1968: el culo te abrocho | Foto galería completa

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Del 11 de julio hasta el 9 de agosto

Jacoby en Appetite



1968: el culo te abrocho

A quienes hicieron aquel 1968 en Argentina y cuyas imágenes, textos, nombres o actos figuran en la documentación que se presenta.


Para celebrar los 40 años de su alejamiento del mundo del arte, en el legendario año 1968, Jacoby repiensa algunas cuestiones de esa época.
Lo hace bajo la forma de una yuxtaposición entre materiales de aquel momento y el comentario que ahora elije, como capas alternas de tiempo perdido y recobrado. Sin embargo las intervenciones que realiza sobre un conjunto de documentos y registros de su archivo personal (algunos de ellos se exhiben por primera vez) no aspiran a explicar o justificar exegéticamente el presente por el pasado idealizado ni viceversa. Más bien se trata de hacer coexistir dos planos irreparablemente separados para ver si la diferencia de potencial entre ellos puede abrir brechas en las narrativas genealógicas o proyectivas.
Durante aquel polémico año, junto a Pablo Suárez, Ricardo Carreira, Juan Pablo Renzi, Eduardo Favario, Aldo Bortolotti y Carlos Gatti, Eduardo Ruano y muchos otros, Jacoby impulsó al éxodo desde los reductos del arte hacia los territorios aún más inciertos del conflicto social y político en sus manifiestos y en las acciones colectivas donde participó – tales como el Mensaje en el Di Tella, el boicot a la censura en el Museo Nacional de Bellas Artes, la auto destrucción de las obras en Experiencias 68 y la campaña mediática e investigación de Tucumán Arde en la CGT opositora y los contenidos de revista militante Sobre.
Con la catástrofe sangrienta –guerra civil contenida por medio del genocidio-- y la desmoralización consecuente, los anhelos de cambios radicales en la vida social se vieron malogrados y el arte volvió a aparecer como un espacio que podía ofrecer un modelo de vida. Hipotéticamente, el ámbito del arte permitiría ensayar, nuevos tipos de vínculo afectivo y productivo entre las personas.
Entre aquellos participantes de un momento de efervescencia pre-revolucionaria que retornaron públicamente a las artes visuales, Jacoby fue el último en hacerlo, en 1988, luego de implicarse desde 1980 con el despliegue de una estrategia de la alegría a través del pop y el rock del grupo Virus. A fines de esa década acompañó a la generación de artistas emergente, el llamado "under" que circulaba en Bolivia, Club Social Deportivo y Cultural Eros, Galería del Rojas, Museo Bailable, Parakultural, Mediomundo Varieté y a veces contribuyó a instituir esos espacios.
Al filo del milenio, Jacoby se consagró a diseñar redes sociales abiertas y experimentales que expandieron la visibilidad y las iniciativas de centenares de artistas y otros actores. Tanto la reflexión como la gestión de artistas se estimularon así por diversos medios como www.boladenieve.org.ar, la revista ramona y www.ramona.org.ar, el www.proyectoVenus.org, las Jornadas Fourier y Sociedades Experimentales, Fundación START, www.proyecto-M.org.ar.
En los 2000, Jacoby comenzó a dar forma a ciertos proyectos de autor, como No soy un clown (2001), Darkroom (2002 y 2005) y La Castidad (2007) que, aún siendo muy personales, implicaron colaboración con otros artistas.
En su repaso de 1968 Jacoby se pregunta si todavía resulta posible extraer de la confrontación con esa fecha sobrecargada de mitos, algunos fluidos vitales que se activen en el presente.
Trágico, ingenuo, cómico, sentimental, reflexivo, íntimo, burlón o informativo, queda para los observadores decidir qué componentes prevalecen en este ajuste de cuentas entre momentos inconmensurables: una experiencia, a la vez individual y colectiva.

Muchas gracias a Gustavo Marrone y Javier Peñafiel, Judi Werthein, Karin Schneider, Adrie Minoliti, Mariano Giraud, Fernanda Laguna, José Fernández Vega, Victoria Noorthoorn, Nicolás Guagnini, Ana Longoni, Reinaldo Laddaga, Graciela Hasper, Syd Krochmalny, Daniela Luna, Fernando Brizuela, Alfio Demestre, Germán García, Diego Bianchi, Mariela Scafati y muy especialmente a Silvia Leone.




