Sin cáscara

Programa Argentina pinta bien. Tulio De Sagastizábal, Sandro Pereira, Andrés Paredes, Lis Cofré, Mariela González, Martín Guiot en CC Recoleta desde el viernes 19 de diciembre de 2008 hasta el domingo 25 de enero de 2009.

Pluralidad y heterogeneidad de lenguajes; diversidad de discursos del arte contemporáneo producido en diferentes regiones culturales argentinas, y multiplicidad de posibles interpretaciones son quizá los rasgos característicos que definen la muestra de esta etapa del Programa Argentina Pinta Bien, que se exhibe en el Centro Cultural Recoleta, de la ciudad de Buenos Aires. Como expresa Marc Jimenez, "Basta con acomodar la mirada sobre las proposiciones de los artistas y retener su invitación a vivir intensamente una experiencia en ruptura con lo cotidiano".

En la exposición, un considerable número de artistas expresa claras referencias a su lugar de origen: en la instalación Ella (2007), de Lis Cofre Flores (La Pampa), el universo se construye a partir de un retrato que exhibe la figura de una niña, emplazada en el vacío de la llanura del horizonte pampeano y vestida con guardapolvo blanco y portafolio de cuero. Mientras que el objeto fotografía parece arraigarse al "suelo", el portafolio, metáfora de socialización y competencia, se materializa y se eleva con relación a él. En este aparente proceso, angelitos blancos de origami con la impronta del rostro de la niña subvierten la potencia de su vuelo y, en su caída, cede su inocencia.

En los cuadros objetos de Solana Catalán (Tucumán), figuras de fotografías de registro de su entorno son sometidas a un proceso de descomposición –troquelado-, para luego ser recompuestas por superposición de capas opacas, entre las que se incluye su característico personaje "Atí de tiquitita". De este modo, el recuerdo de las vivencias puede ser comprendido como una construcción que, en su materialidad, devela su artificio primario.

En otras obras, la autorreferencia abandona la idea de territorio: en la imagen de El novio (2001), Sandro Pereira (Tucumán) exalta una respuesta introspectiva y defensiva que no logra ocultar una sensibilidad exacerbada; Flavia Romano (Tucumán) despeja y digiere la Nube (2004) que separa su imagen de la del público y Natalia Lipovetzky (Tucumán) toma apuntes en hojas de cuadernos que conforman su vestuario.

Con mayor dramatismo, Mercedes Ruiz de los Llanos (Salta) evoca una niñez despojada de todo contexto: el rostro desdoblado de una Muñeca (2000) parece emerger de una oscuridad indescifrable que conecta la idea de juego con lo siniestro. En Antropo… (2006), Cecilia Rabbi Baldi (San Juan) interpreta otro tipo de siniestra oscuridad: la materialidad de los medios gráficos se retuerce y conforma una soga que limita y condiciona los movimientos de una figura, y Alejandro Abt (Tierra del Fuego), en Marginados (2006), escenifica densos límites consolidados.

En El juego de las sillas (2006), Alejandro Contreras Moiraghi (Tucumán) recurre a la ironía para manifestar situaciones no menos mortificantes. Sus personajes caricaturescos permanecen inmovilizados en altas y frágiles sillas: ninguno parece estar dispuesto a continuar con este juego, que implica el riesgo de perder aquellos inestables espacios que ocupan.

También desde la caricatura y la ironía, Cesar Cuevas (Misiones) modela con cables personajes fantásticos vacíos que conviven con entornos reales; Martín Guiot (Tucumán), en la instalación Ready ART game over (2007), "cuestiona el espacio de circulación de las obras de arte"(Rossi), y Florencia Califano (Jujuy) presenta, en su serie Calisaya, hay gente en mi jardín (2006), la figura del "enano de jardín" (Battiti) hibridada con elementos simbólicos del toro -su poder procreador- y del lobo.

Los derechos humanos es otro de los temas que se aborda: Andrés Paredes (Misiones) presenta altas estructuras caladas, diseñadas con motivos vegetales, que se erigen cual monumentos conmemorativos de los derechos al ambiente; Diego Riccciardi (Jujuy) evoca "el esclarecimiento del suceso conocido como el 'Apagón', ocurrido en julio de 1976" (Battiti); Bibiana González (La Pampa), en su obra Irrumpieron en la casa flores de ausencia (2007), interpreta la desaparición de un familiar durante la última dictadura (Rabossi), y Hugo Musser (Entre Ríos), en Juicio a los represores (2002), "una muchedumbre desenfrenada [que] avanza reclamando justicia" (Rabossi).

Por último, en esta breve selección, es interesante mencionar la obra Rompiendo los huevos (2007), de Paula Rivero (La Pampa). Sobre una estructura de cartón se disponen treinta objetos con forma de huevos de gallina, rotos, que dejan ver un contenido inesperado: formas que emulan fósiles de trilobites desaparecidos hace más de 250 millones de años. Sólo quitando la cáscara es posible visualizar un tiempo que, por alguna razón, hubo de detenerse dejando intacta la apariencia de las formas.

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Libros lentos sobre arte argentino. Editores: Santiago Villanueva y Nicolás Cuello.
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