Una muestra instrospectiva

Ron Mueck. Ron Mueck en Fundación PROA desde el sábado 16 de noviembre de 2013 hasta el domingo 23 de febrero de 2014.

A partir de la utilización de materiales como resina, fibra de vidrio, silicona y pinturas acrílicas, Ron Mueck crea esculturas (hiper)realistas en diferentes escalas que por su meticulosidad en los detalles y la precisión en la mímesis del cuerpo humano despierta la fascinación de los espectadores. Las figuras parecen capturas fotográficas en tres dimensiones congeladas en un momento preciso en el continuo fluir de la vida, recordando el “instante decisivo” del que hablaba Cartier-Bresson. Cuerpos humanos en situaciones simples, comunes, que si no fuese por su cambio de escala y su imperturbable quietud no nos sorprendería ver caminar u oír hablar. La semejanza de las figuras con la realidad deja la naturaleza humana al desnudo, sin velos que le impidan ser observada.
Los cuerpos aparecen descontextualizados, como arrancados de su ambiente y re-situados a la vista de todos. Podríamos plantear un paralelismo con lo sucedido en 1917 con la “Fuente” firmada por R. Mutt, el pseudónimo de Marcel Duchamp, el hecho de encontrar estas figuras aisladas de la totalidad del contexto vital (obviando el hecho de que fueron creadas conscientemente para la contemplación), hace que el espectador deba emprender la tarea de darle un nuevo sentido, de indagar en lo profundo de su historia. El artista invita al espectador a preguntarse sobre aquellos personajes: ¿quiénes son? ¿qué hacen? ¿qué sentirán?, inventar una vida para estos seres inmóviles, pero más aún, la muestra nos reclama indagar sobre la esencia misma del ser humano.
Se pone en debate la delgada línea entre lo público y lo privado: creemos estar entrando en su intimidad, pero al crearle una historia a estos cuerpos, al indagar sobre sus problemas y sus aflicciones, no hacemos más que llenar esas esculturas públicas con nuestros propios sentimientos y consternaciones. Se trata, ante todo, de una muestra introspectiva, donde el arista, a través de cuerpos casi humanos, nos lleva a reflexionar sobre la humanidad misma, y en particular, sobre lo más profundo de nosotros mismos. La asombrosa mímesis del cuerpo humano lograda por Ron Mueck actúa como un espejo de lo fundamental del ser, ante el cual no podemos evitar vernos reflejados.
En un mundo donde el abismo entre lo real y lo virtual se encuentra borroneado, donde vivimos rodeados de pantallas y aprehendemos lo real a través de imágenes fantasmagóricas, Ron Mueck nos ofrece un oasis, nos dirigimos hacia sus obras para encontrar la corporeidad, el deleite de los pequeños detalles mundanos, y el alivio de entrever la condición humana.

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