Cuerpo&Pop en la estela de la VERdad icÓNICA

Fuerzas intensivas. Verónica Di Toro en Alberto Sendrós desde el jueves 12 de agosto de 2010 hasta el martes 12 de octubre de 2010.
(¿el "cuerpo que desea" (mira & mide) invade el campo de la pintura como "imagen trascendente"!?)

Las pinturas de Di Toro se me imponen otra vez con Fuerzas Intensivas. Se han escrito cosas óptimas respecto de estas obras (Iglesias-Estol): abstracción & geometría; contraste cromático + montaje seriado; minimalismo hard-edge + op; campo & juego, pantallas-radiación por alternancia de colores. VDT cita una genealogía apenas abierta: Stella, Newman, Riley, ¿Rothko?, Lozza, Maldonado... Esa claridad y la de 2 títulos consecutivos (Energía Renovable 2007/ Fuerzas Intensivas 2010 –muy parecidos, ¿no?) parece admitir la naturalización de la pintura que enuncia el poema gráfico en el poster de apertura. ¿En qué sentido podemos entender esto? (y no me refiero a si E. es irónico cuando pone “a favor de la naturaleza con obstinación, pinto. La pintura no cambia…”). Sin duda la pintura (y más aún la que intenta aislarse del dibujo, la literatura, el cine) es un campo con una fuerte tensión hacia la naturalización de sus procesos, como homeostasis: un campo cuyos [des]equilibrios son o pretenden ser autorregulados. Pero esa naturaleza metaforizada no es “natural”: por eso los títulos energía renovable y fuerzas intensivas connotan un sustrato razonable, dirigido.

Entonces: la pintura-pintura (déseme la licencia), ¿sería un campo que se sabe invadido técnicamente pero que tiene la esperanza de sobrevivir gracias a ciertas virtudes naturales? Verónica indica que en sus cuadros “las líneas salen por un extremo para volver a entrar”: esos cuadros, bastante grandes, pretenden extenderse aún más. A partir de esa contingencia del borde y el tamaño (característica vinculable a una desmesura natural o técnica), investigo sobre lo sublime. O al revés, no sé: leyendo la genealogía citada por VDT, caigo en el rescate de Lyotard de una nota de Barnett Newman: The sublime is now http://homepage.mac.com/lukewhite/sub_history.htm

Newman rechazaba la idea de representación a favor del encuentro directo entre cuadro y espectador (retórica común al minimal USA tal como lo releva G. Didi-Huberman en Lo que vemos, lo que nos mira). En la guerra de posguerra, esa fuga de la representación de los por otra parte antagónicos expresionismo abstracto y minimalismo, lastraba un residuo metafórico vinculado a “lo americano” natural (Newman) o técnico (Stella). Se puede pensar que en el caso de VDT lo natural no esté vinculado con el “paisaje” sino (como devela D.-Huberman sobre la escultura-objeto minimalista) con el cuerpo: sus cuadros son algo más grandes que ella y pretenden serlo aún más, como se dijo: en la contingencia del borde, en los giros leves del encuadre, y en la serie. Quizá lo técnico (“pantallas catódicas y patrones textiles”), no esté solo vinculado a la industria decorativa (serigrafía), sino también a una experiencia del cuerpo: ahora más chico que la pintura que enfrenta (sin asistentes, ¿tiene VDT que girar los cuadros para acceder a todo su tamaño?), antes más chico que el vestido materno de jersey rayado: lo sublime como un patrón de género [The sublime object shares many of the characteristics that the infant attributes to the maternal body (formlessness, scale, lack of limits): the infant desires, during the developmental stage of 'primary narcissism,' to be merged back into the maternal, but since this is a desire dangerous to its own developing sense of self, it represses and projects it onto the maternal itself -and thus experiences this as a giant formless Other that desires to devour it].

Género, cuerpo, madre: sin dudas es decir demasiado. La única sombra materna por aquí fue Riley en 2007, así como ahora en 2010 la fuerza de las vibrantes estelas, anchas como retazos y finas como zurcidos, parece invertir los cuadrantes de los cuadros cuadrados de Stella. Quizás esto sea decir poco: porque lo intenso, además de cierta imagen-pintura, es la experiencia del cuerpo que la autora traslada: esa sería su fuente natural renovable e intensiva (por eso digo que se me imponen sus cuadros). Y junto a ello, y al gusto por la planificación-planimetría (y más allá de elecciones estéticas y dilemas que atañen a esas elecciones -Judd pretendía que toda geometría era abstracta u orgánica, sin terceridad), Verónica hace una síntesis más amplia que incluye al pop (en el viraje pastel de su temperada paleta). Una versión ampliada del pop que se salta las trincheras de vanguardia, pasando de William Morris a Minujín y al filete de un 3º color entre otros 2 principales, típico de los colectivos porteños (me lo hizo ver Claudio Maroni). Así, con la exposición discreta del cuerpo que pinta y la inclusión de un imaginario ya indefectible, Di Toro conmueve a la pintura-pintura y se aleja del virulento título de NewMan: Vir Heroicus Sublimis.
http://alejocampos.blogspot.com

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