Ventajas de la diversidad

Los acerados del acero. Artistas varios en CC Recoleta desde el martes 16 de noviembre de 2010 hasta el domingo 30 de enero de 2011.
Las obras de catorce artistas argentinos participan de la exposición con que la mexicana Fundación Villacero, agasaja a nuestro país para celebrar los Bicentenarios de Argentina y México.

El acero expresa sensibilidad y emoción, si es tratado con habilidad técnica y manual, por quienes reconocen su uso como proceso de un hecho intelectual.

Simbolismo, Minimalismo y Conceptualismo configuran un entramado de esculturas y objetos, el modo en que cada artista se relaciona con la materia en el espacio. Una variedad de experiencias artísticas, que se multiplica en el observador.

Jorge Gamarra sintetiza materia, forma y función en gigantescos cinceles, marcando la diferencia entre lo natural y lo cultural.

Gustavo López Armentía se interesa en la superación de las diferencias desde lo cultural y lo identitario. Sus objetos-dibujos, conectan con vías y puentes distintos lugares del mundo.

Juan Lecuona retoma la mitología romana en Victorias aladas que, como mascarones de proa se imponen triunfalmente.

Hernán Dompé recurre a la simbología ancestral de América precolombina. Sus esculturas totémicas, guardan los rituales míticos del inconsciente colectivo.

Ana Lizaso trabaja formas depuradas y ascéticas impactando con una imagen industrial, que oculta míticos secretos de la antigüedad arcaica.

Raúl Fernández Olivi presenta troncos calados y sinuosos para dar cuenta de los incendios forestales que diezman los bosques.

Fabiana Díaz utiliza la geometría neta y despojada, en objetos que hablan de las leyes de la materia y del arte estéticamente.

Pablo Dompé apela a lo sensual mediante una geometría orgánica, curvas y contra curvas, en esculturas humanizadas.

René Claudio Gómez viste de naturaleza torsos humanos, y les otorga ligereza con caladuras que los atraviesan.

Raúl Oscar Gómez usa formas curvas, líneas ascendentes e inclinación de planos, en obras que evocan la levedad del aire.

María Juana Heras Velasco con la materia reducida a su mínima expresión, dota de protagonismo al vacío cargando las obras de trascendencia espiritual.

Nadia Guthmann realiza animales en malla metálica con una minuciosidad que desde el naturalismo científico accede al mundo onírico.

Susana Lescano es ritmo y movimiento. Su lenguaje geométrico y colorido, adquiere la cadencia poética que habla del devenir de la vida.

Cristina Tomsig parece haber encontrado en la contradicción formal la respuesta al enigma que devela el misterio ¿arte o diseño?

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