Rosana Schoijett: La Sherezade re-productiva & transparadigmática, nos susurra infinitas sagas al oído.

Reproducción. Rosana Schoijett en Zavaleta Lab desde el jueves 9 de octubre de 2014 hasta el jueves 6 de noviembre de 2014.
Rosana Schoijett(http://rosanaschoijett.com.ar/)(http://www.boladenieve.org.ar/artista/1000/schoijett-rosana) nunca defrauda y siempre va por más.

Sube con sus largos y torneados muslos enfundados en su percal tanguero actual, las escaleras monumentales del video clip GO WEST, de los Pet Shop Boys!
Cómo la parrilla La Luli:”en continuo crecimiento”.
Su plan, en ésta ocasión, consiste en ejecutar la re-produción de numerosos paradigmas, prácticas y recursos, en un montaje poderoso.
La puesta en escena impresiona por la curatorialidad:la relación de cada obra y del conjunto con el espacio es inmejorable.
La consigna Madí de romper lanzas con el formato “cuadro ventana” es la primera reproducción: dónde el “play” teórico desplegado en pura praxis es ese mismo efecto Madí de los cuadros divididos en dos planos onda "libro-cuadro" ó en tres planos cómo los viejos espejos franceses ó el botiquín de antaño.
Dónde los dos planos de la derecha e izquierda se cierran sobre el plano central, creando una historia qué oculta otra, parcial ó totalmente: lo que se guarda y luego se revela desde el interior de esos botiquines son pequeños cuentos de actitud oriental y de un lejano himnario Borgeano, invernal.
Y nuestra Scherezade dispone allí una hermosura impecable, dónde es difícil percatarse si las planicies, los matorrales y los bosques chinos no se tratan de fotografía pictórica ó pintura híperfotófila.
Ésta segunda reproducción, encantador velo, es comparable a las destrezas fabulosas de la bailarina ciega del filme “La Casa de las Dagas Voladoras”.
Los chinos también tienen sus relatoras, cómo es el caso de la Scherezade arábiga.
El lector deberá comprobar, frente a la obra, en la galería ZAVALETALAB, la configuración de los usos técnicos y descriptivos puestos en juego.
El cinetismo es la tercera reproducción:según cómo “abramos” las puertas de cada “botiquín de artista”, la totalidad de la pieza describirá un juego de planos, sumatoria de formas y polígonos, dónde la voluntad del espectador podrá hacer la obra Madí qué se le antoje.
El cinetismo, entonces, no es propia de la obra:será el espectador el qué impulse el movimiento de las solapas botiquineras, el que se mueva al compás de los tambores secretos de Rosana qué hacen bailar a un virtual sujeto cinético.
La cuarta reproducción es la devoción amorosa por la artesanía por parte de Rosana.
Los rebordes de los botiquines pueden ser dorados a la hoja, maderosos a lo setenta.
El cuadro cómo “objeto qué sale de los bordes” del cuál Max Gómez Canle hablara en algún revelador reportaje, en la edición de revista Ñ qué homenajeaba a Elvis Presley el la tapa, es una idea fielmente aplicada.
Los botiquines se abren y cierran, con sus tesinas voladoras, puestas en práctica de oriente a occidente, del paisaje al detalle, más ó menos ocultos, inscriptos en la infinitud de despliegues Madí en la articulación botiquinera … la belleza intrínseca y cautivante de cada pieza.
Es un KABOOM controlado:las geishas del amor saben qué el placer desmedido desarmoniza la experiencia del amor profesado.
Y qué la falta de decisión o la tibieza, no logran el honor amatorio nipón.
No me puedo sacar de la cabeza la actitud ZEN y oriental de esos botiquines de la dicha pictórica.
Pero en la reproducción de reproducciones de Rosana tenía qué haber un contrapunto de apoyo conceptual y a la vez la primera tradición propia revisitada:su ya legendario dominio de la edición, una convicción siempre en marcha de Rosana.
Las hojas extraídas de algún libro de ilustraciones, ahora intervenidas, arbitran las mil y una reproducciones de Rosana.
