“Lola Mora y el Impudor”

Efemérides I. Artistas varios en CC Borges desde el martes 22 de marzo de 2016 hasta el domingo 17 de abril de 2016.

"No pretendo descender al terreno de la polémica; tampoco intento entrar en discusión con ese enemigo invisible y poderoso que es la maledicencia. Pero lamento profundamente que el espíritu de cierta gente, la impureza y el sensualismo hayan primado sobre el placer estético de contemplar un desnudo humano, la más maravillosa arquitectura que haya podido crear Dios".

Lola Mora (Tucumán 1867 - Buenos Aires 1936).



En un contexto histórico y cultural en el que -hasta 1850- los artistas hombres estudiaban el desnudo masculino en academias y escuelas públicas, la enseñanza del desnudo femenino se impartía en la esfera de los talleres privados. Mientras que a las artistas mujeres, se les vio denegada esta posibilidad no pudiendo acceder al estudio de ningún tipo de desnudo hasta finales del 1800.
Frente a esta limitación en la instrucción artística, los desnudos femeninos de Lola Mora (quien se formó en Roma con el maestro Giulio Monteverde) aparecían cargados de erotismo y en actitud desafiante desestabilizando el imaginario de femineidad de la época.

La sociedad porteña del 1900, cuyo discurso imperante era falocéntrico y patriarcal, ofrecía profundas resistencias al emplazamiento de esos desnudos en espacios públicos generando un creciente malestar en la cultura. Tal acto artístico fue vivido por la subjetividad femenina de aquel tiempo, como una injuria narcisística que acabó por “demonizar” la obra de Lola Mora calificándola de pornográfica, inmoral y libidinosa.

La cuestión del cuerpo sin velos, daba visibilidad a la figura femenina en toda su plenitud destacando sus atributos de un modo desvergonzado en pose de lucha y valentía. El cuerpo en la obra de Lola Mora, era el portavoz de una sana rebeldía que intentó –fallidamente- equilibrar la asimetría de la polaridad masculino-femenino, evidenciar la doble moral y conmover la posición de opresión de la mujer respecto al orden patriarcal.

En este sentido, el psicoanálisis viene a echar luz al vehiculizar la lectura de lo femenino y la construcción de la subjetividad así como de cualquier otredad. Desde esta perspectiva, el pudor es conceptualizado como el dique que contiene a la moral y a la demanda pulsional. De modo que sólo puede tener pudor un sujeto que se asume como dividido, ya que este opera como bisagra escindiendo al sujeto respecto de lo que debe quedar reprimido o “fuera de la escena”.

La figura de Lola Mora fue el blanco de las críticas, por ser poseedora de un talento avanzado para su tiempo resultando incomprendida por esto mismo. Sin concesión a falsos ideales, fiel a su deseo y a sus parámetros estéticos de belleza pagó el costo de la condena social que le propinara la comunidad artística local al relegar sus esculturas a los márgenes de la ciudad (modificando su emplazamiento original) para diseminarse –luego- a lo largo del país.

Artista, mujer, trabajadora y exitosa: una combinación de rasgos difícil de perdonar.

Paola Calcerano

*Texto exhibido en la instalación de Elena Blasco "Pensando en Lola"
"Efemérides I"



Artistas participantes: Diana Dowek, Silvina Benguria, Mirta Kupferminc, Edith Matzen Hirsch, Alicia Sanguinetti, Catalina Chervin, Cristina Coroleu, Stella Sidi, Rosemarie Allers - Cora Roca, Javiera Yañez Correas, Belén Basombrio, Lolita Mallea, Susana Bredt, Mabel Rubli, Ana Godel, Hilda Paz, Laura Ferrando, Lorena Faccio, Melina Ojagnan,
Elena Blasco quien en la instalación Pensando en Lola, ha convocado a: Lucia Wark Meister, Ma. Silvia Corcuera, Mónica Cancio, Genoveva Fernández, Pilar Vigil, Marisa Rossini, Daniela Aphalo, Alicia Esquivel, María Arrastoa, Paola Calcerano, Ana Casanova, Beatriz Provitina, Marisa Dominguez, Mónica Lecouna, Laura Varangot, Ana Ruiz Luque y Gabriela Salgado. Patricia Carstens y Rosario Arostegui.

La muestra se puede visitar hasta el 17 de abril de 2016

CC Borges
Viamonte esq. San Martín
Sala 10, Primer Piso
CABA

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