Ante el tiempo

Autor de la reseñaViviana Saavedra, 26 de Abril de 2010
MuestraCentro y Periferia
EspacioClub Cultural Matienzo
Artista(s)Daniel Tubío
Técnica(s)Fotografía
Inauguración16-04-2010 19:00
Cierre15-05-2010 19:00

Uno de los rasgos más distintivos de la fotografía estenopeica, en cuanto al manejo del tiempo se refiere, es la cancelación de la inmediatez de la imagen para concentrarse en el decurso del proceso fotográfico y aprehenderlo en su totalidad. Haciendo un recorrido que obliga a detenerse en cada instancia del camino (creación-construcción de la cámara, toma y obtención de la imagen), lo innegable es que la fotografía estenopeica se arraiga en el montaje de una amplia gama de elementos (materiales e inmateriales), de los cuales, los más trascendentales sin duda son la luz, la oscuridad y con ellas el tiempo como factor que las determina y controla.
Las cámaras estenopeicas no utilizan lentes, la luz penetra por un pequeño agujero llamado estenopo. La cámara estenopeica se construye, ó, mejor dicho, se inventa, en el caso de Daniel Tubío. Cada cámara es construida en función de un concepto, en reciprocidad con las imágenes que se quieren conquistar, en alianza con el discurso artístico que se necesita seguir. Y es así como, en la tarea, el entusiasmo del juego se conjuga con la destreza de la mano para montar ese artefacto (ese objeto hecho con arte). La cámara así creada es, en un sentido profundo, un juguete: ofrece un verdadero fenómeno originario para el arte. El juguete es la primera herramienta de iniciación en el arte y el conocimiento, pensaba Baudelaire. Para Didi-Huberman el juguete es ese originario, no en el sentido de un arquetipo, sino como el torbellino en el río del devenir: rompe en todo momento el continuo de la historia. “Pero hay más -declara Didi Huberman- todo, en el juguete, se juega también entre un tiempo de la cosa desmontada y un tiempo del conocimiento por el montaje.” Tal vez por eso es que la imagen que resulta de una cámara estenopeica, la imagen que circula por ese artefacto, es como un gesto, es el progreso de un momento, una imagen que no se aquieta en meros signos, que no se estratifica ni se vuelve eterna, en la cual la historia está siempre por recomenzar. Tal como señala René Thoreau Bruckner “el momento ayuda a enfatizar la cualidad de tiempo…como opuesto al instante, ofrece una articulación de la presencia sin necesidad de abstraer violentamente el ahora del flujo de la duración.”
La fotografía estenopeica puede darse el gusto de desatender el centro para incluir a la periferia, para que se despliegue la historia en su totalidad, con toda su inevitable ambigüedad. Las cámaras estenopeicas mantienen en foco todos los detalles, acumulan tiempo (lo ganan).
Declara Daniel Tubío en relación a su proyecto: “La periferia normalmente es excluida del campo en el recorte que propone el centro al definir el marco del encuadre. Sin embargo, cuando se la deja participar del juego, parecería ser en primera instancia, que la periferia intenta acomodarse a lo que el centro propone para tratar de ordenarse en función de él, aun cuando tiene, por si misma, cosas interesantes que ofrecer: una mirada sesgada, distinta, otro punto de vista. La periferia hace lo que puede.”
Tal vez círculo se enfrenta a periferia del mismo modo en que ensimismamiento se opone a alteración. La fotografía estenopeica supone un acercamiento a la propia intimidad de la fotografía, a su más arcaico proceso, haciendo foco en su naturaleza misma; pero, a un mismo tiempo, provoca un desvío radical del mundo atiborrado de imágenes, un movimiento de sobresalto, la expansión de un anacronismo que sobrepasa a la inmediatez de la imagen.
Daniel Tubío utiliza, para esta serie de fotografías, dos cámaras destinadas a captar el centro y la periferia. La imagen aglomerada, central, habitual: “el orden, lo convencional, el mandato”, tal como Tubío define al centro. La periferia es captada, en un mismo momento, como mudanza de ese orden habitual que, paradójicamente, nos acerca a ese tiempo incierto en el que algún atisbo de verdad se hace más posible.

NOTA: Las imágenes que producen las cámaras utilizadas para este trabajo están registradas sobre película ILFORD Pan F plus, formato120 y fueron realizadas simultáneamente en una sola toma para cada obra. El tamaño de los negativos es de 56 x 56 mm en la imagen “centro” y 58 x 290 mm aproximadamente en la imagen “periferia”. Las copias finales fueron hechas por el autor sobre papel blanco y negro base fibra y viradas al selenio. Se utilizó una AGFA Repromaster 1300 para ampliar los negativos. La Repromaster es una cámara de reproducción que puede ampliar o reducir originales opacos o transparentes. Hasta hace algunos años era un dispositivo indispensable en la industria gráfica y hoy se ha convertido en un caso más de desecho tecnológico debido al advenimiento de la digitalización de los sistemas de impresión.

compartir