El museo en debate

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Funte: El Ciudadano & la región - Lunes 26 de noviembre de 2007

El museo en debate
por Pablo Makovsky

Una carta abierta que reúne 240 firmas de destacados artistas y especialistas pide que el cargo de director del Castagnino-Macro se concurse y discuta el proyecto de la institución.

La carta, dirigida al intendente de la ciudad, Miguel Lifschitz, comenzó a circular a través del correo electrónico con fecha del 20 de noviembre pasado. La firmaban entonces un puñado de artistas de Rosario y el país, preocupados ante la “inminente renovación de autoridades” de los museos Castagino y Macro (Museo de Arte Contemporáneo) y, a partir del jueves último, con el apoyo del premiado artista plástico León Ferrari, el listado de firmas se multiplicó más de diez veces. “Nos manifestamos en total desacuerdo con designar al director de dichas instituciones de modo apresurado y discrecionalmente. Existen otros procedimientos democráticos que garantizarían la debida representatividad, capacitación e idoneidad del elegido”, dicen sus líneas.
Sin embargo, en la charla con algunos de esos artistas, lo que aparece también es un deseo de comenzar a charlar y debatir qué clase de museo se pretende para la ciudad. Muchos de ellos vierten sus opiniones en esta página y reconocen en la gestión de Fernando Farina, hasta ahora director de Ambos museos y futuro secretario de Cultura municipal, no sólo la capacidad de gestionar una institución con magro presupuesto, sino la destreza para hacer del Castagnino y el Macro un espacio de legitimación del arte contemporáneo de todo el país, situación casi inédita para un museo a 300 kilómetros de Buenos Aires.
Hace poco más de una semana, Farina –quien se desempeña al frente del Castagnino desde 1999–, dio a conocer el nombre del futuro director, el joven artista Carlos Herrera. “Si Farina hubiera seguido al frente de los museos –señaló uno de los creadores consultados para esta nota – esa carta no hubiese existido”. La misiva dirigida a Lifschitz no menciona al joven director propuesto, pero subraya el valor de la colección reunida en esas instituciones y señala “necesario conducir a la institución con coordenadas museológicas claras, profundizando la investigación histórica, la conservación y divulgación de este extraordinario patrimonio”.
Hasta ayer la carta había recogido 240 firmas entre las que se contaban, salvo la de Norberto Puzzolo, las de los artistas encuestados en esta página, escritores, críticos, periodistas, curadores y académicos de la ciudad y el país, entre ellos, Osvaldo Bazán, Graciela Carnevale, Daniel García, Alberto Giudici, Claudia Laudano, Gustavo López, Fabián Marcaccio, Esteban Pastorino, Pedro Sinópoli, Pablo Siquier, Fernando Traverso, Chachi Verona.
Desde esta redacción se consultó a algunos artistas y especialistas entorno a tres preguntas: si debería concursarse el cargo de director del Castagnino-Macro, qué relación había tenido la carrera del entrevistado con ambos museos y qué perfil debería tener un futuro director.

Norberto Puzzolo (Rosario, 1948. Fotógrafo): Puede haber un excelente director sin haber concursado y al revés. A la luz de determinados hechos, quizá debería concursarse el cargo de director del museo, la democracia es imperfecta pero amerita practicarse, claro que la gestión debería durar, por ejemplo, 4 años. De todas maneras me pregunto si de haber continuado Fernando Farina al frente de museo se hubiese generado la misma preocupación. Creo que Fernando se apresura al nombrar al nuevo director y esta decisión no es bien recibida. Quizá guiado por múltiples y reiterados comentarios de distintos actores de la cultura y el arte, debiera haber convocado a un grupo representativo de la ciudad y consultado al respecto, descuento que entre todos no se mueven intereses personales, sino un interés por el bien común.
Quisiera agregar que no he firmado la carta que está circulando, hasta ahora, porque me parece que con independencia de las firmas que no son de Rosario, por la proximidad que tenemos con Farina deberíamos habernos reunido a discutir cuáles eran las motivaciones y luego en grupo, cuanto más numeroso mejor, presentarnos ante él y plantearle nuestras divergencias. Si muchos artistas sintieron alguna forma de agresión en el nombramiento que propuso Fernando, dirigirle el pedido al intendente, más allá de lo formal, la convierte en una contra agresión y por otro lado desconoce lo que ya se sabe acerca de que la nueva gestión en Cultura tiene varias direcciones generales, una de las cuales estará abocada a museos e instituciones y una de sus misiones sería llamar a concursos.

