Dimes y Diretes Nº3 - Lavoisier nueva versión

Otra reflexión inútil de Lolo Amengual


Dos modelos relacionados, un pintor adaptable, una niña enamorada, la imprecisión de Lagrange y un experimento triste, solitario y final

A la historia de los guiños no la pude verificar. Los datos de sus actores me los prestó Wikipedia. Mucho de lo que leerán es copy/paste. Solo intento mostrar las conexiones.



Antoine-Laurent de Lavoisier y Marie-Anne Pierette Poulze


Modelo 1/Antoine-Laurent de Lavoisier
Nacido en París en 1743, noble, rico, abogado, químico, biólogo y economista, Antoine-Laurent de Lavoisier se casó a los 28 años, con Marie-Anne Pierette Paulze una inteligente joven de 14 años. Fue un matrimonio arreglado por el padre de la chica, Jacques Villee, director de la Ferme générale —la AFIP de ese tiempo— , una compañía privada contratada por la monarquía francesa para cobrar impuestos, de pésima reputación entre la población. Con su corta edad, Marie-Anne fue pedida en matrimonio por el Conde de Amerval, que la triplicaba en edad. Para evitar esta boda, su padre, le ofreció su hija en matrimonio a Lavoisier, quien trabajaba en la Ferme générale: y este aceptó.
La dote aportada, se transformó en un laboratorio bien equipado. Marie-Anne se interesó vivamente en la investigación científica, recibió instrucción formal en Química, la pareja se constituyó como un equipo de trabajo. La joven fue una colaboradora valiosa. Poseía dos saberes de importancia para la difusión de las ideas científicas: dibujaba muy bien y dominaba la lengua inglesa. ¡Esta pendeja resultó una verdadera joyita!




Dos dibujos de Marie-Anne Pierette Poulze. Describen experiencias de laboratorio, en ambos ella se ha representado dibujando.



Lavoisier es el padre de la química moderna por sus descubrimientos en múltiples campos y por haber realizado para probarlos los primeros experimentos rigurosamente cuantitativos.
Él y su joven esposa representaban un arquetipo de la sociedad « ilustrada» de finales del siglo XVIII: un civilizado matrimonio por conveniencia, apasionado por el conocimiento científico, arropado en el clima y el entorno de la buena vida de las clases pudientes, como se advierte en el retrato de abajo (izquierda), realizado por el pintor Jacques-Luis David.


Jacques-Luis David / El matrimonio Lavoisier 1788 y Jacques-Luis David / Marat asesinado 1793




Modelo 2/ Jean-Paul Marat
La Revolución anunciada, finalmente explotó y Francia comenzó un proceso que le llevaría años de sangria y padecimiento para poder asimilarlo.
Durante «el reinado del terror» (1793 /1794), la vinculación de Lavoisier con la Ferme générale, motivó su arresto. Sería acusado por el líder revolucionario Jean-Paul Marat —quien había abandonado una sólida carrera científica, como médico y óptico renombrado, para abrazar junto a Robespierre la conducción revolucionaria—.
Con cargos ridículos, Marat ordenaría la ejecución del científico en un juicio sumario nacido del rencor, ya que años antes Lavoisier habría rechazado una propuesta científica de Marat tildándola de «ridicula». Marie-Anne hizo todo lo posible para salvar a su marido del filo de la guillotina, pero cuando el presidente del tribunal que lo juzgó dijo: «La república no necesita ni científicos ni químicos», su destino quedó sellado. Lavoisier, de 50 años, y su suegro fueron ejecutados el 8 de mayo de 1794.
Marat no pudo asistir a esa ejecución, fue apuñalado unos meses antes, (julio de 1793), por Charlotte Corday, una enemiga política. Marat había adquirido una enfermedad de la piel que le causaba una terrible comezón generalizada, que solo mitigaba sus prolongadas inmersiones en agua con permanganato de potasio. La bañera fue su escritorio, allí, sumergido, pasaba su día de trabajo, allí realizaba sus listas de ciudadanos a decapitar. Y allí fue asesinado. En esa bañera lo santificará su amigo el pintor David. La pintura Marat Asesinado se convierte en una imagen paradigmática, es la «Pietá» revolucionaria y la obra cumbre de David.


