Reunirse es respirar, es devenir: Encuentro de Artistas-gestores en Rosario.

En las revisiones críticas, estéticas e históricas sobre el arte contemporáneo se espera, por un lado, trazar ciertas genealogías que ordenen los orígenes de esta nueva categoría estética. Pero también hay, al parecer, intentos siempre frustrados por establecer parámetros que den cuenta de sus aspectos más notorios o referenciales. Seguramente aquí se ensaye uno de esos intentos, pero al menos notaremos que la única premisa de la cual partimos es la de atestiguar las formas de un circuito que son, finalmente, las que le dan sentido a las producciones artísticas.





Entre el 26 y 29 de noviembre de 2015 se desarrolló en la ciudad de Rosario un Encuentro de Artistas (gestores) bajo la rúbrica del intercambio de relatos y saberes de la producción y la gestión en espacios de artes visuales. El encuentro fue organizado por el Fondo Nacional de las Artes junto a instituciones municipales y provinciales. Decenas de artistas de todas partes del país anclaron sus ideas a la vera del río y se dispusieron a debatir e intercambiar ideas sobre proyectos de publicaciones, ferias y coleccionismo, espacios de arte, programas de formación y residencias. El programa estuvo distribuido por los espacios culturales de la ciudad y, a través de mesas redondas, se compartieron los diversos proyectos provenientes de Córdoba, La Plata, San José del Rincón, Tucumán, Buenos Aires, La Plata, Mendoza, San Martín de los Andes, Mar del Plata, entre otras.

Desde el arte contemporáneo se intentan pensar, en cada contexto, los diversos formatos de producción ─que involucra la formación─, los modos de circulación ─asentados en instituciones y espacios autogestivos─ y la recepción ─en el marco de publicaciones y la creación de un nuevo coleccionismo─. Estas tres patas que históricamente conformaron la institución arte, en la actualidad se ensamblan con nuevas piezas y actores y configuran un mapa complejo de relaciones reafirmadas en este encuentro.

Querer reconstruir en un texto más o menos breve todo lo que sucedió en esos días, incluso las reuniones en bares y las charlas en inauguraciones, sería un plan demasiado ambicioso, por eso sólo resta remitirnos a pasajes, fragmentos, escuchas, imágenes e intuiciones. Desde el comienzo todo se transformó en un paseo errante con el entusiasmo de escuchar al otro, donde se descubrían nuevos pasajes, puertas de acceso, terrazas secretas y salones de reunión.



Los espacios de formación no inscriptos en la dimensión académica se hicieron presente junto a las residencias que dieron testimonio de la instancia nodal de circulación, intercambio y aprendizaje sobre el arte que involucran este tipo de proyectos. Esta es una manera de evidenciar la formación entre pares y la enseñanza del arte que atraviesa generaciones y contextos. La intención de llegar a públicos cada vez más amplios fue uno de los ejes de discusión, convertido en una afección endémica al interior de todo campo más o menos autónomo. Este eje implica tanto una demanda a las instituciones públicas y privadas como a los modos en que los artistas y el público más cercano se expanden a través de distintos dispositivos. Por un lado, las publicaciones como plataforma de
discusión y circulación por medio de los soportes gráficos y digitales y también la posibilidad de reavivar un coleccionismo en arte contemporáneo. Un trabajo que parte no sólo de los galeristas, gestores de ferias o instituciones de premiación, sino también en los modos de entablar vínculos con lo que genérica y abstractamente se denomina el (los) público(s).

Estos tres vértices: la formación, los espacios de circulación y la comunicación, atraviesan unadimensión fundamental que es la de producir comunidad al pensar proyectos que parten de necesidades, deseos o problemas. Cuando se intentan producir conexiones entre cosas ya existentes para la confección de un proyecto de gestión emerge, inevitablemente, una catarata de interrogantes: ¿cómo hacer funcionar un proyecto?, ¿cuáles son sus cotas temporales?, ¿cómo diferenciar entre el deseo de sostener un proyecto y sus resultados?, ¿qué objetivos plantearse?, ¿cómo comunicar? Un proyecto puede ser entonces, el arrojo de una idea hacia el tiempo que intenta interconectar puntos de una forma inexplorada. (Las palabras de Roberto Jacoby en estas líneas son fundamentales.)

Sobre el final comienzan a resonar voces: El espacio es sobre todo una dimensión política, existe una fuerza centrífuga del ser que estimula la praxis de la producción, uno puede ser un organizador político-cultural, las decisiones de la política influyen en el espacio del arte, las instituciones se sostienen con el compromiso de todos, nuestra generación postdictadura tuvo que empezar prácticamente de cero, crear el espacio para que suceda, lo experimental es cuando uno no sabe lo que va a pasar, los espacios hay que ocuparlos, hacemos proto-instituciones, las cátedras son la fisura de las universidades, las decisiones políticas no influyen en el devenir del arte, hablé rápido pero tengo mucho que contar, a veces está bueno hacerse auto-bombo, las imágenes las bajé de Facebook, apropiarse de lo construido hasta ahora y no abandonarlo, la construcción puede ser desde la adversidad, un proyecto es exitoso por los vínculos que se sostienen emocionalmente.



Al comienzo partimos de la premisa que explica los sentidos del arte articulados en función de los contextos. Esta idea deviene posiblemente de algunas prácticas de la vanguardia histórica o de los enfoques de algunos teóricos y artistas del modernismo estético y que actualmente cobran relevancia al pensar el espacio como elemento señero del arte contemporáneo. El Encuentro de Artistas (gestores) permitió reafirmar que los proyectos son, para las producciones del arte contemporáneo, la creación de sus propios contextos. Articulados en una trama de relaciones aleatorias, construyen territorializaciones de sentidos que se enlazan con las obras, el público y su entorno. Los artistas se disponen a crear, promover e imaginar los propios espacios de circulación,
los modos de formación y los criterios de legitimación para entablar relaciones con otros.

Cuando pensé, parafraseando los escritos de Olafur Eliasson, que reunirse es respirar, es devenir revisé las imágenes que cada uno compartió, las sillas que ocuparon, las calles que visitaron y entendí que juntarse se transformó en un ejercicio de oxigenación colectiva para que el pensamiento siga deviniendo en proyectos y los vínculos en afectos.



En el Encuentro de Artistas (gestotes) participaron:
Carlos Herrera, Claudia del Rio, Taller La Basurita, Roberto Echen, Lila Siegrist, Anuario, registro de acciones artísticas, Pablo Montini, Georgina Ricci, Lucas Despósito, Casa Colmena, Proyecto Puente, El Pasaje, Damián Miroli, Oficina 26, Gastón Herrera, SUB Escuela, La Magdalena de Hoy, Mini-contemporáneo, CASA/Espacio en obra, revista BOBA, Leonel Luna, Espacio Contemporáneo de Arte, Virginia Negri-Embrujo, Augusto Zanela, Espacio Richieri, Laura Glusman, Daniel García, Gustavo Bruzzone, Julia Converti, Catalina Urtubey, Ungloborojo, UV Estudio, Carlos Escoriza, URRA, Curadora, Cuatro Cuartos, Roberto Jaboby, Estudio G, Iván Rosado, Gabriela Rodi, Fabiana Ímola, Noëlle Lieber, Valeria Maggi, Cocktail Galería Mutante, Suyai Otaño-Manta, Carla Barbero-MUMU, Raúl Flores-Proyecto Yungas, Fernando Farina, Espiria.

por Clarisa Appendino, 7 de Diciembre de 2015
compartir