¿En que se relacionan las esculturas de Ron Mueck con la fotografía y el dibujo? El espectador como expedicionario

Ron Mueck. Ron Mueck en Fundación PROA desde el sábado 16 de noviembre de 2013 hasta el domingo 23 de febrero de 2014.
Esta terminando enero 2014, y en el barrio porteño de La Boca comienza la cuenta regresiva para que las obras de Mueck partan rumbo a Brasil. Ron Mueck es un escultor australiano hiperrealista que actualmente vive en el Reino Unido, reconocido en el mu

Esta terminando enero 2014, y en el barrio porteño de La Boca comienza la cuenta regresiva para que las obras de Mueck partan rumbo a Brasil.

Ron Mueck es un escultor australiano hiperrealista que actualmente vive en el Reino Unido, reconocido en el mundo por sus obras de una realidad y naturalismo ‘cautivante’.

El hiperrealismo surge en Estados Unidos en 1965, es un término adaptado de neologismos norteamericanos Photorrealism o Superrealism, corriente esencialmente pictórica.

Este arte esta basado en la ‘reproducción fiel’, casi fotográfica de la realidad, las técnicas utilizadas son: pintura, aerografía, reporte fotosensible sobre telas emulsionadas. Se caracteriza por superficies lisas, sin accidentes matericos, lo cual garantiza una apariencia fría y mecánica-tecnológica de la representación, se podría decir que es la corriente de la no pincelada.

El hiperrealismo fue presentado en varias ocasiones como una reacción frente al arte conceptual y su divorcio de la representación objetiva de la realidad.

Si bien líneas arriba se menciona que es una corriente pictórica, también esta presente la escultura a través de artistas como John De Andrea y Duane Hanson, los cuales trabajan sus obras en tamaño natural.

Volviendo a Mueck, en la página de Fundación Proa, aparece publicado un texto de presentación donde se hace mención sobre las características de las obras, temas, materiales, técnicas, y claro esta el cambio de escala o como escuche decir algunos años atrás en la facultad ‘la escala aberrante’, en donde amplía o reduce el tamaño de los cuerpos para crear situaciones que conmueven, escenarios que no tienen ni principio ni fin, es decir no esta presente la narración, pero si hubiera estado presente el resultado tal vez hubiese sido lo mas parecido a el film ‘Honey, I Shrunk the Kids’ (Querida encogí a los niños) un clásico de finales de los años 80. Y no resulta aberrante la comparación entre la obra y el film cuando descubro (en su bio de wikipedia) que el origen profesional de Mueck fue en el cine realizando ‘efectos especiales’, cosa que a mi entender nunca dejo de hacer.

Continuando con los textos de la muestra, aparece otro escrito de Robert Storr, el cual afirma que Ron se propone ‘desconcertarnos’, menciona la escala y señala como fue trabajada en el Renacimiento, poniendo como ejemplo el David de Verrocchio y el de Miguel Ángel, las diferentes escalas y los efectos que estas producen en el espectador, a través del escorzo tridimensional en el caso de Buonarotti. Pero los aquí mencionados estaban obsesionados con la proporción matemática, en tanto que el realismo y el naturalismo eran secundarios, caso contrario es el de Mueck que se encarga de poner estas características como principales en sus obras que sumado al cambio de escala logran su cometido.

Hasta aquí no dije mucho mas de lo que se planteo en los múltiples textos sobre esta exposición, lo que realmente me llevo a escribir fue una serie de preguntas como:

¿Por qué no se permiten las fotografías en la exposición?,

¿Esta imposición colabora, refuerza las obras o el concepto que el artista quiere transmitir?,

¿Esta imposición podría ser parte de la obra?,

¿Que pasa cuando fotografiamos una obra de arte?,

¿Que le pasa al espectador cuando lo privamos de que realice su registro personal? ,

¿En que rol queda el espectador frente a la imposibilidad de realizar su registro personal de obra?

Intentare a continuación responder a estas preguntas:

Revisando en la red social Facebook, Proa en su perfil publica un video donde habla el asistente de Mueck, Charles Clark, el cual explica los criterios de montaje, la importancia de la luz, pero dice algo fundamental que podría dar una primera respuesta de por que no se puede tomar fotos a las obras, y dice:

‘El artista tiene muy en cuenta cuando hace la escultura que lo que presenta al publico no traicione su realización. No se ven los detalles de cómo esta hecho por que eso afectaría a lo que se siente, a la conexión y la comunicación con la escultura. Si ves como se unen las piernas o cualquier otra junta es una distracción, de alguna forma rompe el hechizo’.

En principio podríamos pensar que no se pueden tomar fotos por que si en algún momento algo se sale de su lugar, es decir, si se desunen las partes que conforman la obra, podría quedar en evidencia a través de la captura de algún espectador, el cual muy posiblemente comparta su registro en las redes sociales haciendo masiva esa ‘perdida del hechizo’.

