Siguiendo las pistas de la joyería contemporánea

Figuraciones. Colectivo Joyeros Argentinos, Asociación de Joyería Contemporánea de Chile en Museo de Arte Popular José Hernández desde el jueves 30 de julio de 2015 hasta el domingo 20 de septiembre de 2015.

Si se pudiera trazar un mapa y, casi como en una búsqueda del tesoro, intentar encontrar las obras que configuran lo que se denomina como joyería contemporánea argentina, todos los caminos conducirían al Museo Hernández. Desde el 30 de julio hasta el 20 de septiembre se puede visitar la muestra ‘’Figuraciones’’, una apuesta que busca resignificar las piezas de joyería dentro de un contexto museístico.

Reducidas al campo de accesorios y delimitadas por la joyería tradicional, los objetos que componen esta muestra se erigen como exponentes de que algo por fuera de aquellos círculos está sucediendo. Más de 60 artistas entre argentinos y chilenos, experimentan en el difuso límite entre artesanía y arte mientras intentan desarmar la típica pieza de joyería, apostando a diferentes formas de experiencias estéticas. Elementos novedosos, materiales tradicionales, corpiños, broches, sombreros, hasta una pata de mesa (Testigo de Sandra Tamborini), componen una muestra heterogénea que busca romper con la concepción clásica de la pieza como adorno.

Los collares de Roberto Galván Mundo Ideal, los colgantes de María Eugenia Ramos Barrilete I y II, los broches de Pía Walker Larrain Rorschach, y los de Gabriela Squassini Homenaje I, II y III, son algunas de las piezas que se animan a utilizar nuevos materiales, con una estética propia y original. Otras como Los llevo en el corazón o La fila de Laura Leyt, y los broches Mercedes Castro Corbat Fausto, experimentan con la repetición de módulos que se acercan a la creación de textos sumamente poéticos. Por otro lado Cecilia Roccatagliata con su collar La Tregua y Yoya Zamora Manzur con el broche Historiografía familiar cuentan pequeñas historias, aunque no siempre felices… Estas son algunas de las piezas que el espectador puede encontrar, pero también abundan piezas en plata, tela, pizzeras de metal, obras minimalistas, surrealistas, etc., etc., etc.

Ante la pregunta sobre que se habla cuando se habla de joyería contemporánea la muestra afirma que no hay una respuesta única, una ruta delimitada por la que transitan estos joyeros sudamericanos, si no que hay tantos caminos como artistas, y cada uno, ubicados en distintos lugares del mapa, crean nuevos modos de relacionar (se) con estos pequeños objetos (aunque a veces no tanto) denominados joyas. Figuran no solo en un mapa físico, divididos por una cordillera, o por provincias, si no en un mapa virtual, un mapa que traza líneas entre joyería contemporánea local, y la chilena, la europea o de cualquier otra parte del mundo, entre el arte y lo artesanal, lo utilitario y lo decorativo. Este pequeño tesoro escondido frente a la Av. Libertador, no es el fin de la búsqueda si no el inicio de nuevos recorridos en un campo que cada vez tiene más visibilidad, y que tiende puentes hacia el arte conceptual, para dar lugar a nuevos lenguajes heterogéneos.

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