Artistas que producen, gestionan y curan

Siete líneas es igual a un punto. Daniel Ontiveros, entre otros, Cinthia De Levie, Andrea Vázquez en CC Recoleta desde el jueves 4 de febrero de 2010 hasta el domingo 28 de febrero de 2010.

Creí que podía escapar y no volver nunca más, pero la fantasía duró poco y al regreso de las vacaciones me encontré con la primera muestra para visitar. Decía así… “Siete líneas es igual a un punto”, pensé, pensé, y encontré en mi interior la voz de la señorita Liliana de primaria susurrándome al oído “…varios puntos sucesivos forman una línea..”, entonces deduje que el acertijo venía más o menos por el lado de… ”Siete artistas bien diferentes componen una muestra en un mismo espacio”, o por ahí es solamente lo que interpreté.
De cualquier manera el evento contaba con la excelente curaduría de Eduardo Stupía, aunque algunos de los jóvenes artistas provenían de las clínicas y talleres de Tulio de Sagastizabal.
La muestra destacaba por albergar una gran diversidad de lenguajes que se llevaban muy bien entre sí. Instalación, videos, pinturas, dibujos, cerámicas, de Delfina Bourse, Cinthia De Levie, Eugenia Hernández, Alejandro Husni, Milton Kalbermatter, Diego Ontivero, Andrea Vázquez, todos y todas en la sala ocho del Centro Cultural Recoleta.
Stupía destaca con palabras los pliegues y jirones de Bourse, la abstracción lírica de Husni, la insólita melancolía en cerámica de Vázquez, Ontiveros ironiza sobre la relación entre síntesis formal y paleta moderna, Hernández examina los límites de la profundidad la solidez y homogeneidad, mientras que Kalbermatter reflexiona sobre la dudosa cualidad documental del autorretrato.
Me sorprendió en especial la obra de De Levie, artista que juntó uno a uno pedazos de escombros esculpidos y redondeadas por el Río de La Plata. Aquellos mismos que al construir la autopista 25 de Mayo, fueron desechados en la costanera.
Me adentré en el tema organización de la muestra y el entusiasmo era algo que se veía a simple vista… postales a color, bebidas, hielo, vasos y hasta los señalamientos debajo de las obras habían sido trabajo de los expositores.
Hoy día, la odisea de exponer no termina solo en la presentación y aceptación de carpetas, para poder mostrar en un espacio es necesario invertir tiempo de gestión y dinero. Algunos afirman que la explosiva oferta de programas de arte en instituciones privadas, se debe a la baja efectividad de los espacios públicos. Sea así o no, las artes visuales parecen haber entrado en un plano no tan elitista, los medios se ocupan más del tema y la demanda se dice en ascenso.

compartir