Un derrotero de conjeturas

Autor de la reseñaLic. Mónica Herrera, 1 de Mayo de 2011
MuestraUn derrotero de conjeturas
EspacioEFT - Espacio Fundación Telefónica
Artista(s) Artistas varios
Técnica(s)Otras
Inauguración25-04-2011 19:00
Cierre25-05-2011 19:00
http://www.espacioft.org.ar/VerPresentacionTecEnArte04-11.asp

El programa en curso, coordinado por la curadora Patricia Hakim con el apoyo de Fundación Telefónica, Tec en arte III - Un derrotero de conjeturas, tiene, a mi entender, una fuerte conectividad con aquello que conocemos como extrema modernidad, dada la puesta en evidencia de los nuevos modos de percepción intelectual, pedagógica, artística y social de los últimos años.

Fragmento, repetición, simultaneidad son “argumentos” formales y conceptuales en el mundo del arte desde varias décadas atrás, pero la infiltración de las tecnologías en la esfera social, vuelve casi ineludible esta percepción del mundo.

El Rizoma de Deleuze como el nuevo Radicante de Bourriaud, no son otra cosa que la intelección de experiencias donde la coyuntura de suyo se prioriza. La “organización” de la experiencia sensible e inteligible “extremadamente modernas” hacen ver o bien que todo está en un mismo nivel de prioridades, o que la prescindencia de una raíz primera motora y justificadora de otras con ubicación presuntamente secundarias, más allá del posible análisis político de la omisión de las jerarquías hegemónicas, están en un estadio sensoperceptivo más inmediato y conscientemente frecuente: los intercambios comunicacionales tiene sentido en la instantaneidad, en el microsegundo, se virtualiza espontáneamente una relación [estéticamente]social carente de orden, de alineaciones de primer o segundo grado. Estamos comunicados. PUNTO.

El lazo de consecuencias de Darío Sacco, más allá de las descripciones de una comunicación tecnológicamente estetizada, resulta un hacerse cargo de esta mediación a través de la visualización de sus estructuras. Ya no es más la invasión visual al estilo del panóptico de Foucault: observación- control- poder, sino que los mecanismos de la comunicación como arquitecturas visibles y asequibles pone en conciencia y presencia, (no sólo la obra de todos los trabajos seleccionados para ser expuestos aquí, sino también el espectador, público, o mero transeúnte del edificio con fines estéticos o burocráticos), de lo potencialmente comunicable, más allá de que efectivamente la “comunicación” socio-estética se haya o no concretado.

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