Descifrar signos sin ser sabio competente por Johanna Santalucía sobre la muestra de Julián Terán

La ciencia inútil. Julián Terán en Nora Fisch Arte Contemporáneo desde el viernes 14 de agosto de 2015 hasta el lunes 14 de septiembre de 2015.

Artista visual y músico. Dibujante, cantor y guitarrero. Julián Terán ha vivido esa dualidad como dos caminos paralelos que rara vez se han tocado, o no al menos en la materialidad de su obra, de manera evidente. Probablemente sea “La ciencia inútil”, la reciente muestra individual que Terán inauguró en Galería Nora Fisch, una especie de rotonda donde aquellos caminos han venido a confluir. Pero, cómo conviven en la obra música y dibujo? Línea y canción? Un punto de partida: el interés de Julián está centrado en los modos en que el ser humano ha encontrado para explicar el mundo que lo rodea, describirlo, apropiárselo.

Johanna Santalucía



Volcanes, islas, paisajes, mapas de contorno, proyecciones de terreno y geología son parte del imaginario que recorre la obra de Terán. En sus trabajos más recientes, el artista ha incorporado mapas de las estrellas, ha vuelto la mirada hacia el universo celeste y puesto en diálogo con las canciones populares y de tradición folklórica, estas últimas se convierten en la expresión de la tierra, el vínculo con lo más profundo del territorio desde donde el hombre observa el cielo. En ese pasaje, la canción popular aporta una mirada poética hacia el universo observado en los mapas. Cartografía y canción confluyen en la obra de Terán compartiendo esta característica esencial. Los unos como herramientas de la ciencia, las otras como mirada poética, ambas conforman los dibujos donde la línea es el elemento central.

Observación celeste y canto popular son atravesados por procedimientos que recorren toda la obra y que proporcionan la clave para ingresar en su imaginario. Incorporan –casi siempre- un dispositivo tecnológico. Construcción, deconstrucción, repetición y ritmo, son instancias de las que se vale el artista para apropiarse de esos elementos, de las formas, y reconfigurarlas en nuevos universos. En el caso de las canciones los procesos se repiten, aunque trabajando en el plano del sentido y la significación.

Julián toma de los mapas de constelaciones pequeñas fracciones y propone recorridos, posibles tránsitos y superposiciones que dan como resultado en el dibujo universos complejos. Vinculados a veces a la forma de las ondas sonoras y en otros casos a formas arquetípicas como el circulo y la espiral, estos tránsitos “X” hacen recorrer estrellas y constelaciones a lo largo y ancho del papel. En el caso de las canciones, interesandose en particular por los versos populares que conforman la raíz de la música en cada región, Terán trabaja con Google Translate, donde las letras son traducidas una y otra vez a distintos idiomas hasta volver a su idioma original con un sentido completamente nuevo. En ambos casos, los órdenes del saber humano son subvertidos, desarmados y rearmados.

Parafraseando a Violeta Parra: Julián Terán se propone descifrar signos sin ser sabio competente. Esta aproximación sistemática y analítica a la astonomía, el folklore, el dibujo, la escritura, se derrama por lugares insospechados y sus resultados (si los hay) echan tanto luces como sombras. La ecuación poética con su lógica velada resuena y vibra en grafismos. En esta sucesión y superposición de papeles escritos, manchados y perforados, nos introducimos en las primeras páginas del gran libro de La ciencia inútil.


La ciencia inútil inauguró el Viernes 14 de agosto 2015

Galería Nora Fisch
Avenida Córdoba 5222
@Nora_Fisch

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