La espuma de los días de Ana Casanova en van Riel

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Ana Casanova, martes 23 de abril, 19 hs, en Van Riel

Un color bien atemperado
Las pinturas, los collages y las acuarelas de Ana Casanova son variantes en torno al gesto de la pintura, de su luz y del color.

A la medida del formato que elige, define la amplitud del gesto, así como también la calidad del médium en el que se apoya para lograr transparencias y opacidades. Luego se decide por un registro de gestos: curvas, arabescos, trazos, pequeñas pinceladas. En todas sus pinturas, se reconocen estos ejercicios pictóricos que combinan la norma y la intuición.

Ana Casanova no puede negar su inscripción histórica en la tradición del modernismo pictórico. Al contrario, enriquece su trabajo confrontando una historia en la que se relaciona con las corrientes de Morris Louis o con Womens de De Kooning. Por tal motivo, ocupa un lugar especial en la pintura contemporánea argentina.

Pero lo que llama la atención en su pintura es la luz. Brota de dos polos antagónicos, pero complementarios. Por un lado, el uso de una materia transparente y opalescente irrigada por una luz inherente al médium, que nace del sutil vínculo entre el soporte papel y el color no saturado. Por el otro, su luz se nutre de la opacidad de sus colores, de su brillo a la luz del día. Por último, una luz difractada por las superposiciones, producto de los blancos que encierran las líneas sinuosas del pincel, o incluso, por ese espacio que respira entre los punctums del color.

Lo que atrae la mirada es el ritmo de su "escritura": una aleación de rigor y de ligereza definida por un dominio del no dominio, un abandono que solo con una gran disciplina de trabajo puede adquirirse.

Y siguiendo el gesto privilegiado, se ofrecen a nuestros ojos los espacios vibrantes de los arabescos del artista o irrigados por la superposición de trazados coloreados, tensos como una pared de colores, sensuales como el ritmo de un cuerpo.

Ana Casanova alcanza su plenitud gracias a su habilidad en elaborar las reglas de su libertad y en servirse de los procedimientos de la pintura.

Así, encontramos en sus lineamentos policromos, en sus “paredes” de colores, en los pliegues de sus volutas, en sus manchas y sus trazos que centellean sordamente, como un orden sutil del patchwork de nuestro universo de los mil sonidos y colores. En sus obras, encontramos cierta correspondencia, pues Ana no traduce el mundo en pintura, crea uno. Con esta economía de recursos y colores, reinventa la complejidad de lo visible y teje la trama de su juego sutil entre lo pleno y lo vacío, entre los gestos y las líneas, entre el color y su reverso.
Philippe Cyroulnik

Van Riel
info@vanriel.com.ar
Juncal 790 PB

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