Mauro Machado
(Rosario, 1954. Artista plástico): El museo es una institución que debería responder, como otras tantas, a los lineamientos de políticas culturales públicas. Tanto en forma como en contenido dichas políticas nos involucran a todos, con mayor o menor grado de disenso en un marco de intereses y anhelos en pugna. Un concurso para el cargo de director es un ensayo de aproximación para una delegación colectiva de representación y ejecutividad en el contexto democrático. Si bien no garantiza a priori el éxito de una gestión, debería brindar condiciones mínimas de apertura, participación y transparencia.
Durante mi formación he disfrutado y aprovechado el rico patrimonio del Museo Castagnino, como lo hago en la actualidad. He participado en salones y he mostrado allí de manera individual y colectiva. Con relación al Macro me entusiasman sus posibilidades pero me decepciona su política de consumo cultural desprovista totalmente del menor espíritu crítico.
En la esfera individual, podríamos pedir para aquel que aspira a dirigir un museo las mismas cualidades de todo aquel que ejerce un cargo público, devoción ciudadana, apertura y cobijo. En el orden de su política, repensar las actuales condiciones de existencia del museo en lo que en pocas palabras podríamos denominar “ensayo institucional” para su transformación en un espacio de participación activa en lugar de la observación pasiva del presente. Para ello es imprescindible abandonar el modelo del pasado como proveedor de objetos o espectáculos para digerir como consumidores y cambiarlo por un modelo ágil y cambiante, un poco laboratorio, un poco centro de encuentros, discusión y producción de conocimiento. Debería su programa ser político de manera directa, ayudando a elaborar creativamente las actuales condiciones de disgregación social y aislamiento en lugar de proveedor de divertimento para las clases medias acomodadas.

Xil Buffone (Rosario, 1966.Artista plástica): La carta es sólo un ejercicio de opinión. Es un texto de varias personas. No está mal que la gente piense en qué museo queremos. Por supuesto que debería concursarse el cargo de director del museo. U organizar un sorteo (entre aquellos que hayan presentado un proyecto, que demuestren representatividad, idoneidad). El Museo Castagnino de Rosario posee la colección de Arte Argentino más importante del país (luego de la del Museo Nacional de Buenos Aires) y la colección de Arte Contemporáneo Argentino recientemente construida es la más completa en arte contemporáneo. Y aún más, el Castagnino posee la única colección universal de arte de Rosario (no existe en ninguna otra parte del mundo).Hace falta preservar, conocer, estudiar, investigar, difundir todo eso.
Me dieron la oportunidad de exponer en ambos museos. Amo al Castagnino. Allí conocí, vi obras magnéticas por primera vez. A los diez años vi “Con los pintores amigos” de (Augusto) Schiavoni (1930) y me encantó porque era algo que yo podía pintar en témpera. Al Macro lo quiero por contemporáneo, me recuerda que este es un momento privilegiado y de acción para la cultura de Rosario. Al Macro lo hicimos entre todos, apoyando una idea brillante de Farina, con la confianza de la Municipalidad. Un romance entre el arte, la cultura y la política, un momento propicio y el edificio preciso: la unión metafísica entre el río, el campo y la voluntad de arte.
Desde hace tres exactos años, Rosario ha tenido un resurgimiento notable, y no ha dejado de mirarse y de ser mirada por todo el país. Luego del Congreso de la Lengua y de la inauguración de los silos Davis en 2004, nadie se explica las razones para que “eso esté allí”.Hoy la “Atenas-Rosario” tiene su Partenón en los silos. Es una postal actual, un llavero, un ícono de eso. El director del museo tiene que ser la persona más adecuada para administrar ese cargo. Habría que conversar en torno a una mesa, como en “los pintores amigos”.