Las epifanías de Jacoby


1968, el culo te abrocho; el título de la muestra trae al presente una burla de la época escolar donde un juego de palabras deja pasar entre líneas tanto el desafío como la provocación erótica que configuraban la actividad cultural de aquella época que retorna en la yuxtaposiciones de documentos y textos actuales que funcionan como epifanías, creando correspondencias cuyo sentido está abierto a la lectura.
Pero ahora el desafío y la provocación está dirigido hacia el año 1968, interpelado cuarenta años después: “Sentir, sentir, sentir, sentir y si el sentido se ha ido no queda más que sentir, sentir, sentir...”.
Con la palabra epifanía me refiero al texto actual que resplandece sobre las huellas de lo acontecido en el Buenos Aires de 1968 en el ámbito de la vanguardia cultural, que tuvo a Roberto Jacoby como uno de sus más lúcidos integrantes. La tensión entre aquel momento y el actual, entre aquellos documentos y estas epifanías, se ofrece a la mirada y las resonancias creadas por el montaje. De un lado la urgencia tipográfica de aquel momento militante, del otro la tipografía actual que reposa con diferentes colores sobre la anterior. Los textos iluminan la distancia con equívoca ironía. Por ejemplo, sobre un comunicado distribuido en mayo de 1968 con motivo de la destrucción, realizada por la policía, de las obras de “Experiencia 68”, leemos: “Su ave sube pero no sabe que el vuelo es leve. Que si lo rozas se deshace como nieve. Como la rosa que se deshoja cuando llueve”.
Las fotografías, los colores y la imágenes, al estar en un montaje de palabras, nunca tendrán la autonomía de los sonidos de la música ni de las imágenes de la abstracción. Por eso tienen algo de jeroglífico.
El leitmotiv de la sílaba “ve” (como puede ser visto y leído) se declina en aliteraciones que por su recurrencia se convierten en marcas de ese tiempo que se esfuma y retorna en la evocación de la política, el erotismo y el amor. Por ejemplo: “Su voz, silencio”/”Ve desnudo como un signo”/”Su ave...suave...suave...su ave”.
Manifiestos avalados por listas de nombres que remiten a la política de la amistad, fotografías donde Roberto Jacoby aparece junto a otros jóvenes, un libro de Oscar Masotta y una epifanía actual que dice: “Imágenes paganas se desnudan en sueños”.
Ve...desnudo como un signo. Pero entre los signos hay esos tres puntos que L. F. Celine propuso como el secreto de la eficacia de su estilo; los mismos tres puntos que para Lacan eran la marca tipográfica de un silencio elocuente, el de la sustracción del objeto a (causa del deseo) al campo de la percepción. Porque miramos algo, eso nos mira sin dejarse ver. En este caso esos tres puntos que nos miran devorar, como dulce fruta de estación, los signos desnudos que documentan una historia: “Ayer soñé que soñaba y que nadie me miraba soñar”. Fuerza, hermanos de fabril.
Las epifanías de Jacoby, como las de Joyce, iluminan con su resplandor las escansiones de un deseo singular que en tanto se muestra puede despertar otros deseo, que realizarán otro recorrido singular. Cuando todo lo sólido se esfuma, ese deseo le dice al héroe asesinado “habla para que pueda verte”. Pero la imagen está presente. Entonces, ¿a quién se dirige esa exhortación?. Al héroe soñado en la infancia, al héroe que estuvo por realizarse y que fue consumido por el fuego de la historia en la que su imagen permanece, como Joyce arrojó al fuego los manuscritos de su Stephen Hero para que de sus cenizas surgiera el artista adolescente. Una noticia de 1968 sobre artistas “pop” que tiran sus obras a la calle, soporta la epifanía actual: “Haces del fuego un lugar habitable”. Es que la actividad artística, que no tiene nada de heroica, sabe (como el niño que temía a la oscuridad) que hay más luz cuando alguien habla: “El artista es un ser sublime aunque desolado pero nuestro destino es aún más penoso”, leemos en otra epifanía de Jacoby.
...concluyo con la incógnita de los tres puntos porque lo nuevo surge siempre de un deseo antiguo y se presta a las más significaciones más diversas. Al igual que el sueño, según Freud, ese deseo es como las sombras de la Odisea que despiertan a la vida cuando beben un poco de sangre. Uno y múltiple, ese es el arte: del que no dije nada...

Germán García
Bs. As., julio 2008

su ave sube pero no sabe que el vuelo es leve.jpg deja que beba el suave rumor.jpg la dicha invade.jpg su voz silencio.jpg amor-es-ciego.jpg si supieras cuanto te amo.jpg amor es espera y no.jpg aire negro nublara sus ojos.jpg ayer soñe que soñaba.jpg en diagonal la informacion.jpg construccuion de alegria.jpg tucuman arde.jpg todo lo solido se esfuma.jpg tu beso en el vidrio.jpg che guevara.jpg mis propios dioses.jpg imagenes paganas.jpg haces del fuego un lugar habitable.jpg cuando todo muera no morire.jpg el artista es un ser sublime aunque desolado.jpg ve desnudo como un signo.jpg sentir,-sentir.jpg su ave es suavemasmas.jpg la turba triste.jpg we call communism.jpg there are holes in my telephone.jpg sala1.jpg sala2.jpg sala3.jpg sala4.jpg sala5.jpg sala6.jpg sala7.jpg sobre1_imgjacoby.jpg
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