Figura 255

Figura 255. Deborah Pruden en Mite desde el viernes 5 de agosto de 2011 hasta el viernes 2 de septiembre de 2011.

“Realicé una copia de un cuadro de Picabia:Petit Udnie”
Deborah Pruden

El propósito que persigue Deborah Pruden en esta obra, me lleva inevitablemente a reflexionar en Pierre Menard, autor del Quijote y lo indiscernible; y cuestiones que tienen que ver con el original y la copia, la referencialidad…por lo tanto, todo que sigue, conlleva entrelíneas (espero lograrlo) un correlato entre el Petit Udnie (Figura 255) de Deborah Pruden y el Quijote de Pierre Menard.

Vamos por parte:

No quería componer otro Quijote – lo cual es fácil- sino el Quijote ”.(1)

En el abanico de las similitudes (el original y la copia, la cita, la falsificación…) Arthur Danto declara sus diferencias con Nelson Goodman sobre lo indiscernible (lo que entendemos casi apriorísticamente como evidente similitud entre dos obras).

Goodman, preocupado por la falsificación de la obra, rechaza justamente la indiscernibilidad por considerarla momentánea, pues antes o después aparecerán sus diferencias que tienen que ver con su historia y una aprehensión perceptiva, en cuyo caso, (agrega Danto) el problema pasaría entonces por una cuestión de orden psicofísico más que por lo ontológico: lo sensoperceptivo sería una coyuntura de contexto frente al problema de la validación de una imagen como obra sin eludir su similitud.

A menudo aprendemos a ver cosas que antes eran invisibles, por el simple hecho de que las formas de mirar son quizás transparentes para aquellos cuyas formas de mirar son (o se han vuelto) opacas, cuando ya no son formas de visión … el simple paso de un período a otro puede revelar rasgos perceptivos que antes estaban ocultos.(2)

Por otro lado, que “La cravate” de Picasso rechace el peso emblemático de la pincelada como gesto en la práctica de la pintura (que justificó el Expresionismo abstracto) y por ende, su rechazo a los modos de vinculación con el mundo y con los hombres de su escena; o que van Meegeren hubiera querido demostrar que pinta tan bien como Vermeer hacen a una cuestión de referencialidad en donde lo indiscernible tiene una complejidad muy superior al campo perceptivo y contextual, si bien ambos aspectos la atraviesan.

"La obra visible de Menard es fácilmente enumerable…’mi propósito es meramente asombroso…el término final de una demostración teológica o metafísica- el mundo externo, Dios, la casualidad, las formas universales- no es menos anterior y común que mi divulgada novela. La sola diferencia es que los filósofos publican en agradables volúmenes las etapas intermediarias de su labor y que yo he resuelto perderlas’. En efecto, no queda un solo borrador que atestigüe ese trabajo de años."(3)

Incluso lo denotativo en una imagen artística (respecto de otra que no lo es) no requiere tanto del objeto de su denotación [la similitud, finalmente es un símbolo que ocupa el lugar de aquello que representa] como del requisito conceptual que la justifique.

"Ser en el siglo XX un novelista popular del siglo XVII le pareció una disminución. Ser, de alguna manera Cervantes y llegar al Quijote, le pareció menos arduo – por consiguiente- menos interesante- que seguir siendo Pierre Menard. (Esa convicción, dicho sea de paso, le hizo excluir el prólogo autobiográfico de la segunda parte del Don Quijote. Incluir ese prólogo hubiera sido crear otro personaje – Cervantes- pero también hubiera significado presentar el Quijote en función de ese personaje y no de Menard. Éste, naturalmente se negó a esa facilidad)"(4)

Creo que estoy en un punto donde arriesgo una idea que linda entre una conceptualización y una grosería (con los años he adquirido un conocimiento de Borges más intuitivo que sistemático; espero sinceramente que mi fascinación no resulte contraproducente) pero entiendo que el mérito de Menard pasó indefectiblemente por lo que deliberadamente omitió de su Quijote, más que por su ejercicio de construcción de una casualidad estudiada durante años; o al menos, que lo que excluyó de su Quijote, no lo excluyó por prescindible, sino por el contrario, estas ausencias son las que justifican la esencia de su independencia quijotesca en la conservación de lo que conservó. El texto de Menard, (a diferencia del de Cervantes) es la conjunción de lo que escribió y lo que no escribió en él. Incluye una versión invisible con Menard, que no existía en Cervantes. He aquí su originalidad.

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(1)Jorge Luis Borges. Pierre Menard autor del Quijote.Ficciones.
(2)Ver Arthur Danto. La transfiguración de un lugar común. Una filosofía del arte. Paidós Estética. Bs As. Arg.2004.
(3)Op. cit.
(4)Op. Cit.

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