Revisando ‘Pequeña historia de la fotografía’ de W. Benjamin, encuentro un pasaje interesante que puede conectarse con las líneas arriba mencionadas y dice:

(…) es corriente por ejemplo que alguien se de cuenta, aunque solo sea a grandes rasgos, de la manera de andar de las gentes, pero seguro que no sabe nada de su actitud en esa fracción de segundo en el que se alarga el paso. La fotografía en cambio la hace patente con sus medios auxiliares, con el retardador, con los aumentos. Solo gracias a ella percibimos ese inconsciente óptico (…)

Pero ese hechizo se pierde igualmente, ya que en el video mencionado se ve a Clark junto a otros ayudantes ensamblando las piezas para el montaje, lo cual este primer intento de responder al por que del no al registro parece no concordar.

Otra respuesta podría tener que ver con la corriente a la que pertenecen las obras de Mueck, en el hiperrealismo ‘se trata de reproducir la realidad con más detalle y objetividad que la propia fotografía’, entonces se podría decir que se intento evitar la competencia entre las esculturas que tratan de ser mas reales que la realidad y la fotografía que solo nos brinda una imagen fija de la realidad, o también en la imposibilidad de tomar fotos, el mensaje entre líneas seria: ‘la cámara es obsoleta aquí por que esto es más real que lo real (?)’

Siguiendo con las demás inquietudes, ¿esta imposición podría reforzar el concepto que el artista quiere transmitir? , se podría decir que si, teniendo en cuenta que de estas esculturas solo hay 38 (de las cuales tres están conformadas por dos personajes) es decir, que no hay copias, son todas originales, y aquí cabe preguntarse ¿que pasa si a una obra original le tomo una foto?, automáticamente el concepto de aura aparece, revisando el ensayo ‘La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica’ de W. Benjamin nos dice:

‘Incluso en la reproducción mejor acabada falta algo: ‘El aquí y ahora de la obra de arte, su existencia irrepetible en el lugar en el que se encuentra. En dicha existencia singular y en ninguna otra cosa se realizo la historia a la que ha estado sometida en el curso de su perduración.’

Entonces podríamos decir que esta imposibilidad de tomar fotos, pretende mantener intacta el aura de las esculturas, ese aquí y ahora irrepetible que ninguna reproducción podría reemplazar (reproducción que bien podría ser una imagen de las miles que circulan por internet) obligando al espectador a tener que trasladarse si o si al museo para que se produzca la experiencia estética.

Otras de las preguntas eran ¿Qué rol cumplía el espectador bajo esta imposición?, y ¿esta imposición de no tomar fotos podía ser obra, o completar la obra del artista?

Inesperadamente ocurrió un fenómeno muy particular en las últimas semanas, a pesar de la imposición, los espectadores encontraron la forma, el modo de capturar una imagen para su acervo personal, decidieron dibujar las piezas, y se desprenden de aquí dos o tres cuestiones, por un lado este accionar que se genero podría confirmar esa intención de preservar el aquí y ahora de las piezas, ya que los dibujos realizados por los espectadores no reemplazan el aura de las mismas, por otro efectivamente tuvieron que trasladarse para realizar la experiencia estética. A su vez esta idea del dibujo entusiasmo a muchos otros espectadores que se sumaron al verlos publicados en el Facebook de Fundación Proa (la cual mostro interés y decidió compartir los dibujos). Y por ultimo cuando me entere de este fenómeno que se genero, fue imposible no relacionarlo con el modo que se tenía de representar esculturas, monumentos, templos, antes de la aparición de la fotografía (primer daguerrotipo en 1839), el ejemplo en el que pensé fueron los dibujos de Vivant Denon (1747-1825) artista francés, dibujante y grabador, escritor, considerado como gran precursor de la museología, la historia del arte y la egiptología. En 1798 parte con el cuerpo expedicionario de Antoine Desaix hasta el alto Egipto, donde logra hacer varios dibujos de monumentos y se convierte en el primer miembro del instituto de Egipto.

Menciono el ejemplo de Vivant Denon, por que me resulta interesante cómo a partir de la imposibilidad de tomar una foto se revivió en pleno siglo XXI un antiguo modo de registrar las esculturas de Mueck .También por que sale a la luz esa necesidad de adueñarse de los objetos en las más próximas cercanías, en la imagen, más bien en la copia, en la reproducción (como menciona W. Benjamin en su ensayo) y sobre todo por que pone al espectador en un rol insospechado hasta ese momento, una suerte de expedicionario que se traslada hasta el museo y que definitivamente completa la obra de Ron con sus registros.

Autor: Emiliano D’Amato Mateo, artista visual e investigador independiente

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