Películas

Películas (Poesía de amor)
(selección)
1

Fuiste un hilo de viento
El sonido de una campana de plata
El salto de un pájaro
Sobre la rama
Fuiste lo áspero, lo suave, lo bruñido
Fuiste el resplandor de un Sol
En mi espejo astillado
Fuiste el fulgor de un refucilo
Entre nubes oscuras,
Una roca suspendida en el aire intangible
Que demora su caída.
Fuiste la brizna del trigo
Entre los dientes.

Nuestro amor se nos escapa toda vez
En la premura de la ráfaga
Que cierra las puertas sobre sus goznes
En el tembloroso instante del encuentro.

Una burbuja salta
En el agua de un charco
En la lluvia de otoño

2
Nuestro tiempo es una flecha de fuego
Hacia su blanco de estopa
Lanzada contra el ardor sin llama

Entiendo que odies el curso de los relojes,
Cuando avanzan midiendo lo perecedero

Temo los pasos infatigables
Que nos alejan
Su ruido que declina a mis espaldas,
Hacia el horizonte de la llanura
Siempre lejano.

Las máquinas te distancian
Turban los caminos ondulados.
Las ruedas del infortunio giran.
Nos gastan lentamente

3
Sabemos que el amor es terrible
Nos hace temer
La caricia de un murciélago,
Los abismos inclinados
A los que nos asomamos

La llave del candado
Nos encierra en el dolor

Nuestros ojos ya no se miran
Desde las ventanas oscuras
Ciegas por la lejanía

Donde nadie nos espera.

4
Con los ojos cerrados
El amor
Es como el curso de un bote
Que agitan las aguas.
Como la hamaca
En un columpio

Pero con los ojos abiertos
Y los dientes apretados
Con los hilos de baba y los abrazos
Es solo entre nosotros

No hay como el olor acre
Para saber que te gusto contra todo
No hay como el grito y el ahogo
Para saber
Que te has ido conmigo
Al interior de una fiera

5
Recorremos el camino
En un círculo
Que siempre nos lleva
Hacia los dos

Lanzándonos desde un barranco
Nos encontramos en la caída.

En la guerra pereceremos juntos

Nos veremos en la resurrección,
Entre los justos
Aunque hacemos lo indebido

6
Eres la espina del pez en el agua
Y del cardo en la tierra

El pico del cuervo
En el aire de invierno

La espada de dos filos
Que se forja en la fragua.

Y todo en mi contra

Porque en tu hueso
Está mi carne
Azotada por el látigo del tiempo
Que se va y nos aleja

Acariciada
Lamida
Besada
Mordida
Porque en tu carne
Está mi hueso

Qué forma imperfecta
Encontramos
De ser uno
Con nuestra desesperanza
Y nuestro terror

Por no saber
No saber que la hoja de tu árbol
La come mi jirafa
Y que yo como mi pan
Con tus semillas
Horneado

Que tu pez muerde el anzuelo
Con mi carnada
Arrastrándonos
Hacia la profundidad oscura
Del mar Océano
Porque no quiere morir
No quiere morir sino conmigo
Y contigo
Abrazados hasta el grito

Nuestra recompensa

7
El goce y la muerte se miran
Todos somos
Romeo y Julieta por un instante
Alguna vez.

El albañil
Que ve pasar a la mujer deseada
Desde el andamio
Invoca su tragedia sin saber
Que cuando cierre los ojos
Sobre el cuerpo conseguido
Los cerrará sobre la pócima suicida.

El tonto y el sabio
Se toman de la mano
Bajo el mismo cielo
De su desconcierto

También los violadores
Acarician un instante
Y los dulces santos muerden.

Las niñas gritan como lobas
Las hienas saltan a la cuerda
Oyen la misma canción
Bailan al mismo paso

Porque el amor no es nada personal

Enciende las estrellas
Que flotan en el vacío
Mueve las mareas
Agita a los cachorros
Bajo los pezones de la perra.

Levanta las aguas
Como el volcán
Que se transforma en una isla

En la que te besaré

Porque a vos y a mí
Nos ha pasado
Somos en el amor

El amor nos hace y nos deshace

8
Nunca esperemos nada de la tibieza
Sino del ardor que nace y renace
En nuestro encuentro
Y en nuestro desencuentro.

Estamos suspendidos
En el estupor.

9
El agua de la cascada
Sobre la piedra
Se derrama
Y gasta lentamente
Lo que roza

Nada le sirve su dureza
A la roca
Toma su forma de escultura
Bajo la superficie
Acariciada por las corrientes
Donde gira la arena,
En el remolino feroz.

Tu paso sobre mí
Ha sido un torrente

Pero ignoro como te ha cambiado
La insistencia de mis manos
De mis labios
De mi lengua
El modo como te penetro en la penumbra
Sin quebrarte

Sos como un álamo que se inclina
A la ráfaga del tornado.

Las formas de mi cuerpo
Contra el tuyo
No son el agua veloz que se desliza

Pero el roce es capaz
De cambiarte para siempre

10
La sangre que te abre
Es una fiesta
De tu temor
De tu temblor
De tu regocijo.

Ocurrió bajo los helechos
Nadie nos miró, salvo
Las mariposas nocturnas
Que se precipitan en la llama
Que vuelan hacia el fuego que declina.

También fueron testigos
Tigres con dientes de sable
Huidizas serpientes de coral
Y el lagarto gigante
Al caminar hacia su presa
Paralizada por lo inevitable

El simio que mira a la Luna
Curiosea lo que sucede
Sobre la arena blanda y tibia
Donde el cangrejo
Espera el avance de la marea
Donde está el único Dios que imaginamos
Cuando abandona
Las aguas profundas
A su suerte de abismo.

11
Odias los relojes y los milenios
El tiempo te marca como el humo
En un incendio.

Estás libre para amar
Tiznada, quebradiza,
Ciega,
A la corriente del río que me lleva
Como a una hoja quemada.

12
Te pierdo y te consigo
Cada día
No sé que te empujará
Lejos de mí.
Ignoro también
La rueda que te trae

Las máquinas avanzan
Y retroceden velozmente

Odio los viajes
Que no nos llevan
A los dos
Al país de la desventura
Y la esperanza

Tal vez quieras subir
A esa montaña sin senderos
El pico de la felicidad
Y el de la desolación
Son uno

Y el mismo.

Nadie vio esa cumbre
Y yo renuncio.

13
Quien pudiera deshacer su cuerpo en rocío
Caer sobre tus hombros
Como una lluvia helada
Para estremecerte de otro modo

No puedo darte
El corazón apenas.
Ni apenas todo lo que quiero
Los astros, la Luna, el espacio vacío.

Es poco el infinito para el deseo

Lo que nos dieron
No alcanza para este amor
Que tan solo nos tiene
En el hueco de una mano,
Y nos arroja
A uno contra otro

Pues no podemos ser
Dos líquidos que se mezclan para siempre
En una poción capaz de arder y persistir
En una luz sin fin.
Ni dos nubes que se juntan
Oscuras en la tormenta
Con sus relámpagos encerrados en un molde de rocas

Ni siquiera podemos ser

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