Deriva de mujeres públicas por el centro de Buenos Aires



El caminar como acto poético. Mujeres Públicas y las genealogías feministas. Por María Laura Rosa
El grupo feminista de activismo visual Mujeres Públicas viene desarrollando, desde 2006, obras conceptuales que conviven y se integran con sus afiches callejeros. Dentro de este planteamiento se encuentra ‘En la plaza -En la casa- En la cama’. Ensayo para una cartografía feminista (2012), work in progress que comprende la acción callejera colectiva del pasado sábado 4 de mayo como parte de un conjunto de trabajos, los que se irán dando a conocer a lo largo del presente año. A la instalación que Mujeres Públicas está creando para exponer en el CCEBA desde el mes de agosto, le seguirán trabajos de arte correo entre otras propuestas de activismo visual.

El conjunto de obras busca reflexionar sobre la propia historia del feminismo de la ciudad de Buenos Aires. A través de un mapa cuya trama urbana está dada por el afecto y el deseo de cambio de nuestras feministas, un grupo de mujeres y varones fuimos invitados por las artistas para realizar un recorrido formado por aquellos instantes radicales del pasado.

El caminar se vive entonces como un acto político: volver sobre aquellas huellas de nuestras pioneras en la lucha por los derechos de las mujeres. Pero este caminar es un acto poético, dado que el transitar de todas/os nosotras/os se transforma en una manera de recordar, en un ejercicio de la memoria. Y en este encuentro entre lo político y lo poético aparece el caminar como un hecho artístico: el recorrido urbano que se está transitando se inscribe en un mapa creado desde el concepto genealógico de las experiencias femeninas.

El andar revive lazos del pasado en nuestro presente, lleva a la reflexión de que nuestros recorridos son urbanos y políticos. La experiencia física del desplazamiento es también un ejercicio del afecto dado que se está haciendo un itinerario en el que las mismas Mujeres Públicas señalan que sus formas se vinculan con lo emotivo, no con el documento. Pero también el encuentro entre las/os que estábamos ahí, la adrenalina
y la alegría de volver a vernos, identificó nuestra circulación: era un único caminar de muchas y muchos a la vez. Feministas históricas, feministas más jóvenes, activistas, artistas, críticos y teóricas del arte, amigas y amigos, revivieron aquellas experiencias callejeras, aquellos actos solitarios, espontáneos, desesperados, justos, valientes, valiosos, de nuestra genealogía femenina.

Estos recorridos que se condensan y se expanden según las luchas feministas implican la preguntarse sobre el lugar que ocupan hoy estas mujeres en nuestra sociedad, nuestra ciudad y nuestros legados. Mi respuesta se actualiza con el nombre de la obra de Mujeres Públicas. Hay que seguir en la plaza, en la casa, en la cama






Fotos: María Zorzon y Lea Ágreda


Postales de un día feminista
por Guadalupe Maradei

En la tarde del pasado sábado 4 de abril, bajo un sol radiante, Mujeres Públicas –el colectivo artístico feminista formado en 2003 en Buenos Aires– concentró en la Plaza Libertad a decenas de artistas, performers, militantes feministas, activistas queer, docentes, gestorxs culturales, curadorxs, críticxs, investigadorxs y amigxs y los condujo por un itinerario en el cual espacios específicos de la geografía urbana fueron resignificados y redimidos del olvido gracias a una lectura política de la historia que logró arrancarle la tradición de las luchas feministas en la Argentina al conformismo que está siempre a punto de subyugarlas.

“En la plaza, en la casa, en la cama. Ensayo para una cartografía feminista” fue el título de esta acción que capturó la atención de los y las transeúntes de la ciudad durante más de dos horas al ritmo del redoblante y de las ya célebres consignas: “Somos malas, podemos ser peores”, “Mujer que se organiza no plancha más camisas”, entre muchas otras.

