La reivindicación de la memoria

Autor de la reseñaLorena Cevallos, 29 de Junio de 2012
MuestraMnemosyne
EspacioLaura Haber (Juncal)
Artista(s)Rubén Grau
Técnica(s)Otras
Inauguración25-04-2012 19:00
Cierre31-07-2012 19:00

Por Lorena Cevallos

La resignificación de objetos, principalmente del libro como símbolo de la memoria colectiva, es, sin duda, el resultado que Rubén Grau ha obtenido con su actual muestra, Mnemosyne. Para ello, el artista ha tomado como punto de partida las fotografías de bibliotecas pertenecientes a íconos de la cultura como Clorindo Testa, Luis Benedit, Eduardo Stupía, Jacques Bedel, Luis Felipe Noé, entre otros y las ha intervenido con diferentes técnicas y materiales para generar obras que contienen obras y que además reflejan, en cierto modo, la personalidad de los homenajeados. De este modo, el libro funciona como símbolo de un pasado que se reivindica, como documento del pensamiento contemporáneo y como fuente de inspiración para la creación.

Mnemosyne, la diosa de la memoria, es invocada para reconfigurar la historia del pensamiento a través de las bibliotecas, pero también para jugar con aquellos conceptos preestablecidos. Grau logra esta instancia lúdica al complementar las fotografías con objetos que, combinados entre sí y ubicados en nuevos contextos, obedecen a una función exclusivamente poética. Han sido liberados por el artista de su sentido práctico: las sillas no sirven para sentarse porque son diminutas, las plumas no sirven para escribir sino para re-escribir y los libros no son legibles porque las frases han sido borradas. Al vaciar al objeto de su funcionalidad Grau le permite acceder a un plano estético y, consecuentemente, susceptible de múltiples interpretaciones. Son elaboraciones minuciosas no de lo que es, sino de lo que puede llegar a ser. En ellos hay una fuerza de renovación y metamorfosis que nos lleva a pensar en la capacidad transformadora de aquel pensamiento al que alude el artista en sus bibliotecas.

La transformación viene acompañada de una valoración nostálgica de ciertos elementos que conforman su obra. Son objetos acumulados a lo largo de los años y obedecen a recuerdos de su vida como artista y como hombre. Piezas cotidianas como espejos, plumas de acero, pequeñas piezas de cerámica u objetos minúsculos se erigen como disparadores de sentido y registros de existencia que el artista configura partiendo de la intervención en el ámbito de lo real como paso previo al terreno de lo imaginario.

Proyecto Mnemosyne, del 25 de abril al 10 de julio en Galería Laura Haber

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