Tormenta eléctrica de Pablo La Padula e Inés Raiteri en Casa Matienzo

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Tormenta eléctrica de Pablo La Padula e Inés Raiteri, viernes 22 de marzo, 19.30hs en Casa Matienzo

Sobrevolando el ojo de la tormenta mí ser,
Siempre encuentras la calma para ver…
Soda Stereo.

El barrio de Colegiales festeja, este año, su aniversario 150º. Distintos eventos
acontecerán en una fiesta continuada que tendrá su momento especial el 21 de septiembre en coincidencia con el Día del estudiante.

Aquellas antiguas “chacritas” de los colegiales, donde la estudiantina del Colegio
Nacional de Buenos Aires pasaba sus vacaciones entre siestas de estío y vagabundeo, y
noches claras de lecturas prohibidas, se han convertido en el pujante barrio de Colegiales de hoy, que aún conserva esa frescura juvenil que narró Miguel Cané.

En este barrio tiene lugar la muestra Tormenta eléctrica. En el espacio-galería de la
Casa Matienzo, que promueve el arte y la cultura para la comunidad. Convocados para
celebrar el aniversario, con curadora de colegiales incluida, Pablo La Padula e Inés Raiteri aceptaron con entusiasmo el proyecto. Las obras expuestas, han circulado por exhibiciones anteriores pero, en esta ocasión, se exponen juntas por primera vez. Un contrapunto entre el color de las líneas arquitectónicas de Inés y las nubes grises de humo de Pablo. Un encuentro que truena en la mirada.

La “tormenta de ideas” que agita a los artistas en la intimidad de sus talleres se
ha convertido en esta tormenta electrizante que presentamos. Cielos densos y nublados
enfrentados a rayos luminosos. El espacio se ha poblado de los voluptuosos y etéreos
trabajos de Pablo, que paciente y preciso, como el científico que es, produce humo y atrapa ese elemento inestable en una hoja de papel. Nubes que preanuncian la tormenta que solo ocurre cuando esas líneas de color como rayos, que diseña Inés, dan en el blanco. Ciudad de tormentas que descarga en Casa Matienzo.

En un ángulo de la sala un “pattern” estampado en la pared. Intervención efímera
acompañada de un pequeño horizonte lejano. Ese rincón de estabilidad, donde la repetición
de la imagen tranquiliza la mirada, nos recuerda que en toda tormenta hay un lugar de calma.

Desde allí los convocamos a mirar. Sin embargo estén atentos porque puede llover.
Nora Arrechea

Casa Matienzo
Matienzo 3136
info@casamatienzo.com

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