G. I. Yoes: autoría irónica & autoironía.

s/t. Nicolás Guagnini en Ruth Benzacar desde el miércoles 25 de agosto de 2010 hasta el viernes 24 de septiembre de 2010.
lo dual aleja al ideal: ironía formal de la imagen doble vs subjetivismo autoirónico.

Como otras veces (Aizenberg-Villar Rojas), la relación entre los 2 pisos de Benzacar me enfrenta al trauma del doble. No quiero recaer en tópicos sobre el piso alto y bajo de la tardía alma barroca a la Deleuze –hay que agradecer que R.B. sea la apoteosis del subsuelo. Pero las muestras paralelas de Guagnini-Iuso sí me hacen recordar-mal (misremember) un film sobre el reencuentro postdictadura de 2 amigas (Cipe Lincovsky y Liv Ullman -una salva su vida pública de actriz exiliándose, mientras la otra, quedándose, sufre su vida privada). Parece que antes de partir a NY, G. compartía con I. un mismo equipo de fútbol; quiero mantener el equívoco de la asignación de roles de aquel film para estas 2 muestras, porque algo alumbra en relación al trauma, al “quiebre” (aún en un sentido urgente y lato): mientras el exiliado Guagnini titula con su nombre propio, Iuso ostenta el que podría ser un parlamento culposo de Ullman: el compromiso de pasarla bien me oprime.

Como me privé de escuchar la presentación pública de G., estas notas son un pasaje al acto -no porque tenga algo claro, sino porque necesito aclararme algo. Sea como terror de influencia, como vergüenza por la cualidad del trauma, la muestra de G. me enfrenta con algo Real. Aunque no podría haber sido blanco de la cámara de G. en NY, mi caso es Neurotic: ¿por qué se dan los quiebres?, ¿cuándo nuestra mente desbarata su propio funcionamiento? Sencillamente ocurre, sin sustentarse en ningún principio más profundo… como un “ciego” y destructivo pasaje al acto [Zizek].
Lo Real es Terror; el terror aparece en los temas (puesto también a proyectar para el Parque de la Memoria, pensé sin convicción en evitar un monumento como el que G. presentó con sincera eficacia). Y también en los procesos: sobreimpresión, montaje de materiales terroríficos, ¿hay distanciamiento crítico o sátira al alcance de la mano?

Una reseña en Página12 postula sátira, pero G. niega “mucha ironía” en una entrevista Art News con un colega del Barnard Collage (faced with flowers an artist can be either sincere or very ironic: both channels lead to ideological impoverishment). ¿Qué opciones quedan? ¿La ironía “sutil”? ¿O el montaje es crítico & serio? En la ingeniosa traducción falsa del catálogo de muestra (donde respuestas a Art News contrastan con otras dichas a Arte al Día) hay una línea que no entiendo: el elemento de la sexualidad en mi obra es indisoluble de cualquier cuestión crítica. ¿Cualquier quiere decir allí “toda”, indisoluble quiere decir “soluble”, o crítica quiere decir…? ¿Es la ironía o una regresión tomista-cartesiana lo que amenaza a una racionalidad artística que manipula oposiciones? La diversidad de los archivos de Argentina Potencia ilustra un juicio colectivo (Somos Gente que Viola); pero el fantasma rojo o rosa de Gra Alfano no tiene diversidad. ¿Se ancla algún sujeto en ese “referente libidinal”, algo se perdía si el fantasma también era diverso, digamos, misses 7 Días ‘70s?
¿Qué sujeto distingue la “arquitectura brutalista” como encarnación de aspiraciones utópicas devenidas pesadillas restrictivas? ¿Cómo contrasta la tortura neutra en 4 idiomas tipo burocratismo bruselense frente a desarraigos utópicos más sufridos (ideas neerlandesas de comunalismo con que se sub-proyecta Fuerte Apache, luego demolidas represivamente por Somos Gente Mano Dura escapada viva del archivo, que aun son diputados nacionales).
En su escultura para el Parque de la Memoria, G. postula “un punto de vista ideal que permite la reconstrucción” de la imagen; ¿es un sujeto ideal el que sufre el brutalismo, la burocracia -y ve el 9-11 desde la terraza del loft? No: llámese détournement, sobreimpresión, montaje, o “error perverso” (Wrong), lo dual aleja al ideal, porque aspira una ironía formal: ironía no como disposición subjetiva sino como limitación y contraste -que la vía que va de F. Schlegel a Rorty dice que el autor solo dice por la “forma re-flexiva”: doble.

Para evitar la regresión cartesiana (prevalencia del yo-ideal) que implica la “adoración por el formalismo” (si no se refiere meramente a shapes, perfiles), hace falta leer ese mote con acento romántico o soviético: irónico. Tanto G. como I. usan descartes: uno los recupera de archivos, el otro los guarda en el cajón de la cómoda. ¿La very autoironía de I. implica un empobrecimiento ideológico? No quería preguntar este tipo de cosas a G. –al fin, solo tiene sentido el conflicto que no se sutura: el “levante rarísimo” de Guagnini sacando fotos de filiales féminas en NY, como contrapartida cosmopolitan y mediada por la máquina del amargo diario de quien gusta seudoseducir sobrinas –y pierde la ironía cuando no le entienden el código.
http://alejocampos.blogspot.com/

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