Genealogía

Un itinerario. Tomás Maldonado en MNBA - Museo Nacional de Bellas Artes desde el viernes 30 de noviembre de 2007 hasta el domingo 10 de febrero de 2008.

Pensar una muestra retrospectiva sobre el extenso trabajo de Tomás Maldonado parece cosa no muy sencilla. Sobre todo si se tiene en cuenta la diversidad de las inquietudes estéticas y teóricas que trasvasan el recorrido de toda su propuesta. Una propuesta que atenta contra un sentido de linealidad epistemológica pero que advierte sobre una permanente inquietud en torno la naturaleza objetual de la realidad.

Ya hacia la década del '40, en Argentina, su paso por el Movimiento de Arte Concreto marca las líneas de una primera intuición en la que reflexiona la problemática relación entre la figura y el fondo. Durante este período, el conflicto concretista manifiesta el intento de disolución de la ilusión espacial que plantea la bidimensionalidad de la superficie pictórica. Las obras de este “primer” Maldonado dan cuenta de esta virulenta discusión en la que se destacan una serie de pinturas organizadas en torno a la composición neta del color en un intento por eliminar la dicotomía figura/fondo.

Un segundo recorrido que propone la muestra evidencia el aporte fundamental de Maldonado a las vanguardias del siglo XX mediante el desarrollo profesional de la figura del diseñador. Por ese entonces, el diseño comenzó a asomarse tímidamente en el panorama nacional a través de un enfoque que aglutinaba el campo de la imagen, la comunicación y la arquitectura. De este modo, Tomás Maldonado comienza a considerar al diseño como una disciplina que pone en juego la resolución de la praxis vital, consideración que luego le valdría una invitación para formar parte del cuerpo docente de la Escuela de Diseño de Ulm en Alemania. Habría que recordar que la Escuela de Diseño de Ulm (Hochschule für Gestaltung Ulm - HfG Ulm) fue una afamada institución que retomó muchos de los postulados pedagógicos de la Bauhaus: una escuela que integraba el diseño, el arte y la arquitectura para la transformación sociocultural de la nueva Alemania. En síntesis, se podría llegar a decir que el período de la Ulm es el de más alta formalización epistemológica de la pedagogía del Diseño Industrial. Paulatinamente la producción industrial de la Escuela se iría convirtiendo en el famoso modelo Ulm: la construcción de una “filosofía de la producción” moderna que involucró la semiología objetual de la realidad y reorientada permanentemente hacia el desarrollo de una matriz materialista que tornaba inútil todo resabio idealista del arte. Dicho de otro modo, “el diseño del producto no es arte”. La afirmación señaló un punto de inflexión con respecto a su antecesora inmediata, la Bauhaus. En términos didácticos, asumió un cierto relevo del positivismo lógico en la importancia otorgada al método científico en la enseñanza del diseño. El trabajo llevado a cabo por los diversos Departamentos de la HfG Ulm dieron cuenta de la permanente aplicación utilitaria de una nueva tecnología del lenguaje, de ahí la importancia del estudio de la semiótica como ciencia que vincula el lenguaje con una realidad mediatizada por signos. Un claro ejemplo de este tipo de aplicaciones en la producción industrial planteada por Maldonado es el de la creación de un panel de control para computadoras diseñado para la fábrica italiana Olivetti. La utilización de signos utilizando un lenguaje puramente “operacional”, y proveniente del primer estadio de desarrollo de la cibernética, permite observar la importancia de la teoría de la comunicación y de la información en la formación del fututo diseñador.

Desde fines de los años '60, y hasta la actualidad, Tomás Maldonado desempeñó su labor en el campo del diseño, la comunicación, la semiótica y la epistemología a través de la enseñanza superior en Italia y de diversas publicaciones referidas a dichos temas. Entre las más afamadas se pueden encontrar: Vanguardia y racionalidad: artículos, ensayos y otros escritos (1946-1974), Ulm, ciencia y proyección (1964), Lo real y lo virtual (1992); entre otros.

Luego de cincuenta años sin pintar, la muestra concluye el recorrido del itinerario propuesto con una serie de pinturas realizadas a partir del año 2000 y que, ineludiblemente, remiten a aquellas primeras de su paso por el Movimiento Concreto. Nada más y nada menos que un retorno a la producción pictórica. En un milenio plagado de permanentes y renovadas fetichizaciones neo-tecnologizantes, la última producción de Maldonado se encuentra tan cerca de la redención simétrica, tan lejos de aquellos dogmatismos, y de todos demás ismos, que caracterizaran buena parte la vanguardia artística del siglo XX.

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