El Frontalismo de Facundo de Zuviría en São Paulo

Frontalismo. Facundo de Zuviría en Museu Lasar Segall, São Paulo (Brasil) desde el sábado 28 de noviembre de 2015 hasta el lunes 7 de marzo de 2016.

Hasta el próximo 7 de marzo el fotógrafo argentino Facundo de Zuviría (1954) realiza su segunda muestra individual en el Museu Lasar Segall de São Paulo (Brasil), Frontalismo. Así como en su primera exposición, dedicada al equipo de fútbol Boca Juniors “Cada vez te quiero más” 2014, Zuviría vuelve a traer al público paulista su mirada urbana porteña.



Frontalismo presenta una serie de 36 fotografías realizadas entre 2001 y 2003 en Buenos Aires las cuales fueron publicadas parcialmente en el libro de artista Siesta argentina (2003). En un primer momento, las imágenes de Zuviría suelen estar vinculadas a la influencia y al legado de vanguardia recibidos de Horacio Coppola (1906 – 2012), dado que “[Zuviría] es probablemente el fotógrafo más coppoliano de Buenos Aires”, según el historiador urbano Adrián Gorelik. Sin embargo, se observa en dichas fotos la atmósfera urbana regida por una representación realista de soledad y de desolación estática casi fantasmagóricas – elementos que nos remiten también a la obra de Edward Hopper. La ausencia de seres humanos en las imágenes de Zuviría potencia el efecto dramático y silencioso de sus frontalismos. La sensación de estabilidad de su cámara, una vez que ella nos ofrece un ángulo normal y frontal de fachadas de negocios, es desestabilizada por los secuenciales "significantes" de ventanas y puertas de tiendas cerradas, las cuales bridan a los visitantes de la muestra un significado en común: los fragmentos de una crisis. Ventanas y puertas, protagonistas en primer plano y presentadas visualmente cerradas, evidencian un poderoso efecto de presencia: la presencia del caos social, humano y económico de ese tiempo. Sumado a esto, la representación de las fachadas contienen un doble poder: el poder de presentar algo a nuestra reflexión y memoria, algo que nos lleva a reflexionar acerca de los motivos y contextos de tales frontalismos cerrados, y el poder de constituirse como sujeto propio y legítimamente estético que, visualizado secuencialmente a cierta velocidad, adquiere el ritmo cinético de una película.

Una Buenos Aires silenciosa, vacía, en un estado de “interminable siesta” es retratada con un radical formalismo estético. De forma metódica, las fachadas simétricas de 8,66 m obedecen a la rígida secuencia “ventana-puerta-ventana” en un incansable proceso de automatismo de repetición. Una repetición que sirve como una primordial alerta colectiva de una experiencia vital de aprendizaje del pasado. En una reciente entrevista publicada en la revista alemana Kulturaustausch (Intercambio cultural), el renombrado neurólogo Eric Kandel afirma que somos quien somos porque aprendimos algo de nuestros recuerdos, de lo que nos acordamos. Sin nuestros recuerdos llevaríamos una vida insignificante. Aún también según este especialista, guardar un recuerdo en nuestra memoria equivale a una experiencia de aprendizaje. De esa forma, Zuviría busca, a partir de la repetición consecutiva de los aspectos “figurables” de sus fachadas frontales, ejercitar y reactivar una memoria colectiva, provocando con eso, la experiencia de aprendizaje del pasado en el momento presente. La historia interna contenida en sus Frontalismos estimula la formación de intercambios y diálogos entre significantes/significados/espectadores, dado que sus fotografías pueden ser leídas como grandes páginas escritas que contienen poderosos retratos y recuerdos del paisaje humano y social de un Buenos Aires no muy distante.


museusegall.org.br

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