Horacio Zabala
(Buenos Aires, 1943. Artista y arquitecto): mi respuesta será global, aunque toda esté estructurada a partir de una convicción: todo museo debe estar dirigido por profesionales especializados y retribuidos. La designación de su director debe ser por concurso. El museo es una institución sin fines de lucro y abierta al público. En términos generales, su objetivo es recoger, preservar, exponer, documentar, interpretar y difundir la cultura material y el saber social. Por este motivo, el museo es algo más que el lugar físico de la administración de una colección de objetos e imágenes reunidas bajo un mismo techo. Es algo más que el lugar apropiado para celebraciones de la sociedad del espectáculo. Esto significa que el museo es esencialmente un organismo social comprometido con el interés colectivo, relacionado con actividades pedagógicas, de formación, de investigación, de placer crítico y de placer sin más. Necesariamente es inter-disciplinario. En el mundo contemporáneo, el museo es la institución cultural que mejor representa e interpreta nuestro sentido del pasado y del presente que nos toca vivir.

Rodrigo Alonso
(Buenos Aires. Profesor, crítico, escritor, curador independiente): Considero que el cargo de director del museo debería concursarse. En primer lugar, porque es un cargo altamente especializado y sólo debería ser ocupado por personas de comprobada idoneidad en las diferentes áreas que involucra la dirección de una institución de esas características: gestión, conocimiento de la colección, programas de exhibiciones, políticas de preservación y conservación, investigación, etcétera.
Hoy existe mucha gente formada en estas áreas, cuya idoneidad puede ser medida perfectamente por un concurso que, si además se pretende dar prestigio a la institución –el Castagnino -Macro tiene una de las mejores colecciones de arte argentino del país – debería ser un concurso por lo menos de alcance nacional. En segundo lugar, un concurso, con un jurado verdaderamente plural, garantizaría una dirección del museo por méritos, acorde a los objetivos y a la misión de la institución, sin sospechas de intervenciones y favoritismos políticos. El Estado debe velar por el correcto funcionamiento de los museos, pero hoy no está en condiciones de asumir una decisión tan compleja como esta. En tercer lugar, un concurso es el mecanismo más imparcial en una sociedad democrática.
Como antecedente podría tomarse el del Museo Nacional de Bellas Artes, cuyo director fue elegido recientemente en un concurso internacional.
No tengo demasiada relación con estos museos. Pero valoro muchísimo el patrimonio de ambas instituciones y me interesa que se preserve como corresponde. Después de todo, aunque los museos pertenezcan a la ciudad de Rosario, el arte que poseen es argentino.

Emilio Torti (Argentina, 1952. Artista plástico): Las decisiones que atañen a la comunidad deben ser consensuadas siempre. De lo contrario estaríamos corriendo el peligro de facilitar la acumulación de poder y como consecuencia de esto, el monopolio. La diversidad de opiniones y gustos es el reaseguro para el desarrollo individual y colectivo de cualquier comunidad.
Mi forma de ser me ha llevado al margen, lejos de aquello que llamamos “una carrera”. Así que la relación con lo institucional y lo comercial, acepto alguna que otra vez, ha sido muy escasa.
Es arriesgado tener una idea de cómo debe ser el próximo director, démosle crédito a la persona que obtenga el puesto por concurso. Tal vez, nos venga a la cabeza la idea de que el resultado de un concurso no sea el que esperábamos. Y es una duda válida. Por eso me parece importante plantearse este momento como un ejercicio de largo aliento. Asumamos el desafío de construir entre todos una conciencia comunitaria que viabilice la interacción de voces diversas.

Fernando Farina
(director del Castagnino - Macro, secretario de Cultura a partir del próximo 10 de diciembre): A futuro sí va a haber concurso para la dirección de los museos. Prefiero para director un gestor que venga más del ámbito del arte. Me incliné por uno de los artistas jóvenes que tiene más proyección nacional e internacional, quede alguna manera está bien vista, que conoce el proyecto del museo, que tiene el apoyo de la Fundación Castagnino. Es un lugar difícil, es un desafío, pero también voy a estar como secretario de Cultura, voy a mirar lo que pasa.
En cuanto a separar ambos museos, eso es un desconocimiento respecto de cierta política del Castagnino-Macro, que es uno solo, con una sola colección, el Castagnino reservorio de arte y el Macro con proyecto de riesgo, que va coleccionando obra que paulatinamente se volverá histórica y pasará al Castagnino. El proyecto conjunto permite que la institución con dos sedes funcione mejor.

Imágen: "Con los pintores amigos" (1930), óleo sobre tela, 190 x 200 cm . Augusto Schiavoni. (Museo Castagnino de Rosario).

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