Reflexiones sobre el cuerpo dañado.

S/T. Roberto Aizenberg en Ruth Benzacar desde el miércoles 22 de octubre de 2008 hasta el sábado 22 de noviembre de 2008.

Frente a la morfología tópica que muchas galerías de arte (o espacios de exposiciones temporarias en museos) presentan como espacios dobles: el misterio -que no voy a resolver averiguando- de si ello es causa o efecto de ideas curatoriales o de marketing, o una mera casualidad. A veces parece imponerse la idea de que hay una idea (a principios de año, también en Benzacar, las muestras paralelas de Da Rin y Estol, ilustrando el librito de Bourriaud). En mi ignorancia, despliego entonces un programa (y como tal, preparado a recibir oposición): ver estos espacios dobles siempre complementariamente.
En las actuales muestras de Adrián Villar Rojas y Roberto Aizenberg, esto funciona de manera fantástica .Sin embargo leo, en el gran diario argentino, sendos comentarios, misma página y firma, que no avalan esta fantasía. No importa. En alguna cita lacaniana que tampoco entiendo bien, leo: "la dimensión imaginaria es bipolar" -¿por qué no darle lo que pide? La función proyectiva que las muestras de AZB y AVR cumplen mutuamente permite considerarlos "coautores y partícipes necesarios" (en jerga penal) de ciertos temas: el cuerpo y su estilización; la mayor o menor capacidad de ciertos materiales artísticos para evadir la destrucción que le inflige el tiempo. Me parece que aquí una palabra-puente podría ser "fábrica" (connotando labor, materialidad, arquitectura -¡y ladrillos!). También fábrica como mostración del hacer representaciones optativas del cuerpo -el cuerpo humano, familiar, vestido (o desnudo), social o metafórico, edilicio. Representación del cuerpo sutilizada por el óleo o maltratada por un modelado precario y mutilador en arcilla.
Hay una manifiesta complementariedad en el terror que sienten AZB y AVR frente al tiempo: uno decanta las figuras de esa representación buscándolas "esencialistas"; el otro ataca con figuras rotas, que como ex-votos desesperados quieren inverosímilmente salvar del tiempo a animales y seres queridos. ¿Los depósitos de agua y fuego (hornos, chimeneas), en el subsuelo de AVR, transmiten que los cuerpos pueden ser salvados del tiempo por un afecto violento (fraguado)? ¿La depuración desde el dibujo a la pintura en AZB dice que eso debe hacerse con delicadeza? Creo que esa distinción la haría el decoro -y es otro filo histórico más enervado el que separa y une sus dos confianzas hermanas en el arte como guardián del cuerpo.

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