Heladas blancas y negras

Autor de la reseñaLic. Mónica Herrera
Muestra Heladas blancas y negras
EspacioEl puente de town house soho
Artista(s)Verónica Gómez
Técnica(s)Otras
Inauguración29-07-2010 19:00
Cierre12-09-2010 19:00
http://www.veronica-gomez.com.ar www.grupotownhouse.com

Según el aspecto que presenta el paisaje, los agricultores dividen las heladas en blancas y negras.
En las heladas blancas, la humedad del aire es elevada, la temperatura desciende y alcanza el punto de rocío.
En las heladas negras, la masa de aire es seca y la temperatura ambiental es muy baja. No se forma la escarcha protectora – rocío congelado- en la superficie del vegetal[…]Los campesinos temen las heladas blancas pues producen daños en los cultivos. Pero la helada negra los aterra porque no es visible y no hay cultivo que la sobreviva
.”
Verónica Gómez. Libro homónimo escrito por María Gainza.

Retrato: Retractum(lat). Remordimiento o arrepentimiento. Verse a sí mismo. Autorretrato como examen de conciencia por los excesos cometidos. Pero la palabra retrato como la conocemos surge en el Renacimiento italiano rittrato(Ital) Dibujar la imagen de alguien.

Retrato: Retractus. (lat)Lo que está oculto. Vinculado con el verbo retrahere,(lat) literalmente, sacar hacia atrás. Un retrato, por tanto, hace visible aquello que está escondido en un movimiento que va desde dentro hacia fuera, desde el fondo a la superficie subrayando con ello el aspecto transitorio, de pasaje, que todo retrato contiene como imagen de un modelo ausente. Desde esta perspectiva, el autorretrato es una variedad particular de este sacar al exterior, de este hacer aflorar lo disimulado; es un género que, como señala Tulio Pericoli, obliga al artista a ser delator y juez de sí mismo(1).

“Autobiografía”, “autorreferencialidad” y “autorretrato” del griego “autos”, es decir, “sí-mismo”.
La autobiografía como escritura de la vida. El autorretrato como retrato/imagen del sí mismo como otro.

Arte procesual.
Taller Laboratorio.
Métodos de investigación.
Retrato de animales a domicilio.

Entiendo que estamos frente a autoexploraciones con camuflajes de por medio. El gatito que se ve león, ¿es siempre una cuestión de actitud?
Pareciera ser que para hablar de nosotros mismos hoy, resulta un ejercicio mucho más descontracturado que el de los pensadores y artistas decimonónicos. Todo es útil para apelar a la autorreferencialidad. Más aún, es más fácil partir del lugar propio que evadirse de él.
El libro “Heladas blancas y negras” con ilustraciones de Verónica Gómez, no son menos autorretratos que sus felinos, o sus experimentos en un laboratorio ficticio(2). Ver cualquiera de sus trabajos desconectados como proyectos independientes, sólo lograrán hacernos ver una versión incompleta, a riesgo del vacío de contenido, incluso.
Ya lo vimos, el retrato va mucho más allá del mero ejercicio mimético de reproducir un rostro en un soporte. Apelar al (auto)retrato como ejercicio simplista de sondeo de meras apariencias, de ver lo que todos vemos, es tan inconducente como inútil. El artista, el espectador, la escena, piden mucho más. ¡Pedimos más!

Cuando Sophie Calle, manda 107 mailings a mujeres para que interpretaran la carta de despedida de su ex pareja: “Prenez soin de vous” (Cuídate// Que Dios te cuide), esta artista termina volviendo hasta cómico lo que comenzó como lamentable.
Una, reconoce el “problema” como propio al mismo tiempo que lo transfiere a otros; Otra, hace el recorrido antagónico: Verónica “(auto) parodia” rupturas de relaciones de pareja, se aleja tanto como puede de la versión novelera triste, y construye su propia iconografía (casi como diccionario visual de bolsillo) para reproducir sus enfadados estados de ánimo. Va y vuelve de lo personal a lo canónicamente establecido hasta el remedo de sí misma como felina.

No le veo sentido apelar a la psicología para hacer un análisis de la iconografía de sus trabajos. Da la impresión que esta es la primera lectura por la que pasamos todos seamos o no profesionales en el tema. Sí entiendo que muchos de los artistas contemporáneos que trabajan autoexplorándose de modo explícito, se encuentran en un punto medio entre las crisis de autorreferencialidad de los signos en la historia de la semiótica como pérdida de la realidad de la representación; y la imagen como “dialéctica detenida” de Walter Benjamin (3), no desde las grandes constelaciones de La Historia, sino desde un story mucho más personal e intimista.

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(1)Tulio Pericoli. El alma del rostro. Madrid, ed. Siruela, 2007, p. 41. De “Autorretrato del artista postizo” - Mercedes Replinger. Salonkritic.net. Junio. 2008.
(2)Laboratorio Baigorria SA.
(3)W. Benjamin. París, capitale du XIX éme siècle. Le libre des passages, dir. R. Tiedemann, trad. J. Lacoste (ligeramente modificada), París. Cerf, Pg. 479.

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