El mejor regalo | Gimena Macri

Las pinturas de Gimena Macri funcionan como un diario íntimo,
como un paratexto visual que de manera fragmentada van
acumulando un registro cotidiano. Son retratos de un universo que
sucede en el orden de la intimidad. A medida que el espectador
va recorriendo las obras, comprende que el incesante y vasto
universo puede, por un instante, ser capturado por su pincelada.
Una serie de bocetos que realizó Gimena en su cuaderno da origen
a las obras. El trazo libre y desprejuiciado que posibilita el dibujo,
permitió a la artista romper con ciertas normas que implica el
género tradicional bodegón -hay una ausencia de un espacio y
tiempo determinado que contenga los elementos y dé un aura
de serenidad, bienestar y armonía-. A partir de la fantasía, Macri
incorpora efectos sobre la realidad de carácter litúrgico o ritual.
La artista en todas las composiciones, hace uso de un marcado
simbolismo y creatividad para expresar su estado interior. Crea
su propio estilo compuesto por símbolos zodiacales, runas y
alegorías. Su obra contiene citas ocultas que un espectador atento
podrá reconocer: los símbolos de Xul Solar, la luna enjaulada de
Remedios Varo, el cielo estrellado de Hildegarda de Bingen. La
imagen que confecciona Gimena, proviene de diversos universos
que ella aglutina para terminar siendo una unidad significativa
que el espectador observa y -en un juego de decodificaciónintenta descifrar el mensaje oculto, llegar al nivel más íntimo
para comprender la escena y recrearla mentalmente. Todos los
elementos forman parte de una narración que no pretende dar
cuenta de grandes relatos o temas, sino por el contrario, intentan
capturar el momento efímero del encuentro, aquellos instantes
felices.
Hay un patrón de repetición entre las escenas. La artista se
caracteriza por una obsesión por el registro, por intentar atrapar
esos momentos mundanos y simples que se desvanecen con la
misma rapidez con la que se consume una vela.
La sala se transformó en una casa que contiene a sus pinturas,
son rastros de un encuentro que acaba de concluir. Vestigios
de una celebración privada de la que el espectador no formó
parte. Sin embargo, lo hipnótico de sus obras invitan a jugar a
la reconstrucción de lo que ya sucedió, como las manchas de
comida y aureolas de vinos que quedan en los manteles después
de una cena.
Hay un aire de fantasía en todo el recinto, si bien la pintura no es
más que manchas de color sobre tela, la factura tan particular de
Macri hace sentir real el humo de las velas recién consumidas. Sus
trazos chorreantes son como pequeñas gotas de cera líquida, muy
parecidas a las gotas de agua en una nube.
La distorsión en la percepción de las escenas, nos marca su
mirada, y recuerda cómo cada momento depende de quién lo
vivencia. Con un estilo que se acerca más al realismo mágico
que al surrealismo, la artista representa velas alargadas a veces
prendidas, otras apagadas y suspendidas en un aire de recuerdo;
objetos que actúan sin la acción de la gravedad; tazas animadas
de las que brotan lagrimas y relojes que no marcan ningún tiempo;
huesos que no pueden pertenecer a ningún animal real; jarrones de
cerámica con un patrón compositivo de signos zodiacales; dados
voladores con runas inscriptas que predicen la incertidumbre;
copas o cuencos que parecen parte de un ritual que ya concluyó;
restos de comida y globos de diálogos vacíos que posibilitan al
espectador incorporar su propia narrativa.
Profundizar en la hipnótica muestra de Gimena Macri es como
trasladarse al mundo de la interpretación de sus recuerdos.
Nos adentramos en los escenarios en los que la nocturnidad,
el misterio y la fantasía toman protagonismo. Si bien, no hay
presencia física de personajes, sí hay rastros de una acción donde
pensamientos e imágenes se van
enhebrando entre sí, hasta convertirse en un mundo real a los ojos
del observador.
IRENE GELFMAN

El mejor regalo | Gimena Macri

SENDRÓS
Wenceslao Villafañe 584 | La Boca | CABA
miér. a vi. 14-18h
https://www.galeriasendros.com/
por Irena Gelfman, 2 de Septiembre de 2022
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Libros lentos sobre arte argentino. Editores: Santiago Villanueva y Nicolás Cuello.
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