Organizado en una selección de seis paradas (del total de treinta ocho que despliega –a partir de montajes, ilustraciones y viñetas explicativas– el imponente y documentado mapa impreso que repartieron entre los presentes), el punto de partida del recorrido fue el hall de un edificio de la calle Libertad al 1100 en el cual, el 24 de agosto de 1921, una telefonista llamada Amelia apuñaló a su jefe que la había despedido y humillado como castigo por haber osado contraer matrimonio. Al poco tiempo, gracias a Amelia (como relató la investigadora Andrea Andújar, a cargo de narrar la historia de cada mojón), para trabajar en la Unión Telefónica en la Argentina ya no fue condición sine qua non ser una mujer soltera. Mientras que su punto de llegada fue la explanada del Centro Cultural San Martín, en donde tuvo lugar del 23 al 25 de mayo de 1986 el Primer Encuentro Nacional de Mujeres, bajo el lema “Paso a paso, se viene el mujerazo”. En el medio, fueron recordadas también Alicia Moreau (1885-1986) y su Unión Feminista Nacional; Julieta Lanteri (1873-1932) y el Primer Simulacro de Voto Femenino; el Primer Congreso Femenino Internacional de la República Argentina (18 al 23 de mayo de 1910); el Tribunal de Violencia contra la Mujer (1983) y el Grupo Feminista de Denuncia (1986-1987).

En la voz de Mujeres Públicas: “Este mapa es una cartografía del afecto y de la memoria. Es una celebración de instantes radicales y pequeños gestos de luchadoras insurrectas que se atrevieron a interrumpir y cambiar recorridos esperados, tomando la ciudad como terreno concreto donde transformar la vida. Es un homenaje a esas mujeres que son nuestra genealogía.”

¡Enhorabuena!

+ info: http://www.mujerespublicas.com.ar


Este mapa/proyecto/recorrido es…

- Un plano imaginario de Buenos Aires, desplegable y retrospectivo, donde la representación unitaria de la ciudad se fragmenta en un artefacto gráfico y textual, que narra la experiencia discontinua de las luchas de las mujeres por su libertad. Dibujamos una ciudad carente de centro; sustituimos el trazado de calles por una construcción espacial subjetiva para reafirmar la singularidad de las acciones, entendidas desde abajo, desde sus borrosos y mínimos rastros.

- Una cartografía del afecto y de la memoria, que intenta entender lo desconocido de nuestra ciudad, detectar situaciones y actividades cargadas de significado político.

- Una reflexión sobre la ciudad que habitamos y que ha sido el territorio principal de nuestras acciones grupales como fondo y como soporte… El mapa es nuestra manera de pensar la ciudad en imágenes y es producto de un enfoque discontinuo y subjetivo de nuestra propia historia.

- Nuestro relato de historias al margen de la lógica patriarcal, esa que prioriza los grandes eventos, las plazas llenas y las batallas, los grandes hombres y sus avatares. En este mapa contamos otras historias, que no son solo las de célebres mujeres y su accionar reivindicatorio. Rescatamos micro-acontecimientos que tienen poco lugar en el discurso de la historia, pero que en esta recopilación constituyen una constelación de hechos, acciones y pensamientos.

- Una sugerencia para posibles recorridos urbanos, que apela a una lectura lúdica, a una mirada nómada y desorientada, a una retórica del paseo. Proponemos un extravío por la ciudad dibujada para “encontrar caminos desconocidos”, para valorarla como territorio de la acción transformadora y de diversas y múltiples formas del habitar.

- La representación espacial de nuestras luchas, pues en el mapa marcamos los discretos inicios de algunos de los movimientos que cambiaron para siempre las condiciones de vida real y subjetiva de las mujeres.

Este mapa es una cartografía del afecto y de la memoria. Es una celebración de instantes radicales y pequeños gestos de luchadoras insurrectas que se atrevieron a interrumpir y cambiar recorridos esperados, tomando la ciudad como terreno concreto donde transformar la vida. Es un homenaje a esas mujeres que son nuestra genealogía.

por María Laura Rosa y Guadalupe Maradei, 7 de Mayo de 2013
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