Japón: historia, presente y espíritu

Kirk Palmer. Kirk Palmer en Matthew Bown Galerie desde el jueves 20 de enero de 2011 hasta el sábado 5 de marzo de 2011.
El artista británico Kirk Palmer explora la historia reciente de Japón a través del paisaje y la vida de sus habitantes.

Kirk Palmer, artista británico graduado del Royal College of Art de Londres en el año 2006, expone en la galería Matthew Bown de Berlin una trilogía de videos, los cuales pueden ser vistos como tres obras independientes o una única y compleja obra. Paisaje y memoria, civilización y olvido, la obra de Palmer nos hace reflexionar sobre nuestra visión de este país.

“Murmur” (“Murmuro”, video de alta definición, blanco y negro, sonido, 2006, 6 m 45 s), el primero de los videos ofrecidos, es una secuencia de imágenes de un bosque de bambú en las afueras de Kyoto. Por momentos las secuencias son estáticas, las imágenes nos dan la sensación de estar mirando una serie de pinturas abstractas, los bambúes sin movimiento contrastando contra el cielo y la luz. De pronto, el sonido nos envuelve y el ruido del viento nos atemoriza, el bosque cobra vida, y de planos bidimensionales pasamos a estar envueltos en un bosque que se agita ante la inminencia de lo que se aproxima, para luego tranquilizarse y volver a la inmovilidad del principio.

“Hiroshima” (video color con sonido, 2007, duración 17 m 39 s) consiste en una sucesión de postales animadas de esta ciudad que hace sesenta años fue desvastada por la bomba atómica. Las imágenes muestran una ciudad sin rastros del horror ni la destrucción; los habitantes de Hiroshima disfrutan del verano, nadan en piletas circulares, juegan tenis, andan en bicicleta y caminan por los parques. Hiroshima es una ciudad tranquila, moderna, desarrollada; nada la diferencia de otras ciudades modernas y desarrolladas. Con excepción de algunos carteles y la fisonomía de sus habitantes, es difícil distinguir que nos encontramos en Japón. ¿Es acaso ello la mayor consecuencia de la bomba atómica, la desaparición de la cultura tradicional japonesa? Imágenes de Louis Vuitton y un cartel que dice “Welcome to Hiroshima” nos hablan de un abrazo a la cultura occidental. ¿Es acaso que la gente ha olvidado que la cultura que hoy se abraza fue la misma que trajo la destrucción?

“Sentinel” (Sentinela, video de alta definición a color) es un work in progress que actualmente tiene ocho minutos y medio de duración. En el video vemos imágenes de árboles cryptomeria o cedro japonés, de cientos de años de antigüedad, que se encuentran en la isla de Yakushima, patrimonio mundial de la humanidad declarado por la UNESCO. De acuerdo con lo que nos informa el press release emitido por la galería, el 9 de agosto de 1945, debido a inconvenientes sufridos por el convoy que llevaba la segunda bomba atómica cuando atravesaba el espacio aéreo sobre esta isla, tuvieron como consecuencia que la bomba fuese arrojada sobre Nagasaki en lugar de la ciudad de Kokura, destino inicial del ataque. La cámara nos acerca a la isla sin poder sobrevolarla para luego encontrarnos con uno de estos impresionantes árboles, sirviendo su tronco rugoso como lienzo para una serie de imágenes que van formándose con el reflejo de la luz y los cambios climáticos que se van produciendo a lo largo del día.

Considero que la referencia a la religión Shinto o sintoísta se encuentra presente no solo en el primer video como menciona el press release de la galería, sino a lo largo de toda la trilogía: constituida actualmente en la segunda religión del país, tiene estrechos vínculos con el budismo y el confucionismo. El Sintoísmo o shintoismo comenzó como una serie de ritos y ofrendas a los dioses del cielo y la tierra, basados en las creencias de los agricultores cuyos destinos se encontraban ligados a la naturaleza, remontándose sus orígenes al siglo VI.

En las piezas Murmur y Sentinel resultan evidentes las referencias visuales a las creencias en las que el shintoismo se basa, la relación entre la naturaleza y el espíritu. Pero incluso la tragedia de Hiroshima esta atada a esta religión, ya que el shintoismo adquirió el carácter de religión oficial durante los años anteriores a la guerra y fue utilizada ideológicamente para justificar la superioridad del pueblo Japonés y sus intenciones imperialistas, lo que traería devastadoras consecuencias para ese país. Con la derrota frente a los aliados, lo que se denomino "sintoismo estatal" fue desarticulado, perdiendo su carácter estatal.

Sutilmente, a través de una obra poética, Palmer nos invita a reflexionar sobre la historia de Japón y como la injustificada matanza que ocurrió en el año 1945 lentamente va siendo olvidada, retrayéndose de la memoria colectiva no sólo de los habitantes de Hiroshima sino de toda la humanidad.

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