La inestabilidad de los objetos, colectiva en Del Infinito

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La inestabilidad de los objetos, colectiva: Agustina Mihura, Ariel Mora, Daniel Basso, Mara Facchin, Marcos Torino y Martín Rubini, con curaduría de Rodrigo Alonso., martes 23 de abril, 19hs en Del Infinito

Si la solidez y la eternidad caracterizaron las aspiraciones artísticas hasta la modernidad, la producción contemporánea parecería preferir otros caminos para encarnar las suyas. Hoy se evidencia más bien una inclinación hacia lo efímero, lo inestable, lo híbrido, lo contingente, que dan cuenta de un mundo con menos afianzamientos y certezas. Por otra parte, si el carácter circunstancial de las instalaciones y los objetos puso en jaque la permanencia de la pintura y la escultura, hoy son los estatutos de aquéllos los que se ponen en discusión.

Los artistas reunidos en esta exposición abordan desde diferentes medios y propuestas
conceptuales algunas de las cuestiones planteadas aquí. En sus obras se ponen de manifiesto los deslizamientos formales de la creación estética actual y su dificultad para conformar las exigencias de las disciplinas y formatos tradicionales. Al mismo tiempo, ofrecen un sucinto panorama de la escena argentina actual.

La aparición del objeto, y en particular, del ready-made duchampiano, puso en entredicho la estabilidad inmaculada de la obra de arte clásica. A diferencia de ésta, aquéllos enfatizaban su pertenencia a los entornos cotidianos, sus roces con la realidad social, su desinterés por perpetuarse en el tiempo. Michael Fried calificó de teatral a esta forma de existencia inmanente.
La instalación vino a sumarse a esta dramaturgia del espacio que transformaba a la producción artística en otra manifestación contingente del mundo.

Las acumulaciones de Agustina Mihura nos llevan a ese punto donde el arte se difunde en
materiales y objetos de uso habitual. Son, además, instalaciones para sitios específicos, obras que dialogan con el espacio expositivo pero en sus márgenes, en esos lugares negados en la primacía del cubo blanco. Las intervenciones de Ariel Mora desafían la voluntad exhibicionista de la galería mediante sutiles dispositivos basados en el desconcierto perceptivo y la invisibilidad. Son figuras que juegan a estar ausentes haciendo partícipes de ese juego al espectador, lo que les otorga cierto carácter interactivo.

Mara Facchin es igualmente afecta al engaño, la simulación, el trompe-l’oeil. Sus impresiones fotográficas sobre vidrio promueven la experiencia pregnante y vívida de objetos que se niegan a desaparecer en la inmaterialidad de su transparencia. En contraposición, la imagen digital cobra cuerpo en sus telas. Una enorme estructura de resonancias mortuorias es el soporte elegido por Marcos Torino como dimensión abismal para una de sus pinturas. Otras dialogan con ésta desde diferentes espacios en la sala, creando un vínculo invisible sostenido básicamente en las regularidades cromáticas.

Las fotografías de Martín Rubini muestran otro dominio en el que se desintegra la estabilidad de los objetos: el la borradura de sus sellos de reconocimiento que pone en jaque su identidad.
Con estética publicitaria desafían la esencia misma de la publicidad y su obsesión por la
marca diferenciadora. Por su parte, Daniel Basso construye muebles quiméricos, extrañas
composiciones que entrecruzan materiales decorativos, diseños (dis)funcionales y voluntades híbridas. A pesar de su carácter escultórico, no hay nada en ellos que nos transporte al Olimpo unificado de la trascendencia clásica, sino más bien a la incongruencia de nuestro mundo real, demasiado real.

Rodrigo Alonso

* Daniel Basso participa por cortesía de la Galería SlyZmud. Ariel Mora participa por cortesía de la Galería Mite.
Del Infinito - Galería de Arte
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