El pintor Jacques-Luis David
Nacido un 30 Agosto (igual que yo), pero de 1748 en Paris, Francia (no en Marcos Juárez, Córdoba). Dentro de una próspera familia, (la mía era bastante pobre), Jacques-Luis David quedó huérfano a los 9. Educado con esmero por sus tíos arquitectos, decide que la pintura es lo suyo. Se forma junto a artistas prominentes como Joseph-Marie Vien (1716–1809), un pintor que inicia la reacción contra el estilo Rococó imperante. David se convierte en el principal constructor del Neoclasicismo. En los prolegómenos de la Revolución que incendió a Francia, su estilo cerebral centrado en la pintura histórica marca un quiebre en el gusto endulzado por las frivolidades del Rococó. —tantos cuadros de muchachas con vestiditos vaporosos, rosadas piernas y tetitas al aire, volando en hamacas floreadas, empujadas por petimetres de caras empolvada y lunares falsos, que les ayudan a disimulan los lunares verdaderos que produce la sífilis—.
La austeridad y severidad de los temas grecorromanos contrastan con este clima de «manteca al techo y mirar al costado» que terminará con el rodar de la cabeza de Luis XVI y de gran parte de su pandilla. El clima moral del Ancien Régime, sería borrado por el runrún del subir de la cuchilla de una maquina simple: la guillotina, que lubricada con sangre, permitió a una sociedad hambreada y rabiosa entender bastante, revolver casi todo, y cambiar algunas cosas, tras muchos años de dolor.
David fue un activo revolucionario antimonárquico. Siendo miembro de la Asamblea Nacional había firmado el acta de muerte de Luis XVI. Fue un verdadero dictador de las artes, cuya habilidad social le permitió sobrevivir a la República, al Directorio, al Imperio y a la Restauración. La enorme cantidad de alumnos que tuvo, marcan su fuerte influencia en la pintura francesa de principios del siglo XIX, especialmente la relacionada a la corriente Academicista. Tras su muerte, otra revolución, la de los Impresionistas, termino guillotinando los pinceles de David, enterrando su paleta y exilando su estilo a los Salones oficiales.

Este contemporáneo de Goya, murió viejo, en 1825, exilado en Bélgica, premiado y reconocido.



la imprecisión de un matemático
Joseph Louis Lagrange, el gran matemático, afirmó: «Ha bastado un instante para cortarle la cabeza a Lavoisier, pero Francia necesitará un siglo para que aparezca otra que se le pueda comparar», (quizas esa cabeza a futuro haya sido la de Luis Pasteur). Sin embargo la frase de Lagrange no es científicamente rigurosa, no tiene un valor absoluto: ¿que período de tiempo es un «instante»?


El experimento final
Cuanto tiempo ocupa un instante? Lavoisier aprovecha su propia muerte. Se pregunta ¿cuanto tiempo vive una cabeza separada del cuerpo? y planea un experimento para comprobarlo.
Conviene con uno de sus ayudantes que lo mire a los ojos —yo comenzaré a parpadear cuando me corten la cabeza, le dice. —Cuenta mis parpadeos hasta que deje de hacerlos, ese será el tiempo que seguí con vida. El ayudante cumplió el encargo: contó hasta 32.

Al decapitado se le confiscó dinero, propiedad, documentos y el laboratorio. Marie-Anne, en bancarrota y amargada, recopiló durante años notas de su marido y sus colegas, y logró editar Mémoires de Chimie, las memorias de Lavoisier para sostener los principios de la nueva química. Muere vieja, a los 78 años.



APENDICE

Dos versiones sobre el herpes de Marat y otros temas colaterales
Una señala que la familia materna del procer se dedicaba a teñir seda y que el joven Marat contrajo el mal por contacto con tinturas tóxicas en el taller familiar.

Otra: más heroica, informa que el escozor comenzó después de haber pasado un año escondido en las catacumbas de Paris, entre nuertos a medio podrir. Como médico Marat hizo alguna investigación relevante sobre las venéreas y discrepó fuerte con discípulos de Newton por cuestiones de óptica.


Marat intervenido: los granitos son de mi autoría. Vivir un año escondido en las catacumbas con estos vecinos, le sacan granitos a cualquiera



Más sobre el pintor Jacques-Luis David
También cargaba su cruz. Como se advierte en su autorretrato (abajo izq.) La mitad de su rostro estaba paralizado a consecuencia de una herida de arma blanca. Tenía grandes dificultades para hablar y comer y se dice que no podía pronunciar la letra “R”, limitación severa para un francófono. Esa herida derivo en un tumor benigno, por lo que era identificado por sus detractores como «David del tumor». Es probable que algún monárquico arriesgado, haya escrito una noche, en el frente de su casa «viva el cáncer».


(Arriba derecha) Otra versión del asesinato de Marat es esta imagen de composición «operística». Ignoro quién la realizó y cuando fue hecha. Es una pintura mediocre con retórica de almanaque. La pose de los revolucionarios, con sus brazos en alto recuerdan el cuadro de David, «La conspiración de los Horacios». La Charlotte Corday, mezcla de Juana de Arco y Juan Moreira, los espera facón en mano



Mi versión del guiño:
Viendo este boceto de 2009, encontrado entre las páginas de un libro, recordé esta historia





Dimes & Diretes N°1- Dibujos, humor, textos y anéDoctas del Lolo Amengual

Dimes & Diretes N°2- Civilización y Barbarie

por Lolo Amengual, 29 de Febrero de 2016
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