Papel, pared: playa!

La mar estaba... nosotros también. Marina De Caro, Pablo Besse en Sapo - Dibujo contemporáneo desde el miércoles 9 de junio de 2010 hasta el sábado 3 de julio de 2010.

Papeles y paredes de una habitación pueden ser pantallas existenciales, sobre todo cuando son compartimientos compartidos de a 2. Besse y de Caro no muestran una escena unitiva simple, sino que querrían probar algo en el trabajar juntos –tanto lo “natural” como el “nos-cultivado” están presentes desde el título. Ocupan 2 habitaciones; en la 1º una serie de papeles con un dibujo pictórico que confirma a Rancière sobre que la mirada era abstracta antes que la pintura lo fuera; en la 2º un despliegue de papeles y pasteles rasgados y gastados sobre la pared, dejando residuos de labor. Dicen que el trabajo común empezó dibujando cada uno y luego intercambiando y completando los papeles, hasta que se alcanzó una cierta satisfacción; después en un par de días intervinieron las paredes. Con amistad admirada hablan de diálogo pero, sin desmentir nada, a mí me interesa su tarea con varios conflictos –que no resolvieron como en la nouvelle Las cabezas trocadas, sino manteniendo de algún modo su personalidad. Primero, para decirlo con Kandinsky, “superar el antagonismo entre la línea y la pintura”. También, una ilustración divertida del conflicto con el soporte: no la “angustia ante el papel en blanco” que es un tópico del que no dibuja, sino el papel como algo tan positivo y artístico como el dibujo. Volviendo al doble motto “la mar & nosotros” del título, y según la distinción que Leon B. Alberti apuntara entre materias naturales y líneas espirituales (refiriéndose al choque entre piedra & moldura pero que, justamente, afectaba desde antes al papel y al dibujo): traspasar el umbral que deja al papel como lo neutro natural y al dibujo como lo espiritual-artístico. Los papeles en la pared divisoria entre habitaciones muestran el “esfuerzo” por atravesar ese umbral; parece igual de evidente que los gestos del pastel, al independizarse del papel, lo rasgan, en su búsqueda de un nuevo soporte en la pared. Si los puntos suspensivos señalan lo que puede aparecer o no entre la mar y nosotros, esa pared sería la playa donde finalmente se encuentran maravillas (Pablo me hizo una aclaración que quizá no entendí del todo sobre si las cosas se ponen o se encuentran). Antes de la invención de las fronteras los imperios tenían entre ellos un limen o zona de intercambio. Acá, la pared-playa sería una bella imagen del tráfico de influencias entre los imperios de la personalidad.

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