Queremos ver: Eduardo Basualdo, Carlos Huffmann, Nicolás Bacal y Mariana Tellería en PROA

Queremos ver. Eduardo Basualdo, Carlos Huffmann, Nicolás Bacal, Mariana Tellería en Fundación PROA desde el sábado 24 de agosto de 2013 hasta el jueves 24 de octubre de 2013.
Queremos ver, con Rosario Güiraldes como curadora invitada y las intervenciones de los artistas Nicolás Bacal, Eduardo Basualdo, Carlos Huffmann y Mariana Telleria.

En una nueva edición del Espacio Contemporáneo, Güiraldes seleccionó proyectos de cuatro artistas que intervienen el edificio de Proa. Estos proyectos site-specific continúan la tradición de “contaminar” la arquitectura de los espacios no expositivos. La propuesta consiste en “explorar como distintos artistas de una misma generación pueden desarrollar intereses similares y expresar preocupaciones similares, intentando ilustrar la complejidad de una nueva generación, utilizando como excusa la intervención en la arquitectura del edificio”.

¿Saben los videntes que ven? ¿Saben los no-videntes que ven de otra manera? ¿Qué vemos? ¿Ven los ojos que ven? Los unos ven y no saben que ven. Tienen ojos y no ven que no-ven.
Hélène Cixous

n el siglo XIII Tomás de Aquino especuló sobre la naturaleza en época de los ángeles y revivió la vieja noción del aevum como la duración de las almas humanas y los seres divinos. Esta duración mediaba entre la eternidad de Dios y la experiencia temporal de los seres, teniendo principio pero nunca fin. La noción no resulta inapropiada para pararnos frente a muchos tipos de arte-factos.

Las obras que Nicolás Bacal, Eduardo Basualdo, Carlos Huffmann y Mariana Telleria realizaron para Queremos ver orbitan alrededor de esta idea, pues el saber que se produce en el arte tiene que ver con su capacidad de crear tiempo y espacio sin medida ni lugar. Se trata de un saber no-vidente, que avanza sin saber. Saber ver es, en consecuencia, un duelo que confiesa la pérdida de una miopía.

Uno de los temas que aborda el trabajo de Bacal tiene que ver precisamente con darle forma al tiempo. La obra narra el fenómeno del rayo: reproduce el instante de extrañamiento en el que la emisión de luz se desincroniza del sonido del trueno, manifestando una imagen congelada y transitable.

Decir sí de Basualdo, en cambio, reflexiona sobre el límite como espacio habitable y la posibilidad de permanecer en ese instante. El pliegue es el lugar en el que se puede ser parte de dos sucesos en simultáneo. Es mirando como se revela lo real, en los intersticios de la materia aparece la falla por donde se filtra la luz que recorta el objeto, alejando la ceguera y dando lugar a la obra.

En Ballet de Gigantes, Telleria envuelve el espacio creando múltiples líneas de fuga. La alteración de recorridos obliga a la interrupción en los trayectos, armando nuevos mapas con coordenadas que modifican el curso predeterminado de los sucesos e invitan a una experiencia fenomenológica del espacio. El conjunto Quince novelas y una guía de usuario de Huffmann se inscribe en una investigación sobre la intertextualidad que separa las categorías de realidad y alucinación. Cerca, La enciclopedia de los pájaros expresa el carácter migratorio de las palabras. El tiempo como tal es cognoscible sólo de modo indirecto, por lo que sucede en él.

Todo se explica por un solo momento del tiempo, los hechos que irrumpen en la realidad existen en la medida en que reconocemos sus efectos. Se trata pues, de saber ver, de sa-ver. Después de todo, ¿qué hacemos cuando nos paramos delante de un artefacto? ¿Vemos? ¿Ven los otros lo mismo que nosotros?

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