En dupla, con un azul apetrolado en franco entroncamiento con un borravino añejo, planos dónde en el entrevero del collage, aparecen ciertas curvas estructurales.
La letras del texto son un trans-fondo peregrino y lejanísimo.
Ese par son el botón de “pause” indispensable para qué la reproducción de la saga hiperdiversa de apropiaciones y redespliegues de Rosana no sea un mero loop.
A ésta altura uno, sobradamente satisfecho, creía qué estaba ante una muestra excelente, de un dominio de los recursos de toda clase, de primera línea.
Pero Schherezade tenía otros susurros reveladores qué contarnos cerca del oído:las sagas de su dominio anterior, propio e interior.
La armas secretas, ya expuestas.
Pero resulta qué hay un salón contiguo dónde SIGUE la muestra y las geishas se deciden a dejar a sus amantes consultantes fuera de combate, cón un códice Bushido escrito y re-producido.
En ésta "Sala Blanco & Negro", las decisiones tomadas para la construcción de los argumentos colorimétricos dejan lugar a otra serie de encantamientos, reproducidos.
Sus legendarios perfiles chinescos de individuos, de diferentes personalidades del arte, amigos y ella misma… siguen siendo formas obscuras en el plano blanco.
Pero ya dejaron de ser perfiles:los contornos han mudado hacia una organicidad impersonal, pero en continuidad biológica, pués las curvas, lo redondeado -Miguel Harte lo ha demostrado en innumerables ocasiones- tiene que ver con la morfología de la vida.
Los perfiles definidos e insinuados en el obscuro, antes se autoatribuían una organización alusiva e insinuante de una identidad, de cada identidad.
La vida sigue de una manera celular y múltiple en un tubo deslizante hacia una abstracción sólida y resbalosa a la vez.
Cambiarás tu mirada y crecerás.
Rosana nos susurra con su aliento de jengibre y pachulí, porque antes se lo autosusurró a ella misma en su aquelarre íntimo y trabajoso de sus ediciones a lo Schoijett.
Ella misma se ha autoreprodcucido.
En el fondo, una serie de cuadros dónde la formalidad en el despliegue es aparentemente prolija.
Pero el astuto velo movedizo de la artista nos tenderá una dulce celada.
El contexto ilustrativo expresado en pequeños cuadros ventana –sí – pero dónde la deconstrucción de la imagen impresa llega a un punto en su relación con la reproducción, qué es el faso virtual de esa saturación controlada dentro de cada ventana.
La edición vive en continuo.
Al final del recorrido, varios cuadritos-libro, con una sola bisagra, formando un zigzag 3D:el bandoneón elegante de Rosana.
La ilustración qué recuerda a entrañables grabados literarios.
El flash radica en el despliegue geométrico y volumétrico dónde Rosana sabe qué el Geometrismo, el Madí y el Arte Concreto Invención siempre garpa.
Pero garpa desde el sentido más profundo de respeto, homenaje y lirismo histórico, teórico y productivo del Arte Argento.
El flasheo abandona el formato ventana y se desfija con composición regular también, en esos cuadros siameses unidos por bisagras:binomios dónde la reflexión del arte participando en los libros es inevitable y necesaria.
Realmente Rosana Schoijett se mandó una RE-PRODUCCIÓN.
Se laburó la vida:en la concepción, en la configuración del armado múltiple, en los recursos, en las presentaciones y re-presentaciones.
En el sentimiento implicado y la propuesta del juego.
Tranquilamente se puede aplicar la analogía de "arreglo orquestal" al megalaburo de Rosana.
A los que tenemos el amoroso honor de interactuar y haber aprendido con Rosana, intercambiando afecto y trabajo con un alma decente, sensible, prudente, dulce, comprensiva, enteramente responsable y la-bu-ra-do-ra… no nos sorprende la magnitud de la exposición ni la excelencia presentada… pero nos emociona esta re-muestra.
Muestra qué, sin lugar a dudas, forma parte de las muestras decisivas de la temporada artística de 2014.

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