El Artista (una propuesta para volver a ver estas noches de calor)

Gotean las paredes en el geriátrico.
Es una película que tan bien capta el preciso momento de la creación, y la confusión que la rodea. Un vacío lleno de extravíos, ambiciones y soledades.
El fracaso es omnipresente. De cómo todo es un gran malentendido, un vaho. Algo que surge casi por accidente, algo inevitable.

Los papeles oyen
Es originalísima la cámara subjetiva, vista desde los dibujos. En la pantalla, los dibujos ven y piensan por nuestro cerebro. Son fotografiados, son colgados, son vendidos.
Escuchan lo que la gente dice en privado en su presencia, ven su alma.
Los dibujos ven la cara de la gente que los mira. Ven al enfermero que los coloca en rollos en un placard-sarcófago de su sofocante casa familiar vacía, los mármoles y las simetrías, las escaleras, los nichos, los encuadres que excluyen la mirada de los actores, allí las frases se caen al papel. Todo está muerto.
Hay mucho silencio, el artista es un anciano en silla de ruedas, ido, abstraído, casi un vegetal, que toma pepas y mate, que cuando le ponen una birome en la mano, se enciende y tiene un relámpago de intensidad. Con las manos hace un rito que deja huellas vivas que nunca podemos ver. Dibuja esas ondas eléctricas que uno se trata de imaginar. (En el afiche sí hay unas líneas, muy básicas, negras, rítmicas, muy oleantes).
El artista, nunca presente del todo, salvo, cuando dibuja. Su única frase es “un pucho”. Fuma como un fantasma en el paraíso.
Laiseca, el escritor, hace de artista ido y se nota que entiende del asunto. De la creación y de los materiales, digo. Pángaro, el enfermero inescrupuloso, “el artista” para el arte contemporáneo, es un actor en la vida y en la película. Maravilloso su personaje. Con ese dúo ya se sostiene el drama al borde del abismo, o directamente, en caída libre.

Gravedad cero
León Ferrari aparece dos minutos, tres veces, mirando para arriba “tv abierta”, haciendo de viejo del geriátrico -también participó en la producción del filme- no hace de artista.
El enfermero le roba los dibujos al artista y los presenta como propios en una galería de arte contemporáneo (la de Florencia Braga Menéndez); también se ve el Malba, tal vez el CCR y obras de Tulio de Sagastizábal y otros…). Andrés Duprat hace de Andrés Duprat, tiene ojo y habilidad para articular la partida, también hizo el guión. Su hermano Gastón Duprat y Mariano Cohn son los directores.
Aparecen muchas situaciones del circuito del arte de buenos aires. Todos los clichés y los lugares comunes. Todas las impostaciones, todas. Las exclusiones y fantasías, todas las mezquindades e ignorancias. Algunos momentos son divertidos, por absurdos, por vanos. Otros francamente tediosos.
El falso artista recorre todo el camino a la fama, pero su nada no cambia.
El verdadero artista se muere.
El falso artista los engañó a todos.

Gotean las paredes de roma.
Al arte contemporáneo argentino que supimos conseguir, salud.

Intérpretes:
Sergio Pángaro

Jorge Ramírez
Alberto Laiseca

Romano
Andrés Duprat

Emiliano
Enrique Gagliesi

Losada
Ana Laura Loza

Ana
Luciana Fauci

Carmen
Arturo Carvajal

Bernardo
Diego Perdomo

Vecino fotógrafo
Marcello Prayer

Asistente galería Italia
Mauro Fernández

Versero en galería
Alejandro Cohn

Publicista en galería
Diego Bliffeld

Publicista en galería
Magdalena Bilotte

Secretaria Losada
Ricardo Monteoliva

Seguridad galería



Ficha Técnica
Titulo original: El artista
Dirección, fotografía y guión: Gastón Duprat, Mariano Cohn
Guión: Andrés Duprat
Interpretes: Sergio Pángaro, Alberto Laiseca, Andrés Duprat, León Ferrari, Horacio González, Rodolfo Fogwill, y otros.
Montaje: Santiago Ricci. Música: Diego Blieffeld.
Origen: Argentina - Italia - Uruguay (2008)
Duración: 94 minutos
Calificación: Apta para todo público

por Xil Buffone, 16 de Junio de 2009
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