ello ocurra aquel bebé que hoy tiene aproximadamente cuarenta años debe escuchar su corazón y acercarse a abuelas para cerrar el círculo. Ellas resistieron a fuerza de amor y guardan invaluables tesoros de memoria familiar... - Tu mami adoraba unos zapatos nacarados...

Por eso nuestro colectivo "tender" presenta esta obra de tipo Sitio Específico.
Este vuelo de cartas cuyos grafismos ininteligibles señalan y sugieren escuchar el latido de nuestro corazón.

Alicia Benítez
Soy fanática del trabajo con el "OTRO "las energías. ...las ideas...las diferencias se tejen logrando imágenes. ...obras....resultados siempre sorprendentes y abiertas a horizontes próximos a nuevas incertezas que provocan la acción creativa.

Marion Juul
Para mí, trabajar de forma colectiva es una experiencia maravillosa porque nos potenciamos, porque reforzamos el vínculo entre nosotros. Se genera una fuerza creativa increíble donde todos somos operadores heterogéneos y por la tanto tenemos que articular, tratar de flexibilizar nuestras diferencias.

En este trabajo, en particular, nos involucramos desde un lugar que nos atraviesa y que nos transforma como sociedad. Tenemos al arte como herramienta para no olvidar, para reflexionar...

Sandra Ciccioli
LATENTES, para mí, es el desenlace y, a la vez, el instrumento que nos toca profundamente en nuestra humanidad, ya que posibilita un espacio de pensamiento, memoria y acción creativa, donde la experimentación, la puesta en común y el debate de ideas - enriquecidas por nuestra heterogeneidad dentro del grupo - nos acerca a nuevas formas de conocimiento, nos representan en nuestra contemporaneidad y nos identifica desde lo más sagrado de nuestra naturaleza.

Entiendo la relación entre la práctica artística y la construcción de memoria como una relación determinante de la propia identidad. A través de nuestra mirada artística , de nuestras herramientas, bagaje, reflexiones, y estrategias, elaboramos cantidad de preguntas acerca de quiénes somos. Al transitar por lugares peligrosos o dolorosos , agudizamos nuestros sentidos y sensibilidad, reformulando nuestro sistema de símbolos y creencias, haciendo pie en la memoria individual, pero también siendo testigos y arquitectos de nuestra historia colectiva.

Lucía Artígas
Latentes es posible justamente gracias a la construcción colectiva. La idea original del proyecto se fue nutriendo de los diversos aportes, que cada uno desde su propia experiencia y subjetividad volcó en el proceso de construcción visual y conceptual.

Tanto en su concepción como en cada experiencia de realización el colectivo se pone en marcha de manera orgánica. Lo que sería irrealizable desde la individualidad se vuelve posible gracias al trabajo mancomunado y la diversidad de visiones que se suman en cada encuentro.

La práctica artística opera directamente en la construcción de memoria. En mi visión personal, cada obra nos habla de una coyuntura, de un mundo, de un momento. La información que se canaliza través de una obra de arte excede absolutamente a lo formal o estético. En este sentido, toda obra es testimonio y como tal se suma al capital simbólico del contexto en el que emerge.

Latentes surge en una coyuntura político-social muy particular, justo en un momento de repliegue y desestimación de años muy valiosos en cuanto a la construcción de memoria. Definir como parte del pasado hechos ocurridos hace tan solo cuarenta años, es proponer un presente despojado de dolor y sobre todo dar por caducas las culpas de los ejecutores materiales e intelectuales de la desaparición sistemática de personas. En este sentido también se evade la cuestión de los responsables civiles. Sólo en este contexto se puede poner en duda la cifra emblemática de desaparecidos, la lucha de los organismos de derechos humanos y enviar a su casa a los condenados por crímenes de lesa humanidad.

En este contexto de repliegue y desaprensión, la obra habla de la persistencia del pulso de vida, de lo PRESENTE de la cuestión en tanto seguimos buscando a los niños apropiados que hoy son adultos privados de su identidad. El AMOR, igual que el dolor, persiste en estado de LATENCIA, son esquirlas de pasado esperando el instante de hacerse PRESENTE.

compartir