Materia, materia

Elemento. Pablo La Padula, Camilo Guinot en Fundación Esteban Lisa desde el miércoles 22 de septiembre de 2010 hasta el viernes 26 de noviembre de 2010.

Hay cuestiones de la materia que tienen que vincularse necesariamente con la desambiguación.

Algo se materializa.

La Materia es aquello que ocupa un lugar en el espacio y usase, específicamente, la materia para tal fin.

Materia-forma-elemento conforman un conjunto afinado en esta muestra: El fuego, en cuanto elemento, cuestiona de alguna manera la idea de materia. La obra de arte, en
cambio, reafirma dicha noción.

La materia-forma-elemento que hace de eje/excusa en este caso, se puede tocar? se puede sentir? se puede medir?

La materia también, es tema de ocupación, y acá es donde materia, es la palabra que una vez más, juega en doble sentido en una exhibición. (si, si)
Una misma materia, contenido o tema/material o elemento, para su tratamiento, su exhibición, su consideración.

Dice la wiki: “Se llama fuego a la reacción química de oxidación violenta de una materia combustible, con desprendimiento de llamas, calor, vapor de agua y dióxido de carbono. Es un proceso exotérmico. Desde este punto de vista, el fuego es la manifestación visual de la combustión”.

En que sentidos se bifurca el pensamiento a partir de ahora?

Josefina Zuain

El artista persigue un néctar, una síntesis, una materia mínima que se despliegue sin cesar. Pienso en la grasa y el fieltro en Beuys, el yeso en Grippo y la papa como metáfora y materia, el carbón o el plomo en Kounellis, el pigmento azul en Klein.
Pablo La Padula ha encontrado en el hollín un lenguaje.
Superpone capas de tizne sobre un papel utilizando una vela. También utiliza grafito con el que construye frágiles estructuras que parecen sostener lo etéreo del negro de humo.
El grafito y el hollín comparten el mismo componente químico: el carbono. A partir de esos distintos estados del mismo elemento construye extrañas imágenes.
El resultado nos remite a los primeros experimentos de la fotografía, pero es como si se hubiera invertido la técnica fotográfica: en vez de quemar con luz y lograr blancos en la copia, aquí se quema (literalmente) con sombra, cada roce de la vela encendida logra una sombra y al repetir la acción se crea otra capa aún más oscura.
Pablo reutiliza su formación científica, construye un programa de trabajo para lograr de una forma meticulosa capturar lo inasible, y deja entrever, a la vez, cierta acción ritual en la manipulación del fuego.
Camilo Guinot presenta tres series de trabajos: una instalación realizada con fósforos, una serie de dibujos a lápiz que trazan la sombra proyectada de estructuras realizadas previamente por el autor y algunas fotografías intervenidas. En cada serie vemos una utilización del recurso de manera selectiva, mínima.
El fósforo como elemento único en la instalación: cientos de fósforos formando un círculo logran un efecto expansivo, como emulando en su diseño la acción de la chispa o el encendido. Vemos una especie de big bang, o tal vez una forma mental y mandálica de graficar lo que produce el fuego.
Camilo también usa los fósforos para construir frágiles estructuras; en este caso, le sirven para proyectar la sombra de las mismas sobre la tela. Crea a partir de estas huellas, dibujos a lápiz como redes y leves arquitecturas.*
En las fotos vemos un recorte específico sobre una determinada materia: nubes, arboleda, cúmulo de maderas (que parecen una imagen aumentada de los fósforos) y fuego. Sobre cada una de estas imágenes hay una línea luminosa zigzagueante realizada digitalmente por Camilo (pero con una temporalidad manual) que se puede ver como la contracara de las sombras que realiza en los dibujos. Una línea de luz que intenta atrapar los bordes de la forma sin lograr un contorno, sino más bien abriendo con esa acción un señalamiento tenue en la epidermis de la materia.
Intentar atrapar la sombra, insistir con una línea de luz en contornear lo real, imitar la expansión que produce el fuego, son maneras sutiles de aprehender lo real, y nos muestran a su vez lo inútil de esa acción. Cada intento de captura no es más que una interpretación, es decir, una creación, una forma de poesía.
Los antiguos filósofos buscaron en los elementos la explicación del mundo.
El mismo elemento puede mostrarnos sus ilimitadas formaciones, el carbono se encuentra en el material más oscuro: el carbón, el hollín y a la vez en el diamante más claro y traslúcido, el artista como un alquimista, crea entre esos polos. Y nos deja sus obras como un vestigio de tiempo. Como sombras en el mundo.

Lucas Marín

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