El ojo crea

Morfología de la mirad. Mariano Sardón en Ruth Benzacar desde el domingo 10 de junio de 2012 hasta el viernes 10 de agosto de 2012.

Me parece que la 1º pantalla de Sardón, en el descanso de la escalera que baja, estampa un lazo de parentesco con los tapices de Chiachio & Giannone: ir y venir del filamento visual hasta llenar, puntadas de las pupilas y agujas de los ojos. Puntada & trama, polos enlazados; gaylatinidad y neurociencia emparentadas por imágenes fascinantes. Dejo las fugas tangentes de los textos y las cerámicas, Borges y Perón; me concentro en los retratos: bordados con hilos y con la huella de los ojos, inventan una biografía y una ciencia. Retratos: se sabe que el sujeto no está ahí. Los ojos que dejaron su huella son de otro -también los pinchazos eventuales. Ciencia y biografía fantaseadas: imagen siempre es “construcción velada”, aun cuando la fábrica quiera evidenciar algo, como en estos tapices y pantallas. Ciencia y biografía aspiran a una verdad, pero arte es dis-cordancia: lazos sueltos, corazones rotos, un trabajar en negación (la esperanza de que la fotografía arrastre un aura diferencial entre quien está vivo y quien no, es supersticiosa: el modelo siempre tiene algo muerto). Discordancia: relación artificciosa. En arte la mirada arrastra una ceguera, la amenaza de la mantis –“mis ojos no se reflejan en sus ojos y eso fascina”. Ah perdón, el inconsciente! ¿Podriamos decir que estas pantallas-tapices antes que apuntalar un saber (científico o biográfico) más bien demuelen algo? Caída, puntada o huella de los ojos: cada uno elige sus escombros. Ninguna objetividad sino objetalidad; se fabrica un objeto (visual), de acuerdo a una economía (libidinal): la mirada no se posa sobre las cosas, la mirada perfora, dobla, cose, rompe. Visión o mirada; diagnóstico por imágenes o arte; morfología o forma: en un caso se relevan rasgos, contrastes; en el otro calan el reconocimiento y el asentimiento, la expresión, la semejanza. En el arte y el amor, siempre que se confronta un objeto se fabrica un fantasma (el objeto tiene algo muerto). Espesor del reconocimiento que sucede cuando miro un retrato: la mirada identifica (aun con-fundiendo), instaura (aun demoliendo): es la fibra más resistente (Eliot: “mis tripas, las fibras de mis ojos y las porciones indigeribles que los leopardos rechazan”). Otra cosa se llama agnosia: el ojo revolotea sobre detalles y no se reconoce en ninguno. El píxel sin dimensión de la pupila es una huella pobre para el acto complejo de la mirada.

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