Rosso, una mirada desde el sur

Sencillez y testimonio. Juan Desiderio Rosso en Universidad Católica Argentina (UCA - Pabellón Bellas Artes) desde el jueves 26 de junio de 2008 hasta el domingo 27 de julio de 2008.
El profundo sur porteño vuelve en clave impresionista en la obra de José Desiderio Rosso.

San Telmo, La Boca, Quilmes, el profundo sur porteño, vuelven desde el pasado en la obra de José Desiderio Rosso. El pintor boquense (1898-1958) retrata en clave impresionista aquel Buenos Aires ribereño que alguna vez fue el de las ferias, las comparsas de carnaval y las filas para comprar kerosene en invierno.

Por cuestiones estilísticas, pero también geográficas, resulta inevitable la comparación de Rosso con Quinquela. Ambos comparten el mismo mundo y una misma inclinación paisajística. También los une una misma tendencia impresionista.

Sin embargo, la visión de Rosso es más colorida, más optimista, si se quiere, que la de Quinquela, si bien, quizá, no tan original. Pero en sus obras hay más luz, más vida. Los habitantes de sus cuadros no sólo estiban en el puerto sino también pasean en pareja, descansan, festejan.

Hay también un desplazamiento, un viraje hacia el otro lado del Riachuelo, que traslada el interés de Rosso hasta la pampa y acaba por soltar anclas en Quilmes. Aparecen entonces las carreras de sortijas y otros motivos camperos, así como la playa quilmeña y su vida social. Este último tópico se repite. Diríase que demasiado. Por pasajes hasta la monotonía.

En la exposición también se exhiben algunos cuadros de interiores, de cafetines y bares, así como naturalezas muertas y otros estudios hechos por Rosso. Destaca un autorretrato.

Además hay algunos objetos personales del autor y fotografías y recortes de diario sobre sus primeras muestras.

La sencillez de la pintura de Rosso se ve, se palpa. No tiene más pretensiones que la de reflejar ese entrañable mundo que le tocó habitar y hechar sobre él una mirada cuasi costumbrista. Pero en una muestra que además hace hincapié en el testimonio dado por la obra de Rosso resulta una lástima que no se indiquen las fechas de realización de los cuadros. Esta ausencia clausura una mirada retrospectiva más precisa sobre aquel Buenos Aires del que da cuenta el autor y la vez dificulta la observación de la evolución estilística de su trabajo.

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